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06/10/2026

Desde el Evangelio: Lc. 10, 38-42.
Octubre 6 de 2026.
Estarse con Jesús, escucharlo; sacar el tiempo para sentarse a los pies del Señor es muy importante. Los momentos de soledad con Él son significativos pero también servirlo, atenderlo, hacer que se sienta bien en casa, es de gran importancia. Martha y María deben andar siempre de la mano. De la escucha al Señor nace el deseo de servir. La mejor parte de la vida se vive a los pies del Señor y de ahí brota toda la experiencia de entrega a los demás.
P. Jaime Palacio.

04/10/2026

Desde el Evangelio: Lc. 10, 25-37.
Octubre 5 de 2026.

Para heredar la vida eterna debemos amar con un amor en ejercicio, sin discriminación. Un amor que se detiene ante el necesitado, un amor que no sabe pasar de largo y que invierte todo lo que tiene para que al prójimo nada falte. La eternidad siempre tendrá que ver con los demás, nuestra relación con las personas, con el servicio y con la solidaridad. Por encima del prójimo no hay nadie porque él en Dios se hace presente. Dios está en el que sufre, en el que nos necesita. La misericordia abre las puertas de la salvación.

P Jaime Palacio.

03/10/2026

Desde el Evangelio: Lc. 10, 17-24.
Octubre 3 de 2026.

Inscribamos nuestro nombre en el cielo y esto lo haremos cumpliendo la misión que el Señor nos ha encomendado. Y cada vez que sanamos, que damos paz, que predicamos el Reino, nuestro nombre resuena con alegría en la eternidad. Ganamos espacios para Dios en los corazones y conquistamos personas para el bien y alegría de la humanidad. Dios se nos revela en los gestos humildes y sencillos que hacen de nuestra vida entrega y servicio.

P. Jaime Palacio

02/10/2026

Este 2 de octubre, la Iglesia Católica celebra a los Santos Ángeles Custodios, aquellos seres espirituales que Dios ha dispuesto para acompañar y proteger a cada persona a lo largo de su vida. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la existencia de los ángeles es una verdad de fe y que la Sagrada Escritura da claro testimonio de ellos.

San Basilio explicó que cada fiel cuenta con un ángel como “tutor y pastor”, encargado de acompañarlo y guiarlo hacia la vida. La tradición de la Iglesia sostiene que el ángel custodio permanece junto a la persona desde el momento de la concepción hasta la hora de la muerte, aunque muchas veces no seamos conscientes de su presencia.

La palabra “ángel” viene del griego y significa “mensajero” o “el que lleva un encargo”. Son criaturas espirituales dotadas de inteligencia y, según el Catecismo, son servidores y mensajeros de Dios, atentos a su voluntad. La Biblia también habla de ellos como aquellos a quienes Dios encomienda la misión de cuidar a sus hijos.

El Salmo 90 recuerda: “A sus ángeles ha dado órdenes Dios para que te guarden en tus caminos”, mientras que Jesús afirma en el Evangelio que los ángeles de los pequeños “están constantemente en presencia de mi Padre celestial” (Mt 18,10). Por eso, la fiesta de los Santos Ángeles Custodios es también una oportunidad para recordar que nunca estamos solos y para agradecer a Dios por estos protectores que nos acompañan en nuestro camino hacia Él.

Lee la nota aquí: https://ow.ly/BCpJ50ZTKvE

01/10/2026

Mi vida es un instante, una efímera hora,
momento que se evade y que huye veloz.
Para amarte, Dios mío, en esta pobre tierra
no tengo más que un día:
¡sólo el día de hoy!

¡Oh, Jesús, yo te amo! A ti tiende mi alma.
Sé por un solo día mi dulce protección,
ven y reina en mi pecho, ábreme tu sonrisa
¡nada más que por hoy!

¿Qué me importa que en sombras esté envuelto el futuro?
Nada puedo pedirte, Señor, para mañana.
Conserva mi alma pura, cúbreme con tu sombra
¡nada más que por hoy!

Si pienso en el mañana, me asusta mi inconstancia,
siento nacer tristeza, tedio en mi corazón.
Pero acepto la prueba, acepto el sufrimiento
¡nada más que por hoy!

¡Oh Piloto divino, cuya mano me guía!,
en la ribera eterna pronto te veré yo.
Por el mar borrascoso gobierna en paz mi barca
¡nada más que por hoy!

¡Ah, deja que me esconda en tu faz adorable,
allí no oiré del mundo el inútil rumor.
Dame tu amor, Señor, consérvame en tu gracia
¡nada más que por hoy!

Cerca yo de tu pecho, olvidada de todo,
no temo ya, Dios mío, los miedos de la noche.
Hazme un sitio en tu pecho, un sitio, Jesús mío,
¡nada más que por hoy!

Pan vivo, Pan del cielo, divina Eucaristía,
¡conmovedor misterio que produjo el amor!
Ven y mora en mi pecho, Jesús, mi blanca hostia,
¡nada más que por hoy!

Uneme a ti, Dios mío, Viña santa y sagrada,
y mi débil sarmiento dará su fruto bueno,
y yo podré ofrecerte un racimo dorado,
¡oh Señor, desde hoy!

Es de amor el racimo, sus granos son las almas,
para formarlo un día tengo, que huye veloz.
¡Oh, dame, Jesús mío, el fuego de un apóstol
nada más que por hoy!

¡Virgen inmaculada, oh tú, la dulce Estrella
que irradias a Jesús y obras con él mi unión!,
deja que yo me esconda bajo tu velo, Madre,
¡nada más que por hoy!

¡Oh ángel de mi guarda, cúbreme con tus alas,
que iluminen tus fuegos mi peregrinación!
Ven y guía mis pasos, ayúdame, ángel mío,
¡nada más que por hoy!

A mi Jesús deseo ver sin velo, sin nubes.
Mientras tanto, aquí abajo muy cerca de él estoy.
Su adorable semblante se mantendrá escondido
¡nada más que por hoy!

Yo volaré muy pronto para ensalzar sus glorias,
cuando el día sin noche se abra a mi corazón.
Entonces, con la lira de los ángeles puros,
¡yo cantaré el eterno, interminable hoy!

(«Mi canto de hoy» Poesía de Santa Teresita del Niño Jesús 1de Junio de 1894.)

01/10/2026
01/10/2026

☕️ Café Teresiano con Santa Teresita...🌹

Santa Teresa de Jesús:
—¡Jesús! ¡Qué olor tan bueno! En mis fundaciones no había café… a veces ni silla. Si esto hubiera existido, quizá hubiera fundado conventos con cafetería.

Santa Teresita: (riendo)
—¡Madre! Con usted hasta una taza de agua se vuelve banquete.

Santa Teresa: (con picardía)
—Eso sí, hija: aunque sea agua, siempre con gratitud. Yo decía que con una sardina me ganaban el corazón… ¡imagina con café caliente!

Santa Teresita:
—Y yo aprendí de usted a agradecer hasta los pequeños regalos. Mi caminito no sería nada sin esa gratitud.

(Beben un sorbo en silencio. Hay una paz sencilla.)

Santa Teresa:
—Dime, Teresita, ¿cómo es eso de tu caminito? En mi tiempo hablábamos de “padecer o morir” y de andar con “determinada determinación”…

Santa Teresita: (sonríe con dulzura)
—Madre, yo no pude ser fuerte como usted. Descubrí que Jesús se complace más en mi pequeñez confiada que en mis fuerzas. Solo confío y me dejo llevar.

Santa Teresa: (apoya la taza y la mira con ternura)
—Eso que llamas pequeñez es grande sabiduría. También yo acabé por entender que solo Dios basta. Tú lo dijiste con palabras de niña; yo, con frases recias.

Santa Teresita:
—Entonces, Madre, somos dos caminos con un mismo destino: el amor de Jesús.

Santa Teresa:
—¡Bien lo dices! Y aún me río de aquel viaje a Burgos: me quejé al Señor y le dije: “No me extraña que tengáis tan pocos amigos, los tratáis tan mal”.

Santa Teresita: (riendo con alegría infantil)
—Siempre me encantó esa frase. Me la repetía en mis noches oscuras… y me hacía sonreír.

Santa Teresa: (riendo también)
—Pues mira que el humor ayuda a sobrellevar los caminos ásperos.

(Se miran con complicidad. El ambiente se vuelve más profundo.)

Santa Teresa:
—Hija, ¿sabes quién nos une? No son solo las palabras. Es el deseo de amar más que nadie y de salvar almas para la Iglesia.

Santa Teresita: (asiente)
—Sí, Madre. Yo solo quise ser amor en el corazón de la Iglesia… usted me enseñó a mirar más allá de las rejas del convento.

Santa Teresa:
—Pues sigamos, hija: desde el cielo aún queda mucho que rezar por el mundo.

Santa Teresita: (bromeando mientras levanta la taza)
—Pero antes, Madre, brindemos: que ni el café ni el amor de Dios se enfríen.

Este diálogo imaginario nos recuerda que el espíritu teresiano es humano y divino a la vez: humor y fortaleza, sencillez y audacia, ternura y amor ardiente a Cristo y a la Iglesia.
La Madre Teresa enseñó a caminar con valentía; la Hija, Teresita, a confiar con sencillez. Ambas nos invitan a servir a Dios con un corazón alegre… incluso mientras compartimos un café.

Ecos Teresianos

01/10/2026

Bonne fête de Thérèse de l'Enfant Jésus !

Manuscrit B:
"Ah! si toutes les âmes faibles et imparfaites sentaient ce que sent la plus petite de toutes les âmes, l'âme de votre petite Thérèse, pas une seule ne désespérerait d'arriver au sommet de la montagne de l'amour, puisque Jésus ne demande pas de grandes actions, mais seulement l'abandon et la reconnaissance, puisqu'il a dit dans le Psaume XLIX : : car la terre et tout ce qu'elle contient est à moi. Est-ce que je dois manger la chair des taureaux et boire le sang des boucs ?... IMMOLEZ à DIEU des SACRIFICES de LOUANGES et D'ACTIONS DE GRACES. »
Voilà donc tout ce que Jésus réclame de nous, il n'a point besoin de nos œuvres, mais seulement de notre amour, car ce même Dieu qui déclare n'avoir point besoin de nous dire s'il a faim, n'a pas craint de mendier un peu d'eau à la Samaritaine. Il avait soif... mais en disant : «donne-moi à boire», c'était l'amour de sa pauvre créature que le Créateur de l'univers réclamait. Il avait soif d'amour... Ah ! je le sens plus que jamais Jésus est altéré, il ne rencontre que des ingrats et des indifférents parmi les disciples du monde et parmi ses disciples à lui, il trouve, hélas ! peu de coeurs qui se livrent à lui sans réserve, qui comprennent toute la tendresse de son Amour infini."

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