Encuentro en la CTQ

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02/07/2025

Asi de sencillo

06/05/2025

ALGUNOS DE USTEDES ME HAN DICHO QUE HABLE DE LO QUE APRENDI DE MADRE ANGELICA SOBRE EL "SER CARISMATICO" Y LO HARE PORQUE ES MUY SIMPLE, PERO ANTES QUIERO QUE LEAN ESTE TEMA PUES EN LA IGLESIA HAY MUCHOS "CESASIONISTAS" SIN SABERLO.

EL CESACIONISMO EN LA IGLESIA
(aca no se habla de la Renovacion Carismatica, se habla de los Dones)

Todos los Padres de la Reforma Protestantes fueron “Cesacionistas” , hoy este mal esta también esta enraizado en muchas Iglesias de la Reforma y en la Iglesia Católica.

Un día de Pentecostés asistí a una Iglesia donde el Sacerdote dedico todo el Sermón a burlarse del Don de Lenguas y a decir que los Dones del Espíritu Santo habían cesado y ya no actuaban. Eso es el Cesasionismo.

El Cesacionismo es la creencia de que los “dones milagrosos del Espíritu Santo (Dones y Carismas) ya han cesado – que el fin de la era apostólica marcó el fin de los milagros asociados con esa era.

La mayoría de los cesasionistas creen que, mientras que Dios puede y aún realiza milagros hoy en día, el Espíritu Santo ya no utiliza a individuos para llevar a cabo señales milagrosas.
Yo no tengo que convencerme de que los Dones del Espíritu Santo están actuantes, yo he sido testigo de ello y lo creo firmemente. Escribo esto para los que no creen en el Poder de Dios dado por medio de su Espíritu. Veamos que dice el Espíritu Santo el día de Pentecostés por boca del Apóstol Pedro:

- Hechos 2:16-21 (Joel 2:28-32) “Esto es lo dicho por el profeta Joel “Y será en los postreros días, dice Dios que yo derramaré mi espíritu sobre TODA LA HUMANIDAD; Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, VUESTROS JOVENES VERAN VISIONES, Y VUESTROS ANCIANOS soñarán sueños; INCLUSO EN MIS siervos, tanto hombres como mujeres, YO EN ESOS DIAS DERRAMARE DE MI ESPÍRITU y profetizarán. Y le daré prodigios en el cielo arriba y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y v***r de humo. El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, antes del día grande y glorioso DEL SEÑOR VENDRÁ. Y será que, para que todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.”
Aquí San Pedro cita la profecía del Profeta Joel con respecto a la manifestación del Espíritu Santo que caracterizará los “últimos días”. Es claro en este pasaje, así como muchas otras Escrituras en la época de Joel el término “últimos días” se refiere a toda la era de la iglesia. Joel prevé un período de tiempo, que continuará hasta la Segunda Venida del Señor (“el día grande y glorioso del Señor”). Este período de tiempo es idéntico con el periodo en el que “todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (v. 21)

-es decir, toda la era de la iglesia. Pentecostés fue por lo tanto sólo el principio de cumplimiento de esta Escritura, que promete un derramamiento del Espíritu sobre “toda la humanidad”, profetizando “hijos e hijas”, visiones, sueños, etc. -ninguno de los cuales se cumplió en el día de Pentecostés.
Unos versículos más adelante (33-39) El Espíritu por medio de San Pedro hace de nuevo muy claro que esta promesa de Joel se extiende, no sólo a los cristianos del primer siglo, sino a los cristianos de todas las generaciones – “todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llamare”.
He visto que algunos hermanos usan erróneamente este Versículo de San Pablo como prueba de que estos Dones cesaron:

- .1 Corintios 13:8-13 “El amor nunca deja de ser. Pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; pero cuando venga lo perfecto, lo incompleto se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño. Porque ahora vemos por un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como he sido conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza, el amor: estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”.

Contrariamente a los que algunos creen, lejos de decir que los Dones se acabaran aquí el apóstol Pablo enseña específicamente que los dones sobrenaturales del Espíritu estarán presentes en la iglesia hasta la segunda venida de Cristo, Cuando venga lo perfecto... ENTONCES cesarán. “Lo perfecto” es Cristo, cuando llegue el establecimiento del Reino de Dios ya no harán falta los dones, solo el de la Caridad

- Efesios 4:11-13 “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, y” del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”

Es importante notar que, en el pensamiento de San Pablo, los dones sobrenaturales no son dados por Cristo a la iglesia principalmente para acreditar los apóstoles, sino para “la edificación del Cuerpo de Cristo.” Estos dones son distribuidos a “cada uno” (v. 7 -8) para la edificación de la iglesia, hasta que “lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios” – a la “medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”

-Tesalonicenses 5:16-24 “Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús. No apaguen el Espíritu. No desprecien las profecías (los dones de profecías). Antes bien, examínenlo todo cuidadosamente, retengan lo bueno. Absténganse de toda forma (apariencia) de mal. Y que el mismo Dios de paz los santifique por completo; y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Aquél que los llama, el cual también lo hará”.

De nuevo en este pasaje, San Pablo instruye a la iglesia con respecto a “no apagar el Espíritu” y “profecías”, ¡en el mismo aliento que les asegura a ellos en relación con la segunda venida de Cristo! San Pablo no le paso por su mente que los dones espirituales cesarían casi dos mil años antes del regreso de Cristo.

- San Marcos 16:14-20 “Y después se apareció a los once mismos cuando estaban sentados a la mesa; y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto después que Él había resucitado. Y Él les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; pondrán las manos sobre los enfermos y sanarán. “De manera que, cuando el Señor Jesús les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la palabra con las señales que la seguían”.

Ya no es San Pablo, es el Señor Jesucristo quien establece las características de la era de la iglesia. “Las señales sobrenaturales acompañarán, no sólo a los apóstoles, sino a toda la Iglesia a “los que han creído” ¿Cuánto tiempo iba a durar esta situación?

El pasaje paralelo de Mt 28:18-20 deja claro: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. ‘” La gran comisión y las promesas relacionadas con ella estarán vigentes “hasta el fin de los tiempos”, no sólo durante el ministerio y la vida limitada de los doce Apóstoles.
Padres de nuestra iglesia -tales como San San Justino Mártir (100-165), San Ireneo (115-202),
Tertuliano (160-220) y Orígenes (185-254) sostuvieron que los dones espirituales, estaban todavía activos en la iglesia en sus días, mucho después de que Juan hubiera fallecido alrededor del 100 DC.

Justino Mártir (100-165) En su Diálogo con Trifón, Justino aclara que los dones proféticos de los judíos fueron transferidos a los cristianos. Empieza el capítulo 82 de su libro declarando que: “Los dones proféticos siguen con nosotros hasta el día de hoy.” Sigue la misma línea de razonamiento en el capítulo 87 argumentado que el Espíritu continúa impartiendo dones de gracia, “a aquellos que son dignos porque creen en Él.” El siguiente capítulo, el 88, afirma la presencia de los dones espirituales: “Ahora, es posible ver mujeres y hombres entre nosotros que poseen dones del Espíritu de Dios.” San Justino creía que los carismata todavía existían en sus días. En su Segunda Apología llega a aseverar que muchos cristianos siguen echando fuera demonios. “Ahora puedes ver esto por ti mismo. Porque muchos endemoniados hay por todo el mundo. Incluso los había en tu ciudad. Muchos hermanos cristianos los echaron fuera en el nombre de Jesucristo, el cual fue crucificado bajo Poncio Pilato. Los libraron y siguen librándolos, quitando el poder de los diablos. Fueron curados aun cuando otros exorcistas y las dr**as no podían hacer nada” (capítulo 6). ¡El Espíritu no había parado de obrar en el siglo segundo!

San Ireneo (130-202) El magnum opus de Ireneo - Contra las herejías - también da testimonio de la amplia gama de dones espirituales que operaban en el siglo segundo. Ireneo llega a decir que los carismata son una clara señal del discipulado del Jesús verdadero (y no el Jesús gnóstico). Escribe: “Aquellos que son verdaderamente sus discípulos, habiendo recibido gracia de Él, llevan a cabo milagros en su nombre para promover el bienestar de otros hombres, según el don que cada uno ha recibido de Él. Porque algunos verdaderamente echan fuera demonios, de modo que aquellos que han sido limpiados así de espíritus malignos suelen creer en Cristo y se unen a la Iglesia. Otros son capaces de ver cosas venideras: ven visiones y pronuncian palabras proféticas. Otros sanan a los enfermos, imponiéndoles las manos, y se sanan. Además, hasta los mu***os han sido resucitados y permanecen entre nosotros por muchos años.” (2:32:4). ¡El Espíritu, entonces, hace milagros, echa fuera demonios, revela el futuro, sana a los enfermos e incluso levanta a los mu***os! Otro párrafo relevante en cuanto al tema de las lenguas se halla en el 5:6:1 donde explica que: “Por esta razón declara el apóstol, Hablamos sabiduría entre los que son perfectos, refiriéndose a aquellos que habían recibido el Espíritu de Dios, y quienes a través del Espíritu de Dios hablan en todo tipo de lenguas, como él mismo hacía. Así Ireneo confesó abiertamente que el Espíritu impartía dones carismáticos a su Iglesia.

Tertuliano (150-220) Tertuliano estaban tan cautivado por el dinamismo del Espíritu de Dios que algunos lo han nombrado el primero teólogo de la Iglesia. A Tertuliano le encantó el tema del Espíritu Santo. En el contexto del bautismo, exhorta a los recién convertidos a anhelar los dones espirituales. “Por consiguiente, amados y benditos, a quienes aguarda la gracia de Dios, cuando salís de ese baño santo [el bautismo] y por primera vez extendéis vuestras manos dentro de la casa de tu Madre [la Iglesia] junto con vuestros hermanos, pedid al Padre, pedid al Señor que os dé la riqueza de su gracia y la distribución de sus dones (1 Corintios 12:4-12). “Pedid,” dice, “y se os dará.” Habéis pedido, y habéis recibido. Habéis llamado, y se os ha abierto. Lo único que pido es que mientras estéis pidiendo, que os acordéis de mí, Tertuliano el pecador.” (Sobre el bautismo, 20). Otro pasaje útil se encuentra en su obra Contra Marción 5:8. En esta sección de su libro, Tertuliano repite lo que Ireneo había hecho, esto es, apelar a los dones espirituales para demostrar que su Iglesia era de veras la Iglesia de Cristo. Reta al hereje Marción a producir manifestaciones espirituales parecidas a los dones del Espíritu que operaban en la Iglesia de Tertuliano. Esos dones, creía Tertuliano, le aseguraban que servía al único Dios verdadero del Antiguo y del Nuevo Testamento y no al ‘dios’ modificado de Marción. Por lo tanto, tanto Cristo como el Espíritu y el apóstol pertenecen únicamente a mi Dios. Aquí está mi confesión para todo aquel que quiera conocerla.”

Tertuliano dedico el capítulo 9 a las poderosas experiencias proféticas que una hermana en el Señor había vivido. “Dado que nosotros reconocemos los carismata espirituales, o dones, hemos recibido el don de la profecía, aunque vivimos después de Juan [el Bautista].”
Orígenes (185-254) Orígenes también era consciente de los carismata. Su obra más conocida, Sobre los principios, es el primer intento de cualquier escritor cristiano en compilar una teología sistemática amplia. Advierte en contra del mal uso de los dones espirituales. Esto nos lleva a la conclusión de que los carismata estaban vigentes en su generación. Proclama solemnemente, “Cuando la palabra de sabiduría o de conocimiento o cualquier otro don haya sido otorgado al hombre - sea por bautismo o sea por la gracia del Espíritu - y no es administrado correctamente, a saber, el recipiente lo esconde debajo de tierra o en un pañuelo, el don del Espíritu, seguramente, será quitado de su alma, y lo que queda, esto es, la sustancia de su alma será asignada a su lugar con los incrédulos. Será separada y dividida del Espíritu, el cual quiere unir el alma del hombre al Señor.” (2:10:7). Si un creyente tiene un don espiritual, lo tiene que usar diligentemente en el temor del Señor. Dios no imparte sus dones con ligereza. Cada don conlleva una gran responsabilidad.

Orígenes testifica que: “Entre los cristianos seguimos encontrando huellas del Espíritu, el cual apareció en forma de paloma. Echan fuera demonios y realizan muchas sanidades y predicen ciertos eventos, conforme a la voluntad del Logos.” (Contra Celso, 1:46).
Cirilo de Jerusalén. Éste registró varios comentarios sobre la obra del Espíritu en sus Lecciones catequéticas en el siglo cuarto. Prometió a los fieles que: “Si creéis, no solamente recibiréis la remisión de pecados, sino haréis cosas más allá del poder del hombre. ¡Y qué seáis tenidos por dignos de recibir el don de profecía también! […] Tu Guardián, el Consolador, te guardará todos los días de tu vida. Te cuidará como si fueras uno de sus soldados. Cuidará tus entradas y tus salidas. Te guardará de todos tus enemigos. Y te dará dones de todo tipo, si no lo contristas por el pecado.

[…] Estate preparado para recibir gracia, y cuando la hayas recibido, no la deseches.” (17:37).
Alude también en el capítulo anterior al exorcismo, explicando: “Si eres tenido por digno de la gracia, tu alma será iluminada, recibirás un poder que no tienes, recibirás armas terribles para los espíritus malos; y si no arrojas tus armas, sino guardas el Sello sobre tu alma, ningún espíritu malo se te acercará a ti; porque se acobardará; porque verdaderamente por el Espíritu de Dios son expulsados los malos espíritus.” (17:36) El Espíritu da varios dones (la profecía incluida) y también echa fuera demonios.

Hemos visto a través de estos padres ilustres des de los primeros siglos que ya pasado habiendo pasado cientos de años de la muerte de los Apóstoles los dóndes se mantenían en la Iglesia. El Catecismo publicado en 1992 y que es el resumen de la fe de la Iglesia no parece pensar que los dóndes han cesado:

1830 La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo.
1831 Los siete dones del Espíritu Santo son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Pertenecen en plenitud a Cristo, Hijo de David (cf Is 11, 1-2). Completan y llevan a su perfección las virtudes de quienes los reciben. Hacen a los fieles dóciles para obedecer con prontitud a las inspiraciones divinas.

1832 Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: ‘caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad’ (Ga 5,22-23, vg.).

El Papa Juan Pablo II, hablándole a un grupo de líderes internacionales de la renovación, el 11 de diciembre de 1979, les dijo: “Estoy convencido que este movimiento es un componente muy importante en toda la renovación de la Iglesia. Él les dijo que desde sus once años hace una oración diaria al Espíritu Santo y añadió “Esta fue mi propia iniciación espiritual, así que entiendo todos estos carismas. Son todos parte de la riqueza del Señor. Estoy convencido que este movimiento es una señal de su acción”

El Papa Benedicto decía el viernes 31 de octubre de 2008: Lo que vemos en el Nuevo Testamento sobre los carismas, que surgieron como signos visibles de la venida del Espíritu Santo, no es un acontecimiento histórico del pasado, sino una realidad siempre viva: el mismo Espíritu divino, alma de la Iglesia, actúa en ella en todas las épocas, y sus intervenciones, misteriosas y eficaces, se manifiestan en nuestro tiempo de manera providencial.
Los movimientos y las nuevas comunidades son como irrupciones del Espíritu Santo en la Iglesia y en la sociedad contemporánea. Entonces podemos decir muy bien que uno de los elementos y de los aspectos positivos de las comunidades de la Renovación carismática católica es precisamente la importancia que en ellas tienen los carismas o dones del Espíritu Santo y su mérito consiste en haber recordado en la Iglesia su actualidad concilio Vaticano II, en varios documentos, hace referencia a los movimientos y a las nuevas comunidades eclesiales, especialmente en la constitución dogmática Lumen Gentium, donde se dice: Los carismas, tanto los extraordinarios como los más sencillos y comunes, por el hecho de que son muy conformes y útiles a las necesidades de la Iglesia, hay que recibirlos con agradecimiento y consuelo”; (n. 12).
Después, también el Catecismo de la Iglesia católica ha subrayado el valor y la importancia de los nuevos carismas en la Iglesia, cuya autenticidad es garantizada por la disponibilidad a someterse al discernimiento de la autoridad eclesiástica (cf. n. 2003).

Precisamente por el hecho de que somos testigos de un prometedor florecimiento de movimientos y comunidades eclesiales, es importante que los pastores ejerzan con respecto a ellos un discernimiento prudente, sabio y benévolo”
El Papa Francisco en su Catequesis de Octubre 1ro de 2014 dice:
Desde el inicio el Señor ha colmado a la Iglesia con los dones de su Espíritu, haciéndola así siempre viva y fecunda, con los dones del Espíritu Santo. Entre estos dones, se distinguen algunos que resultan particularmente preciosos para la edificación y el camino de la comunidad cristiana: se trata de los carismas. En esta catequesis sobre la Iglesia nos preguntamos: ¿qué es exactamente un carisma? ¿Cómo podemos reconocerlo y recibirlo? Y sobre todo: ¿el hecho que en la Iglesia haya una diversidad y una multiplicidad de carismas, debe ser visto en sentido positivo, como una bella cosa o más bien como un problema?

Chiara Lubich decía en Marzo de 1984:
Y si, por obra del Espíritu Santo, Jesús es el Verbo de Dios hecho carne, también la Iglesia –siempre por obra del Espíritu Santo a través de estos extraordinarios dones suyos– se muestra con mayor evidencia como un Evangelio encarnado. El Espíritu la enriquece con carismas «menores» (dones de curación, de asistencia, de lenguas…); pero además por medio de instrumentos suyos, hace florecer en todas las épocas y también hoy, Movimientos espirituales, Órdenes, Congregaciones, familias religiosas de todo tipo. Y cada familia u Orden, cada Movimiento o Congregación, si se observan bien, no son otra cosa más que –pase la palabra– la «encarnación», por medio del Espíritu, de una palabra de Jesús, de una actitud suya, de un acontecimiento de su vida, de un determinado dolor suyo”

El Espíritu la enriquece con carismas «menores» (dones de curación, de asistencia, de lenguas…); pero además por medio de instrumentos suyos, hace florecer en todas las épocas y también hoy, Movimientos espirituales, Órdenes, Congregaciones, familias religiosas de todo tipo. Y cada familia u Orden, cada Movimiento o Congregación, si se observan bien, no son otra cosa más que –pase la palabra– la «encarnación», por medio del Espíritu, de una palabra de Jesús, de una actitud suya, de un acontecimiento de su vida, de un determinado dolor suyo…
Es un hecho indiscutible la Obra especial del Espíritu se produce en ciertas épocas, junto con la enseñanza de 1 Corintios 12-14 que los dones del Espíritu son otorgados soberanamente, de acuerdo con la voluntad de Dios,” (12:11, 18 Debemos tener claro que no podemos esperar las manifestaciones del Espíritu en todo momento a lo largo de la historia de la iglesia. La habilidad de hacer milagros no era una posesión automática de los apóstoles o la Iglesia primitiva. (Mt 17:19-20) Incluso en los tiempos del Nuevo Testamento, los cristianos eran dependientes de lo que Dios tuvo a bien concederles cuando “extendió su mano para sanar”, Y que “señales y maravillas tuvieron lugar en el nombre de su santo siervo Jesús.” (Hechos 4:29-31).

Ni en la iglesia primitiva ni en la de hoy los hombres pueden dictarle a Dios cuando y donde él hará sus milagros, o qué instrumentos Él usará para hacerlos, pero es indiscutible que si hay una época de la Iglesia desde la era Apostólica hasta ahora de que se necesitan los Carismas y Dones para dar testimonio del Poder de Dios, es esta…el Siglo XXI. Pidamos al Señor que ilumine a sus fieles para que reciban y usen los Carismas y Dones en la construcción del Reino y no busquen poder en el orientalismo o el espiritismo. Pidamos al Señor que los que predican reciban y usen estos Carismas y Dones para que dejen de predicar el pasado y prediquen en presente que es lo que esta generación que nos ha tocado vivir necesita.
Ven Espíritu Santo visita nuestros corazones con tus dones y haznos constructores del Reino de Dios. Amen+

06/04/2025

PREGUNTAS PARA HACERLE A LOS ADVENTISTAS SOBRE EL SABADO.

¿Por qué guardan ustedes un solo sábado? El año séptimo y también el año del jubileo eran sábados, Levítico 25.1 al 22. ¿Por qué guardan el uno y dejan de guardar los otros?
¿Por qué basan tanto de su religión en el día del sábado cuando sabemos que el Señor enseñó que la ley y los profetas se basan todos en el amor y no en guardar la ley? Mateo 22.34 al 40 con Romanos 13.8 al 10.

¿Cómo es que encienden lumbre en el séptimo día, ya que en la ley levítica esto estaba prohibido? Éxodo 35.3 Haciendo así, ustedes quebrantan la ley del sábado.

Dígannos cuándo y dónde mandó el Señor Jesús, o alguno de sus apóstoles, u otro escritor de la Biblia, a que guardase algún gentil los diez mandamientos. No hay que discutir; bastarán sólo el capítulo y versículo.

¿Pueden darnos una escritura donde se manda a los gentiles observar el sábado según la ley? Otra vez, por favor: simplemente el capítulo y versículo.

Según dicen ustedes, se guardaba el sábado antes de darse la ley a Moisés, y también fue dada la ley de la circuncisión antes de Moisés, Génesis 17.10. Entonces, ¿por qué no practican la circuncisión, siendo éste uno de los mandamientos claros de la ley? De nuevo preguntamos: ¿por qué el uno sí y el otro no?
El apóstol Pablo escribe en Gálatas 3.19 que la ley fue por causa de las rebeliones. Ustedes enseñan que aquella parte de la ley referente al mandamiento de guardar el sábado fue dada al hombre inmediatamente después de su creación, pero las Escrituras dicen que fue después de la caída. ¿No ven que no concuerda con los hechos la teoría adventista de que la ley fue dada en dos entregas?

¿Por qué será que en los mandamientos dados a nuestros primeros padres en el Edén, y en los que fueron dados a los patriarcas —Noé, Abraham y otros— no se hace ni una referencia a un deber de guardar el sábado? ¿Por qué no se menciona la palabra sábado hasta haber pasado más de dos mil años desde la creación del hombre? Si las teorías adventistas fueran ciertas, ¿no se había de hacer referencia muchas veces antes del capítulo 16 del Éxodo al deber de guardar el sábado?

¿Dónde en las Escrituras leemos que se haya dado mandamiento alguno de guardar el séptimo día antes de ser redimido el pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto? Habrá que citar capítulo y versículo en cada caso, sin hacer referencia a Génesis 2.1 al 3, pues allí no hay mandamiento.

Si fue como ustedes alegan, que el mandamiento fue dado a Adán en el día de la creación, ¿cómo es que se equivocó de fecha? Fue creado Adán en el sexto día; el séptimo día al cual se hace referencia en el Génesis fue el segundo de su existencia. Si Adán tuvo que trabajar seis días y luego descansar en el séptimo, ya estaría equivocado cinco días en su cálculo. El sábado suyo no sería el séptimo día porque habría trabajado un solo día. “El sábado de Adán fue un sábado del segundo día”.

¿No habrán leído en Nehemías 9.12 al 14, donde dice claramente que el sábado fue dado al pueblo de Israel en el Monte Sinaí? Al ver que el sábado fue dado solamente a Israel, ¿por qué insisten en obligar a otros a guardarlo?

¿Por qué ponen ustedes a los gentiles bajo el sábado, cuando a ellos nunca les fue dado? La ley dice: “Señal es para siempre entre los hijos de Israel”, Éxodo 31.16,17. No hace mención de los gentiles. Léanse también Ezequiel 20.10 al 12.

La ley dice: “El día séptimo será santo, sábado de reposo para el Señor; cualquiera que en él hiciere trabajo alguno, morirá”, Éxodo 35.2, 31.14. Si la primera parte de la cita es obligatoria para los cristianos, debe serlo también la segunda parte. ¿Por qué no cumplir la ley en matar a los que trabajan en el día sábado? Por favor, no saquen el cuerpo a esta pregunta; explíquennos aquí también por qué una cosa sí pero la otra no.

¿Por qué comen lo que ha sido preparado sobre un fuego encendido en día sábado? ¿No saben que así infringen la ley sobre la cual basan su salvación eterna? Éxodo 35.1 al 3, 16.23 al 30.
¿Por qué no cumplen con la ley al ofrecer sacrificio cada sábado? Es parte esencial de la ley del sábado según Números 28.9,10, pero ustedes no respetan la ordenanza.

Si los mandamientos o la ley quiere decir los diez mandamientos, y no más, ¿por qué respondió el Señor Jesús acerca de la ley citando dos mandamientos que no se encuentran entre los diez? En Mateo 22.35 al 40 Él citó uno del libro de Levítico y otro de Deuteronomio. ¿Acaso empleaba el engaño? Si está bien el adventismo, entonces sólo una u otra de estas cosas es verdad.

En Gálatas 3.19 leemos que la ley fue puesta hasta que viniese la simiente, haciendo así claro que la ley no sería perpetua sino que servía por un tiempo definido. La Simiente, Cristo, ha venido y nos ha redimido de la ley, Gálatas 3.13. De manera que, según las Escrituras, ha terminado el período para el cual nos fue dada la ley. Somos libres de ella. Nótense también Romanos 7.1 al 6, ¿Aceptan los dichos de la Palabra de Dios en este sentido?

Si los cristianos están obligados a guardar el sábado, ¿por qué no fue incluido esto en la importantísima carta enviada a las iglesias por el concilio de apóstoles y ancianos que se celebró en Jerusalén para considerar la cuestión de si los gentiles deberían guardar la ley? Hechos 15.1 al 29.

Si es que los cristianos deberían guardar el sábado, ¿cómo se explica que el Señor Jesús no hizo mención del tema, al enumerar los mandamientos al mancebo de Mateo 19.16 al 22? Y, ¿cómo es que el apóstol Pablo, escribiendo bajo la inspiración del Espíritu Santo, no trata en ninguna parte de sus varias epístolas una supuesta gran importancia de guardar el sábado?

Se encuentran en los capítulos 2 y 3 del Apocalipsis siete cartas de la gran Cabeza de las iglesias, dirigidas a siete iglesias locales. Son los últimos mensajes directos a las iglesias sobre la tierra. Si fuese verdad lo que enseña el adventismo, ¿no les hubiera recordado su deber de guardar el sábado?

Ustedes dicen que el domingo entró con Constantino en el Siglo IV. ¿Cómo explican entonces que los “padres” de la Iglesia, quienes escribieron durante los primeros tres siglos después de Cristo, hablan del primer día de la semana para las reuniones de los creyentes?

¿Por qué porfían en que uno de los papas cambió el día de descanso del séptimo al primero? Hay plena prueba histórica que los cristianos observaban el primer día durante los siglos antes de haber papa alguno. ¿Cuándo y de qué manera actuó ese papa que ustedes tienen en mente?

Si es que debemos guardar el séptimo día, ¿cómo es posible que los apóstoles y cristianos primitivos celebraban sus reuniones de mayor importancia, como es la cena del Señor, en el primer día en vez del séptimo?

Y ¿cómo saben que de veras guardan el séptimo día? ¿Pueden estar seguros de que no ha habido errores en los cálculos desde el día en que descansó Dios? Hay que tener en cuenta los cambios efectuados en el calendario en A.C. 46 cuando se convino en que el año tuviera solamente 345 días, para así corregir los errores que se habían acumulado. Se debe pensar también en la ley del año 1751 hecha “para corregir el calendario” y que ordenó quitar once días del mes de septiembre. Con estas y otras modificaciones, ¿ustedes están seguros que saben contar los días desde la creación?

¿Han leído Colosenses 2.14 al 17 acerca de la cédula de los ritos (el mandamiento de guardar el sábado es uno de ellos) que ha sido raída, quitada de en medio y clavada en la cruz?

En los versículos 16 y 17 del mismo capítulo vemos que ciertas cosas exigidas bajo la ley de Moisés — entre ellas el guardar el sábado — no son más de una sombra de lo por venir: el cuerpo espiritual de Cristo. Guardar el sábado es empuñar una sombra.
¿Habrán leído en Romanos 14.5,6 que unos hacen diferencia entre día y día pero otros juzgan iguales todos los días? Se agrega: “Cada uno esté asegurado en su ánimo”. ¿Por qué no insistir el apóstol en que los que juzgaban iguales todos los días debían estimar el séptimo como superior a los demás días para guardarlo santo?
El adventismo predica sábado y más sábado, resultando en que su tema principal es el de guardar la ley y especialmente la ley del sábado. Ahora, encontramos en el Nuevo Testamento que cincuenta veces se hace mención de predicar el Evangelio, diecisiete veces de predicar la Palabra, veintitrés veces de predicar a Cristo y ocho veces de predicar el reino. Ni una vez se habla de predicar la ley o el sábado? Ni el Señor ni sus apóstoles ni ningún evangelista habla de esto. ¿Cómo lo explican?

En el Nuevo Testamento se encuentra la palabra sábado unas sesenta veces. * Ustedes admiten que en todos los casos menos uno se hace referencia al día sábado. Sin embargo, en este solo caso, Colosenses 2.16, donde la palabra es la misma en los textos en griego, ustedes quieren hacernos entender que lleva otro sentido. ¿Por qué? ¿No será que los versículos 2.16,17 echan al suelo sus argumentos en cuanto a guardar los cristianos la ley? [ * El escrito se basa en la traducción Reina-Valera de 1909, la que se emplea corrientemente en las congregaciones adventistas. ]
¿Saben ustedes que en Gálatas 3.23 al 25 se lee que la ley fue nuestro ayo [mentor] para llevarnos a Cristo, pero que, ya venida la fe, no estamos bajo ayo? Por tanto, ya no estamos bajo la ley.
Hay advertencia en el Nuevo Testamento contra el pecado mencionado en cada uno de los diez mandamientos, menos el cuarto. En cambio, no se hace mención en todo el Nuevo Testamento de un deber de guardar el sábado.

Fíjense, por favor, en las citas de las Sagradas Escrituras que presentamos a continuación:
Ahora, si es pecado no guardar el sábado de los judíos, ¿cómo es posible no haber aviso de ello en todo el Nuevo Testamento, y especialmente cuando figuran en el Nuevo Testamento los otros mandamientos de la lista de diez?

El sábado es parte de la ley; por lo tanto, ponerse bajo el sábado es ponerse bajo la ley. Pero Gálatas 3.10 dice que todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición. ¿Cómo puede uno desearse tanto la maldición de Dios?

Dice Gálatas 5.4 que “vacíos son de Cristo” los que vuelven a ponerse bajo la ley después de ser salvos por gracia, y que ellos “han caído de la gracia”.

Se nos enseña en Romanos 7.4 que el creyente en Cristo está mu**to a la ley, pero la teoría adventista representa a sus creyentes como del todo vivos a la ley. He ahí una grave contradicción con la Palabra de Dios.

Los diez mandamientos “en letra grabada en piedra”, son un ministerio de muerte, según lo expresa 2aCorintios 3.7. Este ministerio de muerte había de perecer, 3.11. Pero, ¿no es cierto que los señores del adventismo, al citar los mandamientos, casi siempre dejan afuera estas palabras de introducción? Este texto demuestra que los mandamientos fueron dados solamente a Israel (por mucho que nos manifiestan a nosotros la santidad de Dios), y dejan entrever que la teoría adventista es errada.

¿Han notado que los diez mandamientos comienzan con Yo soy el Señor tu Dios que te saqué de tierra de Egipto, de casa de siervo? De nuevo estamos frente a una manifestación de que se trata de ordenanzas dadas específicamente a Israel.

Hay repetición de los diez mandamientos en Deuteronomio capítulo 5, y allí se encuentran las siguientes palabras: Te acordarás que fuisteis siervo en Egipto, y que el Señor tu Dios te sacó de allá… por lo cual tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo, 5.15. De nuevo vemos claramente que la ordenanza del sábado fue dada a un pueblo que había salido de Egipto. Esto no cuadra con la teoría adventista.

Los adscritos al adventismo enseñan que hay dos leyes: (i) los diez mandamientos, que ellos llaman la ley de Dios, y (ii) la ley ceremonial, que ellos llaman la ley de Moisés. ¿Pueden darnos, por favor, un solo capítulo y versículo (en el Antiguo Testamento o en el Nuevo) donde se hace tal distinción?

Vamos ahora a Nehemías 8.1 al 3, 8.14 y 9.3. Al hablar del único libro que se leía, aquellos pasajes lo llaman (i) la ley de Moisés, (ii) la ley de Dios, (iii) el libro de la ley, y (iv) la ley de Jehová su Dios. Se trocan las palabras indiferentemente al tratarse de un solo libro, una sola ley.

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