04/10/2026
Génesis 38 nos recuerda que la fidelidad de Dios no depende de la perfección humana. Aun en medio del pecado, el engaño y la vergüenza, Dios sigue obrando soberanamente para cumplir su propósito redentor.
De la descendencia de Fares vendrían David y, finalmente, Cristo. La esperanza no está en el hombre, sino en la gracia y fidelidad de Dios. 🤍