26/05/2026
En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: "Nosotros lo hemos dejado todo para seguirte".
Jesús dijo "En verdad les digo: ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre o padre, hijos o tierras, por mí, o por el Evangelio, quedará sin recompensa”.
Marcos 10, 28 - 30
No hace falta teorizar, basta hurgar en la propia piel, y cualquiera puede experimentar por sí mismo que privarse de algo "por amor" reporta la característica satisfacción de quien ha amado. En el amor, la privación plenifica.
Cuantas más compensaciones se dan a sí mismos, más vacíos se sienten a la larga.
Nunca la sociedad de consumo había tenido tantas satisfacciones como hoy, y nunca, sin embargo, se sintió tan insatisfecha.
Cada persona es un pozo infinito que solo un INFINITO, puede llenarlo. Solamente el Señor podrá plenificar el corazón humano.
La frase: "Solo Dios basta" (Sta. Teresa), se sobreentiende que, si alguien no tiene dinero, no tiene libertad, no tiene prestigio, etc., pero "tiene a Dios”, entonces lo tiene todo, es bienaventurado, pleno de bienes, porque: "quien a Dios tiene, nada le falta".
Cuando el cristiano entra a fondo en el "torrente" de Dios, siente inmediatamente, la necesidad de exteriorizar su respuesta de amor con hechos concretos de vida.
Lo trágico no es sufrir, sino "sufrir inútilmente"; cuando hay un "porqué", el sufrimiento no solo pierde su virulencia sino que, el sufrir por la salvación del mundo, se transforma en una hermosa causa, en una "tarea" trascendente.
Extractado del L. Muéstrame tu Rostro
P. Ignacio Larrañaga
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