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CAC Mitad del Mundo Centro de Adoración Cristiana

24/09/2026

🗣️ Que tus palabras hablen por ti… QUE TU VIDA HABLE ANTES QUE TUS PALABRAS

Una frase que mi papá me decía constantemente durante mi niñez se me grabó para toda la vida. La frase era: “Crea fama y échate a dormir”.

Básicamente significa que, una vez que te has ganado cierta reputación, es muy difícil que las personas te vean de otra manera. De hecho, la frase se me quedó tan grabada que ahora la uso con uno de mis nietos.

Y es que es impresionante lo rápido que los niños aprenden el poder de la mentira. Hemos tenido varios episodios con ellos en los que, cuando quiere darnos seguridad de que está diciendo la verdad, nos dice cosas como: “¡Te prometo que es la verdad!” o “¡No te estoy diciendo mentiras!” Y se esfuerza muchísimo por convencernos.

Pero, pensándolo bien, esto no es algo que solamente pase con los niños. Los adultos también solemos hacer algo parecido.

¿Cuántas veces has escuchado frases como: “Te juro que es verdad”, “Por Dios que no estoy mintiendo” o cualquier otra frase en la que sentimos que tenemos que agregar algo a nuestras palabras para que suenen más creíbles?

Jesús también habla sobre esto en el Sermón del Monte. Mira lo que dice: “También han oído que a nuestros antepasados se les dijo: ‘No rompas tus juramentos; debes cumplir con los juramentos que le haces al Señor’. Pero yo digo: ¡no hagas juramentos!... Simplemente di: ‘Sí, lo haré’ o ‘No, no lo haré’. Cualquier otra cosa proviene del maligno”. (Mateo 5:33,37).

Santiago también hace eco de estas palabras cuando dice: “Que tu sí sea sí, y tu no sea no”.

¿Puedes ver nuevamente hacia dónde nos está llevando Jesús?

No se trata solamente de cumplir los juramentos que hacemos. Jesús quiere que nuestra vida sea tan íntegra que nuestras palabras no necesiten ser reforzadas.

Amigo/a, una vida de integridad es aquella en la que no necesitamos jurar, exagerar o convencer constantemente a los demás de que estamos diciendo la verdad.

Volvamos a la frase: “Crea fama y échate a dormir”.

Si has construido una vida de integridad, quienes te rodean sabrán que pueden confiar en tu palabra. No necesitarás decir: “Te prometo que esta vez sí”.

Tu palabra hablará por ti.

Amigo/a, con eso en mente te hago esta pregunta: ¿qué fama está creando tu manera de vivir?

Cuando dices que vas a hacer algo, ¿las personas pueden confiar en ti? Cuando hablas, ¿tu familia, tus amigos y quienes te rodean saben que estás diciendo la verdad?

Porque al final, la integridad no se demuestra con grandes juramentos, sino con una vida en la que tú “sí” realmente significa sí, y tú “no” realmente significa no.

23/09/2026

Cuando el amor deja de ser conveniente…NO IGNORES LO QUE ESTÁ PASANDO EN TU CORAZÓN

Una de las situaciones que más me duelen como pastor y como líder es escuchar a un matrimonio que amo, decirme que está pensando en separarse o divorciarse.

Me parte el corazón.

Y no es solamente porque vea el dolor que hay en una separación, sino porque creo que el matrimonio es algo mucho más profundo de lo que muchas veces nuestra sociedad nos presenta.

La Biblia nos enseña que, en el matrimonio, los dos llegan a ser uno solo (Génesis 2:24. RVR1960). Por eso, cuando algo que fue diseñado para ser una unidad se rompe, inevitablemente hay dolor.

Hace poco vi una imagen que se ha compartido mucho en redes sociales. En ella aparecen dos ancianos tomándose de la mano y debajo, aparece una frase que dice: “cuando les preguntaron cómo lograron permanecer juntos por 65 años, respondieron: nacimos en un tiempo donde si algo se rompía, lo arreglábamos. No lo tirábamos a la basura”.

Me parece una imagen preciosa porque vivimos en una cultura donde muchas veces nuestra primera reacción ante algo que se rompe es reemplazarlo. Y quizá, sin darnos cuenta, hemos empezado a pensar de la misma manera acerca de nuestras relaciones.

En la siguiente parte de nuestro pasaje en el Sermón del Monte, Jesús dice lo siguiente:

“Han oído la ley que dice: ‘Un hombre puede divorciarse de su esposa con solo darle por escrito un aviso de divorcio’. Pero yo digo que un hombre que se divorcia de su esposa, a menos que ella le haya sido infiel, hace que ella cometa adulterio; y el que se casa con una mujer divorciada también comete adulterio”. (Mateo 5:31-32, NTV).

Y cuando los fariseos cuestionaron a Jesús acerca del divorcio, Él les respondió:

“Moisés permitió el divorcio solo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, pero no fue la intención original de Dios”. (Mateo 19:8, NTV).

¿Puedes ver el denominador común? Una vez más, el problema está en el corazón.

El matrimonio fue creado por Dios para ser una relación de pacto, en la que el amor, el sacrificio, el perdón y la reconciliación fueran parte de la vida diaria. Eso no significa que los matrimonios nunca tengan problemas. Significa que, cuando atravesamos una crisis, nuestra primera reacción no debería ser desechar la relación, sino buscar restaurarla, siempre que sea posible y seguro.

Amigo/a, ¿cuál es tu visión del matrimonio? ¿Es la visión que nuestra cultura nos está enseñando? ¿O es la intención original de Dios?

Quizá hoy tu matrimonio está pasando por un buen momento. Si es así, no esperes a que algo se rompa para comenzar a cuidarlo. Quizá estás atravesando una temporada difícil. No ignores lo que está pasando en tu corazón.

Y quizá necesitas preguntarte con honestidad: ¿Se ha endurecido mi corazón hacia la persona que amo?

Hoy Jesús te invita a mirar más profundo.

22/09/2026

🧨 El pecado antes del pecado…EL PECADO COMIENZA MUCHO ANTES DE QUE LO VEAN

“Han oído el mandamiento que dice: ‘No cometas adulterio’. Pero yo digo que el que mira con pasión sexual a una mujer ya ha cometido adulterio con ella en el corazón.” (Mateo 5:27-28, NTV).

Wow. ¿Podrían dos temas ser más relevantes y actuales en nuestra sociedad que el enojo y por otro lado la sociedad hipersensual en la que vivimos?

La realidad es que vivimos constantemente expuestos por imágenes y mensajes sexualizados. Gran parte de la mercadotecnia parece operar bajo el lema: “el s**o vende”. Vivimos en un tiempo donde el libertinaje sexual en esta área se presenta como algo normal.

Por eso, las palabras de Jesús van directamente a la raíz del problema tan profundo como se puede. Jesús dice que el problema, la raíz de todo, está en el corazón.

Una vez más, Jesús está diciendo que no basta solamente con no hacer algo. Porque muchas veces la acción es solamente el síntoma de algo que ya lleva tiempo creciendo dentro de nosotros.

Es necesario ir más profundo y preguntarnos: ¿qué estamos alimentando en nuestro corazón?

Ahora, esto no significa que cada vez que aparezca una imagen frente a nosotros automáticamente hemos pecado. Muchas veces no podemos controlar lo que aparece delante de nuestros ojos.

Pero sí podemos decidir qué hacemos después.

Podemos decidir si apartamos nuestra mirada o si seguimos mirando.

Podemos decidir si rechazamos ese pensamiento o si lo alimentamos.

Podemos decidir qué dejamos entrar y qué permitimos que se queden viviendo dentro de nuestro corazón.

Amigo/a, como te he comentado antes,( testimonio de E D ) hubo un tiempo de mi vida en el que luché con una adicción a la pornografía. Por eso las palabras de Jesús me hacen tanto sentido.

Porque el pecado no comenzó el día que tuve acceso a una pantalla. Comenzó mucho antes, en las cosas que fui permitiendo, alimentando y cultivando en mi corazón.

Amigo/a, ¿qué estás permitiendo que entre en tu corazón hoy?

Hace poco leí una idea que me hizo reflexionar: “cuando el corazón esté listo, la acción se llevará a cabo cuando se presente la oportunidad”.

Y creo que hay mucha verdad en eso. Si cultivamos un corazón dispuesto a pecar, muchas veces solamente hará falta que aparezca la oportunidad.

Por eso Jesús no quiere simplemente ayudarnos a controlar nuestras acciones, quiere transformar nuestro corazón. Mi invitación para ti hoy, y al mismo tiempo me la hago a mí mismo, es que podamos ser como Job, quien dijo:

“Hice un pacto con mis ojos de no mirar con lujuria a ninguna joven.” (Job 31:1, NTV).

Quizá hoy necesites hacer un pacto con tus ojos. Quizá necesitas revisar lo que estás viendo, lo que estás buscando o aquello que constantemente estás permitiendo entrar en tu mente y en tu corazón.

No se trata solamente de preguntarnos: “¿Hasta dónde puedo llegar sin pecar?” La pregunta es mucho más profunda: “¿Qué tipo de corazón estoy cultivando?”

Porque muchas veces, el pecado que vemos en nuestras acciones comenzó mucho antes, en aquello que decidimos alimentar en secreto.

Jesús quiere ir hasta ahí. Hasta lo profundo.

Hasta el corazón.

21/09/2026

🪓 No lo maté, solo lo destruí… EL ENOJO QUE LLEVAS DENTRO TAMBIÉN IMPORTA

¡Qué alegría compartir una semana más contigo! Como siempre, mi oración es que estas palabras puedan traer bendición a tu vida y animarte a seguir creciendo en tu relación con Dios.

Esta semana quiero continuar este recorrido que estamos haciendo por el Sermón del Monte, una de las enseñanzas más conocidas de Jesús. En esta ocasión estaremos viendo su invitación a vivir transformados de adentro hacia afuera, enfocándonos menos en lo que hacemos y mucho más en quiénes somos.

Amigo/a, la invitación para los siguientes días es examinar nuestro corazón. ¿Te animas?

Jesús empieza esta sección diciendo lo siguiente:

“Han oído que a nuestros antepasados se les dijo: ‘No asesines. Si cometes as*****to quedarás sujeto a juicio’. Pero yo digo: aun si te enojas con alguien, ¡quedarás sujeto a juicio! Si llamas a alguien id**ta, corres peligro de que te lleven ante el tribunal; y si maldices a alguien, corres peligro de caer en los fuegos del infierno.” (Mateo 5:21-22, NTV).

“Si te enojas con alguien…”

¿Qué te parecen estas palabras? Es más, déjame preguntarte algo: ¿te has enojado con alguien esta semana? Jesús comienza abordando lo que hoy en día es quizá uno de los problemas más extendidos de nuestra sociedad: el enojo.

Tan solo hoy vi en las noticias que, no muy lejos de donde vivo, en un local de tacos, unas personas armadas llegaron y mataron a varias personas. Y lo más triste es que esta no es una noticia aislada. Casi cada semana escuchamos alguna historia parecida.

Cuando veo cosas así, recuerdo las observaciones del autor Dallas Willard acerca de cómo muchas personas andan cargando con una reserva de enojo.

Y quizá ese enojo acumulado está detrás de muchas de las cosas terribles que vemos a nuestro alrededor. Pero tal vez esto todavía te parece muy lejano. Quizá tú digas: “Bueno, yo nunca he matado a nadie, ni pienso hacerlo”.

Y precisamente ahí es donde las palabras de Jesús nos llevan más profundo. Jesús no se queda solamente con la acción externa sino que lleva nuestra mirada hasta el corazón, hasta el espíritu de la ley.

Es como si dijera: “No basta con que nunca hayas quitado la vida de alguien. Mira lo que está pasando dentro de ti.” Porque el enojo, cuando lo alimentamos y permitimos que crezca, puede convertirse en desprecio. Y ese desprecio puede expresarse en las palabras, miradas, actitudes y acciones.

Y aunque quizá nunca llegues a quitar la vida a alguien, sí puedes herirla profundamente. Incluso puedes destruir algo dentro de ella con tus palabras o actitudes.

Entonces, ¿has actuado bajo el enojo en estos días? ¿Has lastimado con tus palabras, acciones o actitudes a alguien cercano a ti?

Jesús hoy te invita a preguntarte de dónde viene ese enojo y a reconocer aquello que has estado acumulando en tu interior.

21/09/2026

Esto recién comienza… LEER LA BIBLIA NO ES SOLO APRENDER ACERCA DE JESÚS, SINO APRENDER A VIVIR COMO EL

Llegamos al último día de esta pequeña guía, pero espero que este no sea el final de tu deseo de conocer más a Dios. Cuando comencé a escribirla, no quería darte solamente una lista de libros para leer. Mi deseo era ayudarte a descubrir que, cada vez que abrimos la Biblia con un corazón dispuesto, podemos encontrarnos con Jesús.

Él mismo dijo: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí…” (Mateo 11:29, RVR1960).

Fíjate en esa invitación: “aprended de mí”. Jesús no nos llamó únicamente a saber cosas acerca de Él, sino a conocer su corazón, observar su manera de tratar a las personas y aprender a vivir como Él vivió.

Personalmente, cuanto más leo los Evangelios, más me sorprende Jesús. Me conmueve su compasión por quienes sufrían, su paciencia con quienes no comprendían y su firmeza frente a la injusticia y la hipocresía. Siempre encuentro algún detalle que no había visto antes y que me invita a parecerme un poco más a Él.

Por eso, después de haber comenzado con Juan y recorrido los demás libros de esta guía, te invito a leer Lucas, Marcos y Mateo. En Lucas podrás contemplar de manera especial muchos relatos que muestran la compasión de Jesús; en Marcos encontrarás un relato dinámico de sus acciones y servicio; y Mateo te ayudará a profundizar en sus enseñanzas y a reconocerlo como el Rey prometido.

Cuando estés leyendo, detente en las conversaciones, observa las reacciones de Jesús y pregúntate: ¿Qué me revela este pasaje acerca de su carácter? ¿Qué aspecto de su vida quiere formar hoy en mí?

Amigo/a, espero que esta guía marque el comienzo de un encuentro diario con Dios. Que cada página despierte en ti más hambre por conocer a Jesús, amarlo y estar cerca de Dios cada día. Pídele hoy a Dios que haga arder tu corazón con una pasión renovada por leer su Palabra y crecer en tu relación con Jesús.

¡Dios tiene cosas maravillosas preparadas para ti, y desea que las descubras mientras caminas junto a Él!

20/09/2026

¿Has dudado alguna vez?… EL AMOR DE DIOS NO CAMBIA CON TUS EMOCIONES: PERMANECE FIRME EN CRISTO

Durante mucho tiempo pensé que mi seguridad en el amor de Dios dependía de como me sentía. Había días en los que percibía su presencia con claridad y me resultaba fácil creer que me amaba. Pero cuando fallaba o atravesaba una temporada difícil, comenzaba a preguntarme si algo había cambiado en su amor por mí.

No sé cuál ha sido tu experiencia, pero creo que muchos hemos medido el amor de Dios de esa manera: por nuestras emociones, comportamiento o incluso por las circunstancias que estamos viviendo. Sin darnos cuenta, terminamos cayendo en la trampa de pensar que el amor de Dios depende de lo que hacemos o no por Él.

De hecho, el apóstol Juan dice: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo…” (1 Juan 4:10, RVR1960).

Fíjate en el orden: el amor no comenzó con nosotros, sino con Dios. No esperó a que fuéramos perfectos, fuertes o dignos. Dio el primer paso y mostró su amor por medio de Jesús.

Las cartas de Juan me ayudaron a comprender que el amor de Dios no es inestable como pueden ser nuestras emociones. Es un amor firme, sobrenatural y fiel. Ese es el amor Ágape que Juan nos presenta: un amor que no depende de lo que podamos ofrecer, sino de quién es Dios.

Amigo/a, ¿y si dejaras de preguntarte si Dios todavía te ama y comenzaras a descansar en lo que Jesús ya demostró? ¿Y si, en lugar de mirar tus fallas, miras la cruz?

Por eso, te invito a leer las cartas de Juan, y mientras avanzas, pregúntate: ¿Qué me revela este capítulo acerca del amor de Dios? ¿En qué área necesito vivir con mayor seguridad en Cristo?

Mi oración es que, al leer estas cartas, no solo comprendas cuánto te ama Dios, sino que aprendas a descansar cada día en la seguridad de ese amor.

19/09/2026

🎯 Cuando todo apunta a Jesús… CUANDO DESCUBRES A JESÚS EN TODA LA BIBLIA, CADA PÁGINA COBRA UN NUEVO SENTIDO

Durante mucho tiempo, cuando llegaba a ciertas partes del Antiguo Testamento, especialmente a las que hablaban de sacrificios, sacerdotes, pactos y del tabernáculo, me costaba entender qué tenían que ver conmigo. Las leía, pero muchas veces sentía que pertenecían a una historia demasiado lejana.

Quizás a ti también te ha sucedido. Sin embargo, cuando comencé a leer Hebreos, descubrí algo maravilloso: cada una de esas imágenes señalaba hacia Jesús y ayudaba a comprender mejor su obra.

El autor de Hebreos lo explica así: “El sistema antiguo bajo la ley de Moisés era solo una sombra—un tenue anticipo de las cosas buenas por venir—no las cosas buenas en sí mismas…” (Hebreos 10:1, NTV).

Fíjate en esta palabra: sombra. Una sombra apunta hacia una realidad mayor que ella misma. Los sacrificios, el sacerdocio y el antiguo pacto no eran el destino final; preparaban el camino para que pudiéramos comprender la obra perfecta de Cristo.

Jesús es el sacrificio definitivo, el Sumo Sacerdote que intercede por ti y por mí, y el mediador de un pacto mejor. Lo que antes debía repetirse una y otra vez, Cristo lo cumplió de una vez y para siempre.

Amigo/a, por eso después de leer Romanos, te invito a continuar con Hebreos. Puede parecer un libro más profundo, pero no tengas miedo de avanzar despacio. Lee un capítulo por día y pregúntate: ¿qué elemento del Antiguo Testamento aparece aquí? ¿Cómo encuentra su cumplimiento en Jesús?

Cuando encuentres una palabra o una imagen que no comprendas, anótala y búscala en el Antiguo Testamento. Te animo a no leer solo para terminar; permite que cada conexión aumente tu admiración por Cristo.

Déjame orar por ti: “Señor Jesús, te pido por Amigo/a, para que pueda encontrarte a través de la lectura de tu Palabra y verte cada día con mayor claridad. Que su fe se fortalezca al comprender que, desde el principio, Dios ya estaba anunciando su plan para redimirnos. En tu nombre, Jesús. Amén."

17/09/2026

¡No depende de ti!… TU PAZ CON DIOS NO DEPENDE DE TU PERFECCIÓN, SINO DE LA OBRA PERFECTA DE CRISTO

Espero que esta pequeña guía te anime a conocer más de Dios y te ayude no solo a crecer espiritualmente, sino también a madurar en tu relación con Él.

Alimentarme de la Palabra de Dios ha sido fundamental en mi caminar y el fortalecimiento de mi relación con Él. He descubierto que, cuanto más conozco a Dios, más crece mi amor por Él.

Amigo/a, vale la pena invertir tiempo en descubrir quién es nuestro Dios, conocer su corazón y comprender todo lo que hemos recibido por medio de su Hijo Jesús.

Por eso, después de leer Juan, Efesios, Gálatas y Colosenses, te invito a continuar con Romanos. Esta carta te ayudará a comprender con mayor profundidad las bases de nuestra fe y cómo somos justificados delante de Dios, no debido a nuestros méritos, sino por gracia mediante la fe.

Pablo lo expresó así: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1, RVR1960).

Durante mucho tiempo conocí esta verdad en mi mente, pero me costaba vivirla en el corazón. Cuando fallaba, sentía que debía hacer algo para volver a estar bien con Dios. Sin embargo, Romanos me ayudó a comprender que Jesús ya hizo por mí lo que yo jamás habría podido hacer. Mi paz con Dios no depende de que tenga un día perfecto, sino de la obra perfecta de Cristo.

Romanos tiene dieciséis capítulos. Puedes leer uno por día, sin apresurarte. Mientras avanzas, pregúntate: ¿qué me enseña este capítulo acerca de la gracia de Dios? ¿Estoy descansando en lo que Jesús hizo o todavía intentó demostrar que merezco su amor?

No leas solamente para terminar un capítulo. Detente, subraya una verdad y conviértela en una oración.

Es mi oración que, al leer Romanos, tu fe sea fortalecida y puedas vivir con la seguridad de que, en Cristo, has sido perdonado, justificado y recibido con amor.

16/09/2026

⚖️ ¿Es Cristo realmente suficiente?… NO NECESITAS HACER MÁS PARA GANAR EL AMOR DE DIOS; NECESITAS PERMANACER EN JESÚS

No sé si a ti te ha pasado, pero yo crecí en una familia “cristiana”y asistí a la iglesia durante casi toda mi vida. Sin darme cuenta, comencé a convertir mi relación con Dios en una lista de requisitos que debía cumplir.

Cuando cumplía con lo que pensaba que debía hacer, me sentía cerca de Dios. Pero cuando fallaba, sentía que él se alejaba de mí. Tal vez tú también has vivido algo parecido. Comenzamos siguiendo a Jesús por gracia, pero muchas veces terminamos midiendo nuestra fe por reglas, opiniones ajenas o enseñanzas que colocan cargas sobre nuestro corazón.

Eso mismo estaba ocurriendo en las iglesias de Galacia. Algunas personas enseñaban que la fe en Cristo no era suficiente y que los creyentes debían añadir el cumplimiento de ciertas prácticas de la Ley para ser aceptados por Dios. A los colosenses, Pablo también les advirtió acerca de ideas que parecían espirituales, pero que desviaban su mirada de Jesús.

Por eso escribió: “De la manera que recibisteis al Señor Jesucristo, andad en él” (Colosenses 2:6, RVR1960).

Amigo/a, fíjate qué verdad tan sencilla y liberadora: comenzamos por Cristo y continuamos por Cristo.

Nuestra salvación, identidad y crecimiento no dependen de añadir cargas humanas, sino de permanecer arraigados en Jesús. Cuando comprendí esto, sentí una libertad maravillosa. Descubrí que no necesitaba esforzarme para ganar el amor de Dios; necesitaba aprender a permanecer en Jesús.

Por eso, después de leer Juan y Efesios, te invito a continuar con Gálatas y luego con Colosenses. Estas cartas te ayudarán a comprender que Cristo es suficiente y a reconocer cualquier enseñanza que intente apartarte de esa verdad.

Mientras lees, pregúntate: ¿qué revela este capítulo acerca de la suficiencia de Cristo? ¿Qué regla, presión o enseñanza necesito examinar a la luz de la Palabra?

Estoy seguro de que estas cartas afirmarán tu fe y te ayudarán a crecer en una relación más libre y profunda con Jesús.

15/09/2026

No eres lo que hiciste ni lo que dijeron de ti… CUANDO DESCUBRES QUIÉN ERES EN CRISTO, DEJAS DE VIVIR SEGÚN LO QUE OTROS DICEN DE TI

¿Quién soy realmente? Durante años busqué la respuesta en la manera en que los demás me veían y terminé midiendo mi valor según mis logros y mis errores. Cuando algo salía bien, me sentía valioso; pero, cuando fallaba, comenzaba a dudar de mí mismo.

Quizás a ti también te haya sucedido. Sin embargo, nuestra verdadera identidad no se encuentra en lo que logramos, en nuestros errores ni en la opinión de los demás, sino en Jesús.

Después de leer el Evangelio de Juan y descubrir quién es Él, es natural preguntarnos: ¿qué cambia en mi vida ahora que lo conozco? La carta a los Efesios nos ayuda a responder esa pregunta, porque nos revela quiénes somos ahora que pertenecemos a Cristo.

Pablo escribió a creyentes que vivían en medio de una cultura con valores muy diferentes a los del evangelio. Sin embargo, antes de enseñarles cómo debían vivir, comenzó recordándoles quiénes eran y todo lo que Dios ya había hecho por ellos: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual… en Cristo” (Efesios 1:3, RVR1960).

Amigo/a, Pablo quería que comprendieran todo lo que habían recibido y que su nueva identidad estaba en Jesús. En Cristo hemos sido escogidos, adoptados, perdonados y amados. ¿No es maravilloso? Nosotros también necesitamos dejar de definirnos por nuestro pasado, nuestro rendimiento o la aprobación de los demás, y comenzar a mirarnos a través de la gracia de Dios.

Pero conocer estas verdades no es suficiente; necesitamos permitir que echen raíces en nuestro corazón. Por eso, cuando termines Juan, dedica seis días a leer Efesios: un capítulo por día. Antes de comenzar, pregúntale a Dios: “¿Qué revela este capítulo acerca de quién soy en Cristo?”

Luego, subraya una frase y escríbela en primera persona: “En Cristo soy perdonado”. Pregúntate: ¿qué mentira sobre mí necesito reemplazar hoy por esta verdad? No leas solo para obtener información; permite que la Palabra transforme la manera en que te ves.

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