11/09/2020
La Biblia dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).
Este versículo deja claro que el espíritu de temor no proviene de Dios. Cuando el peligro nos amenaza, el temor intenta aferrarse a nosotros con preocupación . Incluso nuestra química corporal cambia cuando sentimos un desastre inminente, cuando nuestras circunstancias son oscuras y sombrías o cuando el dolor se vuelve abrumador, y nuestra respuesta natural es estar alarmados, preocupados y temerosos.
Por lo tanto, ¿qué hace un espíritu de poder, de amor y de dominio propio al enfrentarse a la preocupación? Quita la tenaza mortal del temor que intenta paralizarnos. Puede que llegue el temor y la incertidumbre pero no puede permanecer y atar a quienes pertenecen al Señor, ¡porque somos vencedores!
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).