18/10/2022
Alcanzar lo bueno no debe transformarse en una zona de estancamiento, sino en una plataforma para ir en busca de lo excelente. Aquí encontramos cuatro acciones:
1. Una cosa hago
2. Olvidando lo que queda atrás
3. Extendiéndome a lo que está delante
4. Prosigo a la meta
La vida cristiana no es un juego, es como una carrera que exige lo mejor que haya en nosotros. Esto hago, habla de determinación. La determinación es una acción que activamos todo el tiempo, por ejemplo: comemos, sonreímos, conversamos, nos vestimos, descansamos, nos levantamos, nos detenemos…, porque nosotros lo determinamos.
¿Qué es lo que determinamos activar cada día sobre nosotros? ¿Vida o muerte?
Olvidando lo que queda atrás, es una acción en tiempo presente continuo. Esto habla de un proceso constante. El apóstol Pablo no podía borrar el pasado de su memoria, pero se negaba a permitir que su pasado obstruyera su progreso hacia la meta.
Extendiéndome a lo que está delante, este verbo se traduce como extenderse completamente. Se usa para describir a “un caballo que se estira y se esfuerza para ganar la carrera”. Toda determinación requiere un esfuerzo extra de quien espera ver buenos resultados.
Prosigo a la meta, significa que tiene sus ojos intencionalmente en las señales al final de la carrera. No existe para los que corren, la posibilidad de alguna distracción, porque de ello dependerá su conquista. De manera paralela, existen muchos ruidos que llamarán nuestra atención, pero no dejaremos de estar enfocados en el supremo llamamiento.