20/05/2026
El carácter de Cristo
Por el presidente D. Todd Christofferson
Segundo Consejero de la Primera Presidencia
Si hemos de tener éxito en desarrollar un carácter semejante al de Cristo, debemos poseer Sus motivaciones: Sus pensamientos, deseos e intenciones del corazón.
El principal de los motivos que conforman el carácter de Cristo es la caridad, “el amor puro de Cristo”. Fue el amor puro lo que, antes de la Creación, lo llevó a ofrecerse a Sí mismo como nuestro Redentor. Su Expiación fue y es el acto supremo de amor. Tal como Jesús mismo dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”.
Una “vida de excelencia moral” es una vida de virtud. “La virtud es un modelo de pensamiento y de conducta que se basa en normas morales elevadas. Es la fidelidad a Dios y a los demás […]. Es esforzarse por ser limpio y puro espiritual y físicamente”. Implica la búsqueda de la verdad y la devoción a ella, al pensamiento correcto y a la acción correcta. En su último discurso como Presidente de la Iglesia hace un año, el presidente Russell M. Nelson suplicó: “Nuestros pensamientos, palabras y actos deben ser siempre virtuosos y estar llenos del amor puro de Jesucristo para con todos los hombres. La gran oportunidad que tenemos ante nosotros es llegar a ser el pueblo que Dios necesita que seamos”En resumen, Jesús piensa y actúa por amor puro; Él anhela bendecir y elevar a los demás, y se deleita en hacer la voluntad de Dios. Con fe en Cristo, podemos orar para que el Santo Espíritu efectúe un potente cambio en nosotros para inculcar esas mismas motivaciones divinas en nuestro corazón y ayudarnos a practicar los atributos de un carácter semejante al de Cristo. Podemos seguir arrepintiéndonos para mejorar a medida que nos esforzamos por seguir el ejemplo del Señor, “esa fe y arrepentimiento que efectúan un cambio de corazón”. Podemos “llegar a ser el pueblo que Dios necesita que seamos”..
𝑨𝒕𝒕𝒆. 𝑸𝒖𝒐́𝒓𝒖𝒎 𝒅𝒆 𝑬́𝒍𝒅𝒆𝒓𝒆𝒔