27/07/2024
EUCARISTÍA: FIESTA, MEMORIAL, BANQUETE, SACRIFICIO.
Esas son las cuatro definiciones de la Santa Misa. Ninguna excluye a la otra. Son las cuatro a la vez, en cada Eucaristía celebrada en cualquier parte del mundo. Del Catecismo (el énfasis en mayúsculas es agregado nuestro):
1136 La Liturgia es "acción" del "Cristo total" (Christus totus). Los que desde ahora la celebran participan ya, más allá de los signos, de la liturgia del cielo, donde la celebración es enteramente comunión y fiesta.
1323 "Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado, instituyó el SACRIFICIO EUCARÍSTICO de su cuerpo y su sangre para perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar así a su Esposa amada, la Iglesia, el MEMORIAL de su muerte y RESURRECCIÓN, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, BANQUETE PASCUAL en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura" (SC 47).
Por su carácter pascual, la misa es la fiesta donde recordamos que el Señor murió por nuestra salvación. Y por Su resurrección también hay razón de tenerla como una fiesta, porque es en la resurrección de Cristo que la humanidad tiene toda esperanza. Al decir fiesta, obviamente no se trata del concepto que usualmente tenemos, con música mundana, bailes, jolgorio. Al oír la palabra fiesta, tampoco se debe pensar en los abusos litúrgicos que a veces, lamentablemente, se dan en algunas parroquias. La palabra fiesta no debe conducirnos a esos conceptos, que son ajenos a la Eucaristía. Se trata de una fiesta del espíritu. Es una fiesta de la fe en la resurrección que Cristo nos ofrece con Su propia resurrección, donde nos regocijamos porque hemos sido salvados. No participamos en la Eucaristía para crucificar a Cristo, ni para sepultarle, sino para proclamar, con alegría, Su gloriosa resurrección. En palabras del Papa Francisco: “La Misa no es un evento social, sino una fiesta en la que se hace presente Dios… Y es tan bello ser salvados, que hay que hacer fiesta”.
En palabras del entonces Cardenal Ratzinger: “Cristo se murió rezando. Él antepuso su sí al Padre a la oportunidad política y por eso fue crucificado. De esta manera instauró en la cruz el sí al Padre, en la cruz glorificó al Padre, y esa forma de morir fue la que le llevó como consecuencia lógica a la resurrección. Eso significa que la autorización a la alegría, el sí a la vida liberador y victorioso, se sitúa en la adoración. La cruz, en cuando adoración, es también "elevación", presencia de la resurrección. Celebrar la fiesta de la resurrección significa sumergirse en la adoración. Si con "fiesta de la resurrección" se define el significado central de la fiesta cristiana, la adoración es el núcleo que la configura: en ella se vence a la muerte y se hace posible el amor. La adoración es la verdad.”
- Del libro La Fiesta de la Fe: ensayo de teología litúrgica (1999), Tercera edición, pág. 90, por Joseph Ratzinger
Objeciones en contra de llamar fiesta a la Eucaristía, abundan, principalmente porque algunos no dejan de asociar la palabra fiesta con el concepto mundano que suele pensarse. Como si ese fuera el único sentido para esa palabra. Para oponerse, algunos ponen frases espurias en boca de San Pío de Pietrelcina. Otros se sujetan a versículos sueltos de los evangelios. Otros usan sus propios razonamientos. Pero todos, en general, tienden a ignorar lo que enseña el Magisterio. Y cuando no lo ignoran, lo interpretan a su muy personal manera. Pero la Eucaristía no dejará de ser fiesta. Lo es y lo será siempre, sin importar cuánto incomode esta definición a algunos. En cada Eucaristía siempre hay regocijo, porque el Señor ha resucitado, y nos ha invitado a Su salvífico banquete.
La Eucaristía es un sacrificio, donde las especies de pan y vino son transubstanciadas, para renovar el sacrificio de Cristo. Así es como, durante veintiún siglos, millones de católicos han podido hacerse uno con Cristo en la comunión, al comer el pan, o al beber del cáliz.
La Santa Misa es un memorial, porque recordamos al Señor, que nos sacó de la esclavitud del pecado, así como los hebreos lo recordaban cuando los sacó de la esclavitud de Egipto. Los hebreos celebraban la pascua, recordando las maravillas que había hecho el Señor para liberarlos, y sacrificaban corderos pascuales. Nosotros, en nuestro memorial, recordamos la gloriosa resurrección de Cristo, y comemos la carne del Cordero, de Aquel que colgó de la cruz aquel Viernes Santo, y que hoy está presente en el pan consagrado.
Y por la comida, es el banquete pascual. Cada Santa Misa es una prefigura de lo que será el banquete de las bodas del Cordero.
Ad Maiorem Dei Gloriam
Por qué los católicos decimos que la Eucaristía es una fiesta
https://es.catholic.net/op/articulos/68269/cat/13/por-que-la-eucaristia-es-una-fiesta-segun-los-catolicos.html
La alegría del cristiano no es la del mundo
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=4635927136510191&id=1022896311146643&mibextid=Nif5oz
La misa es una fiesta – Papa Francisco
https://www.aciprensa.com/noticias/la-misa-no-es-un-evento-social-dice-el-papa-francisco-65750