04/10/2026
✦ EVANGELIO DEL DOMINGO XXVII del Tiempo Ordinario ✦
Lectura del santo evangelio según san Mateo (21, 33-43)
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchen otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar y construyó una torre para el vigilante. Luego la arrendó a unos viñadores y se fue de viaje.
Cuando llegó el tiempo de la cosecha, envió a sus criados para pedir a los viñadores los frutos que le correspondían. Pero los viñadores agarraron a los criados, golpearon a uno, mataron a otro y apedrearon a un tercero. El propietario volvió a enviar otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron de la misma manera.
Finalmente, les mandó a su propio hijo, pensando: "A mi hijo lo respetarán". Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: "Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia". Y, agarrándolo, lo sacaron de la viña y lo mataron.
Ahora díganme: ¿Qué hará el dueño de la viña con aquellos viñadores?». Ellos le respondieron: «Hará morir sin compasión a esos desalmados y arrendará la viña a otros viñadores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Entonces Jesús les dijo: «¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular? Esto es obra del Señor y es algo maravilloso a nuestros ojos.
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes y será dado a un pueblo que produzca sus frutos».
Palabra del Señor.
✨ Reflexión ✨
Jesús nos invita hoy a preguntarnos qué frutos estamos dando en la viña del Señor. Dios nos ha confiado dones, talentos, oportunidades y personas que forman parte de nuestra vida, y espera de nosotros una respuesta de amor, fe y servicio.
Los viñadores rechazaron una y otra vez a los enviados de Dios y finalmente rechazaron a su propio Hijo. También nosotros podemos alejarnos de Dios cuando cerramos el corazón a su palabra y dejamos de vivir aquello que Él nos pide.
La piedra que fue rechazada se convirtió en la piedra angular: Cristo es el fundamento de nuestra vida. Hoy estamos llamados a permanecer unidos a Él y a dar frutos que hagan visible nuestra fe: frutos de amor, misericordia, servicio, perdón y caridad.
Que no nos quedemos solamente con palabras, sino que nuestra vida sea una verdadera respuesta al amor de Dios. Que podamos trabajar con fidelidad en su viña y entregar, con un corazón sincero, los frutos que Él espera de nosotros.