24/12/2020
El caos de mi pesebre...
Caos… confieso que el caos es algo que no me gusta. Soy de esas personas que prefiere organizar todo. Aunque la realidad es, que en muchas ocasiones no lo logro. Conozco muchos otros jóvenes como yo, nos gusta anotar las tareas pendientes en agendas o en largas listas de cosas por hacer, hay quienes usan el calendario de su celular para no olvidar eventos importantes y otros más, tienen armarios bien ordenados, algo que hasta la fecha, para mi sigue siendo un reto.
Hace más de 2000 años, dos jóvenes, que seguramente tampoco disfrutaban del caos, vivieron un momento importantísimo, no solo en sus vidas sino en la vida de toda la humanidad, en medio de lo que parecía un caos.
¡Imagínate! Una joven, en sus últimos días de embarazo, que de pronto debe viajar con su esposo a realizar un trámite a una ciudad lejana. Dejando atrás el viaje, largo e incómodo, llegan a su destino y no encuentran un lugar donde pasar la noche. Y, como muchas veces sucede, lo inesperado pasa… ¡el bebé nacerá esa noche! Pero conoces la historia, y sabes que entre todo esto hay un gesto de alguien, que, con un corazón noble, ofrece un lugar humilde. Este lugar, más bien está destinado a los animales, pero tiene el calor suficiente para abrigar a esa pareja que horas más tarde se convierte en la Familia Sagrada.
Y sabes, ¡qué bueno que Jesús nació ahí! Siendo un rey y siendo Dios, merecía todo bueno. Jesús no merecía ser abrigado por un burrito o un buey, él merecía la más fina cuna de oro, los cuidados de los mejores médicos de nuestro siglo, ¡toda la comodidad del mundo! Pero eligió ese lugar, en la noche donde reinaba el caos, un lugar pequeño y no muy limpio, y lo agradezco.
Lo agradezco porque la mayoría de las veces, mi corazón y mi propia vida no se parecen al palacio que Jesús merece, es más bien ese pesebre incómodo pero listo para recibirlo. Como repetimos cada domingo: Señor, no soy digno de que entres en mi casa… Y si, definitivamente, mi corazón no es el lugar que merece Jesús, pero de verdad, deseo que nazca ahí. Y que con su nacimiento ponga en orden todo lo que hay alrededor, que me recuerde como amar y dejarme amar, que me ayude a perdonar y pedir perdón, que venga a reinar tanto en mi pequeño e imperfecto corazón como en el universo maravilloso que ha creado.
Si esta Navidad sientes de repente, que estás viviendo un caos, que tienes mucho que corregir, mucho que sanar, que este año no ha sido lo que esperabas o que no eres digno de recibir a Jesús… recuerda que no eligió un palacio, sino el lugar menos perfecto para nacer. Así que sin duda, puede nacer en tu corazón si tú quieres ¡Sólo déjalo entrar! ¡Que tengas una muy feliz Navidad!
FELIZ NATIVIDAD DEL SEÑOR LES DESEAMOS FAMILIA JESÚS ES NUESTRA LUZ!!!