13/05/2026
: ¿Qué sentido tiene el incienso en toda la Misa?
1. Contexto
En los primeros siglos, la Iglesia evitó emplear incienso en la liturgia para no asociarse con los rituales paganos que lo ofrecían a los ídolos (cf. 1 Cor 8,13); sin embargo, con el paso del tiempo y a la luz del testimonio bíblico (especialmente el culto del Antiguo Testamento, donde el incienso acompaña el servicio sacerdotal, cf. Lc 1,8 10), este signo fue ocupando un lugar propio y un sentido cristológico dentro del culto cristiano. En la liturgia romana, el incienso acompañaba ordinariamente tres momentos significativos: la procesión de entrada, en la que se inciensa el altar; la procesión del Evangeliario, subrayando la dignidad de la Palabra que será proclamada; y la preparación de las ofrendas, cuando se inciensa el altar, los dones.
2. Experiencia
Algunos fieles se preguntan por qué el incienso encabeza la procesión de entrada; Del mismo modo, por diversas razones este signo suele descuidarse o minimizarse, como si fuera un elemento secundario. A ello se suma cierta confusión práctica: no siempre se sabe cómo incensar correctamente y, con mayor razón, se desconoce que las distintas incensaciones tienen nombres propios y un sentido ritual preciso. Vale la pena, entonces, detenernos y aclararlo.
3. Reflexión
La Iglesia comenzó a usar el incienso en la liturgia inspirándose en el Antiguo Testamento. En primer lugar, el incienso expresa sacrificio (cf. Ex 30,1.10; Lev 24,7; Lc 1,8), pues Dios mismo manda santificar con él la víctima, el altar y los panes sagrados. Asimismo, simboliza la santificación (cf. Ex 40,34 38; Núm 9,15 23; Lc 9,28 36), ya que la nube es figura de la presencia divina, y en la liturgia esa nube se hace visible en el humo del incienso que se eleva. Por último, el grano de incienso quemado representa la plegaria que sube hasta Dios (cf. Sal 141,2; Ap 5,8; 8,4).
4. Acción
Según la OGMR N° 276, el incienso puede emplearse en la Misa en los siguientes momentos: durante la procesión de entrada; al inicio de la celebración para incensar la cruz y el altar; en la procesión y proclamación del Evangelio; en el ofertorio; y en la elevación de la Hostia y del cáliz después de la consagración.
Ahora bien, ¿cómo se llaman los movimientos del incensario? La OGMR n.° 277 indica que con tres movimientos (ductus, es decir, movimientos dobles) se inciensa la cruz, las ofrendas, a los sacerdotes y a los fieles. Con dos movimientos (ductus) se inciensan las reliquias y las imágenes de los santos expuestas a la veneración pública, y únicamente al inicio de la celebración, después de la incensación del altar. El altar, en cambio, se inciensa con un solo movimiento (ictus), es decir, un movimiento simple.
5. Consejos litúrgicos:
Es importante cuidar la calidad del incienso: debe ser incienso puro, aunque puede mezclarse con otros elementos aromáticos naturales, siempre en proporción menor.
Conviene también prever con suficiente tiempo el preparar el carbón, asegurando tanto su disponibilidad como un encendido adecuado; esto evita retrasos innecesarios u omisiones culposas en los momentos en que debe incensarse.
Finalmente, es esencial cuidar el orden ritual: según la posición de la cruz: en el rito de entrada se inciensa primero la cruz, luego el altar y las imágenes de último (si hay una a veneración pública y esté en el presbiterio; en el ofertorio, se inciensan primero las ofrendas, la cruz y el altar.