20/05/2026
📅 20 de mayo - Manteniendo el Aceite Encendido
“Velad, pues, no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.” — Mateo 25:13
Cuando Jesús dijo “velad”, estaba hablando de vivir atentos espiritualmente, sin descuidar nuestra relación con Dios. En los tiempos antiguos, los vigilantes cuidaban la ciudad mientras todos dormían. De ellos dependía la seguridad del pueblo. Así también, Dios quiere hijos despiertos espiritualmente, sensibles a Su voz y preparados para Su venida.
La parábola de las diez vírgenes nos enseña que no basta solamente con tener lámpara; también se necesita aceite. Ese aceite representa la presencia de Dios, la comunión diaria, la oración y una vida rendida al Señor. Las vírgenes prudentes guardaron aceite extra porque entendían que el esposo podía tardar.
La Biblia dice que el clamor se escuchó a la medianoche. La medianoche representa los momentos más oscuros, difíciles y de mayor cansancio espiritual. Es precisamente allí donde muchos se duermen, se enfrían o se descuidan. Pero aquellos que han buscado a Dios en secreto mantienen su lámpara encendida aun en la oscuridad.
El aceite tiene un precio. Así como la aceituna debía ser prensada para producir aceite, muchas veces Dios usa procesos, pruebas y tiempos difíciles para formar en nosotros una vida espiritual más profunda. En las madrugadas, en los momentos de intimidad con Dios, cuando otros descansan, nace un aceite fresco que mantiene viva nuestra pasión por Él.
Hoy más que nunca necesitamos velar, orar y cuidar nuestro aceite espiritual, porque Cristo viene pronto.
El aceite que sostiene tu lámpara se produce en la intimidad con Dios y se mantiene en una vida de vigilancia espiritual.
🙏Oración:
Señor, ayúdame a mantenerme despierto espiritualmente y a cuidar mi relación contigo cada día. No permitas que el cansancio, la rutina o las preocupaciones apaguen mi lámpara. Produce en mí aceite fresco por medio de Tu presencia y enséñame a buscarte aun en medio de la noche y la dificultad. Quiero estar preparado para Tu venida y vivir siempre atento a Tu voz. En el nombre de Jesús, amén.