11/11/2016
Dirigiéndose a un grupo de hermanos, el Pdte. David O. McKay les dijo:
“Déjenme asegurarles, hermanos, que algún día ustedes tendrán una entrevista personal del sacerdocio con el Salvador mismo. Si les interesa, les puedo decir el orden en el cuál Él les pedirá rendición de cuentas sobre sus responsabilidades terrenales.
Primero. Él les pedirá un informe sobre su relación con su esposa. ¿Se han comprometido activamente en hacerla feliz y se han asegurado que sus necesidades personales hayan sido satisfechas?
Segundo. Él va a querer un informe sobre cada uno de sus hijos individualmente. Él no va a querer simplemente algo de su mayordomía en la familia en general sino que pedirá un informe sobre su relación con cada uno de sus hijos e hijas.
Tercero. Él va a querer saber qué han hecho personalmente ustedes con los talentos que les fueron otorgados en la vida pre mortal.
Cuarto. Él va a querer un resumen de su actividad en sus asignaciones en la Iglesia. Él no necesariamente estará interesado en cuáles llamamientos usted haya tenido ya que en Sus ojos, probablemente un maestro orientador y un presidente de misión sean iguales, pero les pedirá un resumen de cómo han servido a sus semejantes en sus llamamientos en la Iglesia.
Quinto. Él no tendrá interés de cómo usted se ganaba la vida pero sí querrá saber si usted fue honesto en todos sus tratos, relaciones y negocios.
Sexto. Él les pedirá un informe sobre qué usted ha hecho para contribuir de manera positiva en su comunidad, estado, país y el mundo."
(Notas de Fred A. Baker)