26/04/2026
TRISTE DESPEDIDA DEL PADRE JAIME
El Padre Jaime Castell Guamán, nacido el 25 de julio de 1960, fue un hombre de fe profunda y entrega generosa, que consagró su vida al servicio de Dios y de su pueblo. Su vocación sacerdotal, inspirada por la visita del Papa San Juan Pablo II a nuestro país, estuvo marcada por la humildad, la cercanía y la alegría de anunciar el Evangelio con esperanza.
Durante su ministerio en la Diócesis de San Jacinto, como párroco de la parroquia Cristo del Consuelo y responsable de la capilla Virgen del Carmen, dejó una huella imborrable. No solo fortaleció la vida espiritual de la comunidad, sino que también impulsó obras que dieron forma y vida al templo. Fue el creador de la tradición de la Misa al Divino Niño cada día 25 en nuestra comunidad, celebración que avivó la fe de los fieles y motivó la construcción de una gruta en el patio de la iglesia. Promovió la edificación de aulas para la catequesis y fundó el primer grupo de Santos Varones, aunque después fueron desapareciendo.
Siempre estuvo convencido de que, aunque fueran pocos, la adoración al Santísimo debía mantenerse viva, cómo él lo decía: “aunque con cuatro viejitas se hará la Exposición del Santísimo”.
Su amor por la naturaleza también se reflejó en los árboles que sembró en el jardín de la iglesia, especialmente los guayacanes, que hoy florecen como símbolo de su presencia y de la alegría que transmitía. Cada vez que veía las fotos que se le enviaba de sus flores, nos recordaba con ternura que debíamos cuidarlos y regarlos, como quien cuida la fe en el corazón.
El Padre Jaime fue un sacerdote humilde, carismático y alegre. No dudaba en subirse a una escalera, cargar una funda de cemento o trabajar en una pared para colaborar en las labores del templo. Su entrega iba más allá de lo espiritual: acompañaba a su comunidad en cada iniciativa, incluso si era necesario pasar la noche en vela. Recordamos mayo de cada año, el mes de María, cada sábado en el Rosario de la Aurora, se trasladaba en procesión junto a su pueblo, del Cristo del Consuelo a Virgen del Carmen, otro sábado de Virgen del Carmen a Nuestra Señora de Fátima en La Lo**ta y así sucesivamente, siempre en la madrugada. Su solidaridad y cercanía marcaron profundamente la vida de quienes compartimos con él, convirtiéndolo en un verdadero ejemplo de servicio pastoral.
Su partida fue inesperada, pero fiel a su estilo: como augurio de su despedida, celebró las últimas misas dominicales en esta capilla, en calidad de reemplazo, recordándonos la necesidad de sacerdotes y dejando, en ese último gesto, una muestra de su entrega total. Cada rincón del templo lleva su huella: las obras que impulsó, las celebraciones que instauró y, sobre todo, la fe que sembró en nuestros corazones.
Nos despedimos con tristeza, pero también con esperanza. El Padre Jaime fue un pastor que caminó junto a su pueblo, que se entregó sin reservas y que vivió la alegría del Evangelio en cada gesto.
Aunque ya no estés físicamente entre nosotros, tu espíritu seguirá iluminando nuestras celebraciones, nuestras obras y nuestra fe. La capilla Virgen del Carmen, la parroquia Cristo del Consuelo y todos los que compartimos con él su ministerio, lo llevaremos siempre en la memoria y en nuestras oraciones.