13/07/2026
CONFERENCIA BARRIO EL PORVENIR
La conferencia fue presidida por el presidente Alberto Ayala, presidente de la Estaca Milagro, y dirigida por el hno. Luis Palomeque, primer consejero del obispado.
Como primer participante, el Hno. Joel Santos Mosquera testificó que esta es la Iglesia verdadera y que, gracias a la expiación de Jesucristo, podemos arrepentirnos y comenzar una nueva vida. Enseñó que la oración nos acerca al Padre Celestial y que el templo es la casa del Señor, donde hallamos paz y hacemos convenios eternos.
El Obispo Torres tuvo su participacion al hablar de la empatía y la compasión que son cualidades estrechamente relacionadas, y el ejemplo más perfecto de ambas lo encontramos en nuestro Señor Jesucristo. Durante Su ministerio terrenal, Él demostró una profunda empatía al comprender las necesidades y el dolor de quienes le rodeaban, y una inmensa compasión al ministrar, bendecir, sanar y, finalmente, llevar a cabo la Expiación por toda la humanidad.
Su vida nos enseña que, como discípulos de Jesucristo, debemos esforzarnos por desarrollar un corazón lleno de empatía y compasión hacia los demás. Al comprender, servir y aliviar las cargas de nuestros semejantes, reflejamos el amor del Salvador y demostramos que somos verdaderos discípulos de Jesucristo.
El presidente Alberto Ayala, en su mensaje destacó la importancia del recogimiento de Israel y de prepararnos para recibir al Salvador en Su segunda venida. Asimismo, citó las palabras del profeta Alma: «Mas he aquí, confío en que no os halléis en un estado de tanta incredulidad.... espero que no os hayáis envanecido con el orgullo de vuestros corazones......», invitando a la congregación a reflexionar sobre el peligro del orgullo.
Exhortó a los presentes a desechar el orgullo y a aceptar con humildad la voluntad del Señor, confiando también en Sus tiempos para responder nuestras oraciones. Recordó que, al hacerlo, demostramos verdadera humildad en un mundo donde la maldad aumenta y, tal como lo profetizó el Salvador, el amor de muchos se enfría.
Finalmente, enseñó que podemos contrarrestar ese enfriamiento espiritual al ministrar con amor a nuestros hermanos. Nos invitó a no ser simples espectadores, sino participantes activos en la obra misional, la obra del templo y la ministración, fortaleciendo así el reino de Dios y bendiciendo la vida de quienes nos rodean.
Los himnos, tanto los interpretados por el hermoso coro del barrio como los entonados por toda la congregación, fueron el complemento perfecto de esta conferencia. Cada nota invitó la presencia del Espíritu Santo, fortaleció los testimonios y llenó este encuentro de reverencia, unidad y una profunda espiritualidad, haciendo de esta jornada una experiencia verdaderamente especial.