En camino hacia el Reino de Dios

En camino hacia el Reino de Dios Página informativa sobre temas de evangelización

26/11/2025
24/11/2025

Lucas 23, 35-43 “Hoy estarás conmigo en el paraíso”
El Evangelio de hoy nos lleva al Calvario, al momento más doloroso de la vida de Jesús. Allí, cuando parecería que todo ha terminado, se revela lo más profundo de su corazón. No hay milagros espectaculares, no hay multitudes aclamándolo, no hay discursos grandiosos. Solo una cruz, dos ladrones y un Rey crucificado.
En ese escenario oscuro, Jesús pronuncia una de las frases más hermosas y esperanzadoras del Evangelio: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Es la promesa del amor que no se cansa, la puerta abierta para el pecador que se atreve a volver.
a) La burla: un Rey incomprendido
El texto inicia con las burlas: los jefes del pueblo, los soldados, incluso uno de los ladrones, todos se ríen de Él. “Si eres el Mesías, sálvate”.
La tentación sigue siendo la misma: querer un Dios que actúe a la fuerza, que nos impresione, que no permita el sufrimiento.
Pero Jesús reina desde el amor, no desde el poder.
Su trono es la cruz, su corona es de espinas, y su gloria es entregarse por nosotros.
b) El buen ladrón: el corazón que se abre
A la derecha de Jesús, un hombre también condenado descubre algo que los demás no ven.
No pide que Jesús baje de la cruz.
No exige pruebas.
No reclama milagros.
Solo reconoce su pecado y confía:
“Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu Reino”.
Es el acto de fe más puro del Evangelio.
Es alguien que no tiene nada que ofrecer, nada que demostrar, ningún mérito del cual agarrarse. Solo tiene un corazón que se rinde.
En él estamos representados todos: pecadores, heridos, llenos de fallos… pero todavía capaces de abrirle un espacio a Dios.
c) La respuesta de Jesús: misericordia en estado puro
La respuesta de Jesús no es un reproche. No le pide cuentas. No le exige cumplir nada.
Solo dice:
“Hoy estarás conmigo en el paraíso”.
• Hoy: no mañana, no después de purificarse, no cuando cambie su vida. Hoy.
• Estarás conmigo: la salvación es un encuentro, no una recompensa.
• En el paraíso: el lugar donde el amor vence, donde ya no hay sufrimiento ni condena.
Aquí Jesús muestra el corazón del Padre: para Él nadie está perdido, nadie llega tarde, nadie está demasiado roto.
La misericordia es más grande que todos nuestros pecados juntos.
Este Evangelio nos enseña tres cosas esenciales:
1. Cristo reina desde la cruz, desde el amor que se entrega sin medida.
2. La conversión es siempre posible, incluso en el último momento.
3. La salvación es un regalo, no un premio para los perfectos.
Hoy, como el buen ladrón, podemos decir:
“Señor, acuérdate de mí”.
Y Jesús nos responde con la misma ternura:
“Hoy estarás conmigo”.
Que esta palabra nos llene de esperanza y nos permita mirar a los demás con la misma misericordia con la que Dios nos mira a nosotros.

24/11/2025

El Papa que Se Arrodilló ante San Francisco… y Lanzó un Mensaje que Sacude a la Iglesia

En Asís, bajo lluvia torrencial y frente a la tumba del Santo más amado del mundo, León XIV encendió una revolución espiritual que incomodó a más de uno. Su discurso fue un terremoto silencioso que pide abandonar el poder, abrazar la pobreza… y cambiarlo todo.
León XIV se arrodilló ante uno de los santos más populares, san Francisco de Asís.
La mañana del 20 de noviembre quedará grabada en la historia de la Iglesia. Antes de hablar, antes de saludar, antes de cualquier gesto protocolo, León XIV se arrodilló ante la tumba de san Francisco de Asís, en la cripta iluminada apenas por la lámpara votiva. Afuera, la lluvia caía como un presagio, y los fieles que lo esperaban bajo los paraguas repetían un canto que se volvería un símbolo del día: “¡Viva el Papa!”.
No necesitó cámaras ni discursos para estremecer el ambiente. Bastó que dijera, casi en un murmullo que salió por los altavoces: “Estamos cerca de los 800 años de la muerte de san Francisco. El mundo busca señales de esperanza… y aquí comienzan”.
Fue la primera frase pública de su visita. Y fue un golpe directo al corazón.
LA ENTRADA TRIUNFAL QUE SE VOLVIÓ UNA DENUNCIA
Había llegado en helicóptero, aterrizando en Bastia Umbra. Desde allí viajó en coche hasta la ciudad del Poverello, donde antes pisaron veinte pontífices a lo largo de los siglos. Pero León XIV no venía a repetir historia. Venía a reescribirla.
En su breve oración, según relataron los frailes presentes, pidió “una Iglesia capaz de escuchar, una Iglesia sin miedo, una Iglesia capaz de caminar sin poder y sin privilegios”. Y esa idea sería el núcleo de todo lo que diría horas más tarde ante los obispos.
EL MENSAJE QUE HIZO REFLEXIONAR A LOS PRELADOS
En la basílica de Santa María de los Ángeles, donde concluyó la 81ª Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana, el Santo Padre dejó de lado la diplomacia y habló como un profeta incómodo. Su voz no fue un susurro devocional: fue una advertencia.
“Tenemos que mirar el rostro de Cristo… antes de mirar cualquier otra cosa. Si Él no está en el centro, nosotros estamos perdidos”, aseguró.
Pero no se quedó ahí. Denunció los males de esta época con una claridad brutal:
la violencia que se esparce como veneno,
la soledad que devora esperanzas,
la tecnología que promete libertad, pero encadena,
la cultura del descarte que arrasa a los frágiles.
“Vivimos un tiempo roto”, afirmó, al tiempo que señaló: “y no podemos ofrecer un Evangelio fragmentado”
UN LLAMADO PELIGROSO: EL PAPA QUIERE UNA IGLESIA QUE RENUNCIE AL PODER
Uno de los momentos más fuertes fue cuando pidió a los obispos: “Aprendan a soltar. La Iglesia no puede ser un lugar para quedarse atornillado”.
En ese instante, la tensión en el aire era evidente. Un llamado directo a respetar la renuncia a los 75 años, a dejar espacios, a evitar eternizarse en los cargos. Un mensaje que no todos querían escuchar.
Incluso subrayó algo que ya es tema de debate:
“No volvamos atrás en la unión de diócesis; trabajen juntos, rompan fronteras, sueñen más grande que sus territorios”.
Era un desafío frontal al modelo tradicional. Una revolución silenciosa.
SINODALIDAD REAL: ESCUCHAR AL PUEBLO, NO SOLO A DESPACHOS
El Obispo de Roma exigió participación, apertura, dejar entrar voces nuevas. Pidió consultar más laicos para nombrar obispos y escuchar a las comunidades reales, no solo a los “funcionarios eclesiales”.
Y remarcó, casi como un latigazo: “No podemos ser una Iglesia encerrada. Debemos caminar con todos… incluso con los que no creen que merecen caminar con nosotros”.
UN ALERTA ROJO SOBRE EL UNIVERSO DIGITAL
Uno de los puntos más duros del discurso —y más actuales— fue la advertencia sobre el mundo digital: “La verdad no puede perderse detrás de millones de conexiones. Eduquen a habitar el digital… no solo a usarlo”.
Es el Pontífice más claro: un Papa que entiende que la fe hoy se juega tanto en una pantalla como en un altar.
FRANCISCO COMO FARO
Toda la jornada estuvo marcada por la figura del santo de Asís. León XIV lo dejó claro:
“San Francisco vivió antes que nadie el estilo sinodal: caminar juntos, decidir juntos, confiar juntos”.
Y pidió a la Iglesia italiana un renacimiento espiritual inspirado en la pobreza, la fraternidad y la valentía radical del santo.
León XIV
León XIV, aseguró que la medicina para un mundo herido son los religiosos que llevan la Palabra de Dios.

UN CIERRE QUE ENCENDIÓ ASÍS

La visita terminó como empezó: en silencio, con el Papa inclinando la cabeza ante la tumba del Santo. Pero su mensaje quedó retumbando como un trueno:
“El mundo está herido. Ustedes, hermanos, sean medicina”.
Asís quedó envuelta en lluvia… pero también en una certeza: León XIV no vino a repetir frases. Vino a encender un incendio espiritual

16/11/2025

PORQUE EL NOMBRE DE ESTA PÁGINA:
EN CAMINO HACIA EL REINO DE DIOS

• “En Camino” expresa todo un proceso, búsqueda y crecimiento espiritual, algo con lo que todos pueden identificarse.
• “Hacia el Reino de Dios” señala claramente el objetivo cristiano: vivir según el Evangelio, en esperanza y comunión con Dios.
• Transmite movimiento, esperanza y propósito, tres elementos clave en la evangelización.

“En Camino”
La expresión “En Camino” nos recuerda que la vida cristiana no es un estado asegurado, sino un viaje sagrado. No somos personas que ya lo tenemos todo resuelto: somos discípulos que avanzamos, que tropezamos, que nos levantamos y que seguimos caminando sostenidos por la gracia de Dios.

1. El camino como proceso
Estar en camino es aceptar que Dios trabaja en nosotros de manera progresiva. No se trata de llegar rápido, sino de dejarnos transformar. Cada paso, por pequeño que parezca, es importante. A veces avanzamos, otras veces retrocedemos, pero siempre somos acompañados por Aquel que nunca se cansa de nosotros.
Recordemos que, en el evangelio de Juan, 14 – 6, Jesús se presenta como el camino a Dios
Esta afirmación se da cuando Jesús les dice a sus discípulos: "Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie va al Padre, sino por mí". Esto significa que, para llegar a Dios, es necesario seguir a Jesús y creer en él.

• ¿Por qué es el camino? Jesús es el camino porque une a la humanidad con Dios. Al seguir sus enseñanzas y su ejemplo, ustedes pueden acercarse al Padre y experimentar la paz y la alegría que provienen de seguir su camino.

Bienvenidos a “En Camino hacia el Reino de Dios”,un espacio para fortalecer la fe, compartir la Palabra y renovar el cor...
16/11/2025

Bienvenidos a “En Camino hacia el Reino de Dios”,
un espacio para fortalecer la fe, compartir la Palabra y renovar el corazón.
Caminemos juntos, guiados por el Espíritu, hacia el Reino que el Señor nos promete.

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