DOCTRINA DEL CRISTO-FUVI. La Doctrina Bíblica del Centro Cristiano “Fuente de Vida” está contenida en los siguientes artículos de fe:
LA TRINIDAD
1.- DIOS-PADRE
Existe un solo Dios infinito, inmutable y perfecto, creador y sustentador de todas las cosas, de eterna existencia en las tres personas de la trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ha revelado como el único y eterno existente en sí
mismo "YO SOY", el Creador del cielo y de la tierra y Redentor de la humanidad. También encarnando los principios de relación y asociación como el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo (Deuteronomio 6:4; Isaías 43:10,11; Mateo 28:19; Lucas 3:22).
2.- HIJO-JESUCRISTO
El Señor Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, el único que puede dar salvación al hombre pecador, Cristo volverá corporalmente por segunda vez a esta tierra para establecer su reino.
3.- EL ESPIRIRTU SANTO
El Espíritu Santo es la tercera persona de la trinidad, habita en todo creyente a quien guía, enseña y llena con su poder. Es la voluntad de Dios que cada creyente experimente la plenitud del Espíritu Santo en su vida. El Espíritu Santo convence al mundo del pecado, justicia y juicio. LA DEIDAD ADORABLE
(a) Definición de vocablos
Los vocablos trinidad y personas, según se relacionan con la Deidad, aunque no se encuentran en la Biblia, son vocablos que están en armonía con ella, por lo tanto podemos comunicar a los demás nuestro entendimiento inmediato de la doctrina de Cristo respecto al Ser de Dios, según se distingue de "muchos dioses y muchos señores". Por tanto podemos hablar debidamente del Señor nuestro Dios, que es un solo Señor, como una Trinidad o como un Ser de tres personas, sin apartarnos por ello de las enseñanzas bíblicas (como ejemplo, Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14; Juan 14:16,17). (b) Distinción y relación en la Deidad
Cristo enseñó una distinción de personas en la Deidad que expresó en términos específicos de relación, como Padre, Hijo y Espíritu Santo, pero que esta distinción y relación, en lo que a su forma se refiere es inescrutable e incomprensible, pues la Biblia no lo explica (Lucas 1:35; 1 Corintios 1:24; Mateo 11:25-27; 28:19; 2 Corintios 13:14; 1 Juan 1:3, 4). (c) Unidad del Único Ser del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
Por lo tanto, de la misma manera, hay eso en el Padre que lo constituye Padre y no Hijo; hay eso en el Hijo que lo constituye Hijo y no Padre; y hay eso en el Espíritu Santo que lo constituye Espíritu Santo y no Padre ni Hijo. Por lo que el Padre es el Engendrador; el Hijo es el Engendrado; y el Espíritu Santo es el que procede del Padre y del Hijo. Así que, por cuanto estas tres personas de la Deidad están en un estado de unidad, existe un solo Señor Dios Todopoderoso y tiene un solo nombre (Juan 1:18; 15:26; 17:11, 21; Zacarías 14:9). (d) Identidad y cooperación en la Deidad
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son idénticos en lo que respecta a persona; ni se les confunde en cuanto a relación; ni están divididos en cuanto a la Deidad; ni opuestos en cuanto a cooperación. El Hijo está en el Padre y el Padre está en el Hijo en cuanto a relación. El Hijo está con el Padre y el Padre está con el Hijo, en cuanto a confraternidad. El Padre no procede del Hijo, sino el Hijo procede del Padre, en lo que respecta a autoridad. El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, en cuanto a naturaleza, relación, cooperación y autoridad. Por tanto, ninguna de las personas de la Deidad existe ni opera separada o independientemente de las otras (Juan 5:17-30, 32,37; 8:17,18). (e) El título Señor Jesucristo
El título Señor Jesucristo es un nombre propio. En el Nuevo Testamento nunca se le aplica al Padre ni al Espíritu Santo. Por tanto pertenece exclusivamente al Hijo de Dios (Romanos 1:1-3,7; 2 Juan 3). (f) El Señor Jesucristo, Dios con nosotros
El Señor Jesucristo, en lo que respecta a su naturaleza divina y eterna, es el verdadero y unigénito Hijo del Padre, pero en lo que respecta a su naturaleza humana, es el verdadero Hijo del Hombre. Por lo tanto, se le reconoce como Dios y hombre; quien por ser Dios y hombre, es "Emanuel", Dios con nosotros (Mateo 1:23; 1 Juan 4:2, 10,14; Apocalipsis 1:13,17). (g) El título Hijo de Dios
Siendo que el nombre Emmanuel abarca lo divino y lo humano, en una sola persona, nuestro Señor Jesucristo, el título Hijo de Dios describe su debida deidad, y el título Hijo del Hombre su debida humanidad. De manera que el título Hijo de Dios pertenece al orden de la eternidad, y el título Hijo del Hombre al orden del tiempo (Mateo 1:21-23; 2 Juan 3; 1 Juan 3:8; Hebreos 7:3; 1:1-13)
(h) Transgresión de la doctrina de Cristo
Por tanto, es una transgresión de la doctrina de Cristo decir que el Señor Jesús derivó el título de Hijo de Dios sólo del hecho de la encarnación, o por su relación con la economía de la redención. De modo que negar que el Padre es un Padre verdadero y eterno y que el Hijo es un Hijo verdadero y eterno es negar la distinción y relación en el Ser de Dios; una negación del Padre y del Hijo; y una substitución de la verdad de que Jesucristo fue hecho carne (2 Juan 9; Juan 1:1, 2, 14, 18, 29,49; 1 Juan 2:22,23; 4:1-5; Hebreos 12:2). (i) Exaltación de Jesucristo como Señor
El Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, después de limpiarnos del pecado con su sangre, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, sujetándose a El ángeles, principados, y potestades. Después de ser hecho Señor y Cristo, envió al Espíritu Santo para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla y confiese que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios el Padre hasta el fin, cuando el Hijo se sujete al Padre para que Dios sea todos en todo (Hebreos 1:3; 1 Pedro 3:22; Hechos 2:32-36; Romanos 14:11; 1 Corintios 15:24-28). (j) Igual honor para el Padre y el Hijo
Siendo que el Padre ha dado al Hijo todo juicio, no es solo un deber de todos en el cielo y en la tierra postrarse ante El, sino que es un gozo inefable en el Espíritu Santo adscribir al Hijo todos los atributos de la deidad y rendirle todo el honor y la gloria contenidos en todos los nombres y títulos de la Deidad excepto los que denotan relación (ver los párrafos b, c y d), honrando así al Hijo como se honra al Padre (Juan 5:22,23; 1 Pedro 1:8; Apocalipsis 5:6-14; Filipenses 2:8,9; Apocalipsis 7:9,10; 4:8-11).
4. LA DEIDAD DEL SEÑOR JESUCRISTO
El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. La Biblia declara:
(a) Su nacimiento virginal (Mateo 1:23; Lucas 1:31,35). (b) Su vida sin pecado (Hebreos 7:26; 1 Pedro 2:22). (c) Sus milagros (Hechos 2:22; 10:38). (d) Su obra vicaria en la cruz (1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21). (e) Su resurrección corporal de entre los mu***os (Mateo 28:6; Lucas 24:39; 1 Corintios 15:4). (f) Su exaltación a la diestra de Dios (Hechos 1:9, 11; 2:33; Filipenses 2:9-11; Hebreos 1:3).
5. LA BIBLIA
Es la Palabra inspirada de Dios constituye la revelación completa, por lo tanto es infalible y perfecta, es la única regla autoritaria de fe y conducta cristiana. (2 Timoteo 3:15-17; 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 1:21.
5. EL HOMBRE
El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, cayó por desobediencia, trayendo así la muerte física y espiritual sobre la raza humana. El hombre nace desde entonces con una naturaleza pecaminosa, separado de Dios y con la necesidad de salvación. (a) LA CAIDA DEL HOMBRE
El hombre fue creado bueno y justo; porque Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza". Sin embargo, el ser humano por su propia voluntad cayó en transgresión, incurriendo así no sólo la muerte física sino también la espiritual, que es la separación de Dios (Génesis 1:26, 27; 2:17; 3:6; Romanos 5:12-19). (b) EL HOMBRE INCREDULO
El destino eterno del hombre, el destino del impenitente e incrédulo es una existencia de tormento eterno. (c) LA SALVACION DEL HOMBRE
La única esperanza de redención para el hombre es a través de JESUCRISTO el Hijo de Dios que se entregó a si mismo por salvar el hombre pecador, derramando su sangre preciosa en la cruz del calvario. (d) Condiciones para la salvación. La salvación se recibe a través del arrepentimiento para con Dios y la fe en el Señor Jesucristo. El hombre se convierte en hijo y heredero de Dios según la esperanza de vida eterna por el lavamiento de la regeneración, la renovación del Espíritu Santo y la justificación por la gracia a través de la fe (Lucas 24:47; Juan 3:3; Romanos 10:13–15; Efesios 2:8; Tito 2:11; 3:5–7). (e) Evidencias de la salvación. La evidencia interna de la salvación es el testimonio directo del Espíritu (Romanos 8:16). La evidencia externa ante todos los hombres es una vida de justicia y verdadera santidad (Efesios 4:24; Tito 2:12).
6. EL DESTINO DEL CREYENTE
El destino eterno del creyente es una existencia en espíritu, alma y cuerpo glorificado, de eterno gozo y bienaventuranza en la presencia de Dios.