17/04/2026
En el contexto de las festividades del 3 de mayo, en honor a la Santa Cruz del Agua Fría del barrio Chalanga, resulta necesario realizar una reflexión clara y responsable sobre la forma en que se viene desarrollando la organización de esta tradición.
El Agua del Milagro, como lugar donde se originó la devoción a la Santa Cruz del Agua Fría y donde se erigió la primera Cruz, constituye el fundamento histórico y espiritual de esta manifestación de fe, con cerca de 100 años de trayectoria, siendo una de las manifestaciones de fe más importantes del cantón Paltas, que congrega a devotos no solo a nivel local, sino también de distintas partes del país e incluso del extranjero.
Sin embargo, su ausencia dentro de la planificación actual evidencia una desarticulación entre la organización vigente y los verdaderos orígenes de la tradición, aspecto que merece ser revisado con responsabilidad y criterio histórico.
Cabe señalar que, con la llegada del nuevo párroco en el año 2022, se impulsó la conformación de un Comité Pro Construcción con el propósito de fortalecer la organización comunitaria en general y velar por el bienestar de la comunidad y de la Santa Cruz del Agua Fría. No obstante, hacia finales del año 2023, se habrían generado procesos de reorganización e integración del comité sin una convocatoria amplia ni la participación del conjunto de sus miembros en funciones y de la comunidad, lo que evidencia la necesidad de fortalecer mecanismos formales, transparentes y participativos, que garanticen la legitimidad y representatividad de dicho espacio organizativo.
En este sentido, resulta fundamental consolidar una gestión basada en principios de participación, inclusión, transparencia y respeto a la memoria histórica, garantizando que la comunidad y los devotos sean parte activa en la toma de decisiones.
Fortalecer esta manifestación de fe implica no solo desarrollar actividades, sino también actuar con coherencia respecto a su origen, integrar sus espacios emblemáticos y consolidar una organización legítima y representativa.
Las festividades del 3 de mayo deben ser el reflejo de una comunidad unida, consciente de su historia y comprometida con su identidad.
La fe se sostiene con memoria, respeto y participación.
Cuidemos nuestro patrimonio cultural.