13/01/2026
Antes del avivamiento de la Calle Azusa, la Iglesia de Dios de Cleveland, Tennessee, se encontraba firmemente enraizada en la tradición wesleyana, con un fuerte énfasis en la conversión, la santificación como segunda obra de gracia y una vida de santidad práctica. Aunque ya se habían manifestado el hablar en lenguas, esta experiencia no era enseñada como la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo, sino entendidas dentro del marco de la espiritualidad de santidad.
A. J. Tomlinson, Supervisor General de la denominación de la Iglesia de Dios, reflejaba esta etapa de transición. Predicaba sobre el bautismo del Espíritu Santo y buscaba intensamente esta experiencia, pero aún no la había recibido. El giro decisivo ocurrió mediante la influencia de G. B. Cashwell, un ministro de trasfondo Wesleyano que recibió la experiencia pentecostal en la Calle Azusa y se convirtió en el principal difusor del pentecostalismo en el sur de los Estados Unidos. Cashwell no solo llevó la experiencia, sino también su formulación doctrinal, especialmente la enseñanza de las lenguas como evidencia inicial.
En enero de 1908, mientras Cashwell predicaba en Cleveland, Tomlinson cayó postrado y recibió el bautismo del Espíritu Santo, hablando en lenguas. Este acontecimiento marcó un punto de inflexión histórico. Desde entonces, la Iglesia de Dios abrazaron plenamente la identidad del movimiento pentecostal.
En conclusión, la experiencia de A. J. Tomlinson bajo la predicación de G. B. Cashwell marcó un antes y un después en la historia de la Iglesia de Dios. No fue solo una vivencia personal, sino un momento que redefinió la identidad teológica y misionera de la denominación. La combinación del liderazgo prudente de Tomlinson y la claridad doctrinal de Cashwell permitió que la Iglesia de Dios integrara su herencia wesleyana con una identidad pentecostal definida.
Este texto es un resumen y síntesis basado en The Holiness–Pentecostal Tradition de Vinson Synan, p. 160.