Pentecostales de Latacunga

Pentecostales de Latacunga ORGANIZACION RELIGIOSA

La Escritura revela que Dios permanece al lado de sus hijos aun en los momentos más difíciles. En Isaías 41:10, el Señor...
27/05/2026

La Escritura revela que Dios permanece al lado de sus hijos aun en los momentos más difíciles. En Isaías 41:10, el Señor promete fortalecer, ayudar y sostener con su mano poderosa. Aunque muchas veces una persona se sienta ignorada, rechazada o insuficiente, Dios sigue obrando en silencio, formando propósitos eternos donde nadie más puede verlos.

En 1 Samuel 16:11, David estaba detrás de las ovejas, apartado incluso de la mirada de su propia familia. Nadie pensaba en él como rey, pero mientras permanecía en lo oculto, Dios estaba formando en su interior el carácter de un Rey. Así ocurre con muchos que sienten que sus esfuerzos pasan desapercibidos; aunque el hombre no los valore, Dios sí los está preparando para algo mayor.

La vida de José, narrada en Génesis 37:28, muestra que aun la traición puede convertirse en parte del propósito divino. Fue vendido por sus hermanos y tratado como esclavo, pero Dios transformó el dolor en formación. Años después, convertido en gobernador, pudo declarar: “Vosotros pensasteis mal contra mí, más Dios lo encaminó a bien” (Génesis 50:20). La fidelidad en medio del rechazo termina produciendo honra en el tiempo de Dios.

La Escritura también enseña que Dios llama a quienes se sienten incapaces. En Jueces 6:12, Gedeón se veía pequeño y débil, proveniente de una familia humilde, pero Dios lo llamó “esforzado y valiente”. El Señor no mira las limitaciones humanas; Él mira el propósito que ha depositado en cada vida. De la misma manera, Moisés preguntó: “¿Quién soy yo?” (Éxodo 3:11), pero la respuesta divina fue suficiente: Dios iría contigo.

Muchos son rechazados por la sociedad, por su entorno o incluso por su propia familia, pero Dios escoge lo que el mundo menosprecia para manifestar su gloria (1 Corintios 1:27). Jesús mismo fue despreciado por venir de Nazaret, mostrando que el valor de una persona no depende de su origen, sino del propósito de Dios sobre ella.

En Isaías 40:29-31, la Palabra declara que Dios da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna. El Señor no siempre quita inmediatamente la batalla, pero sí fortalece a quien confía en Él para resistir y vencer. Por eso la Escritura exhorta: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente” (Josué 1:9; Deuteronomio 31:6). Las pruebas no llegan para destruir, sino para formar una fe más firme y un corazón más dependiente de Dios.

Por encima de toda inseguridad, permanece la gracia divina. En 2 Corintios 12:9, Dios declara: “Bástate mi gracia”. Su poder se perfecciona en la debilidad humana. Él es capaz de levantar al necesitado y cambiar cualquier historia (Salmos 113:8). Por eso, aun cuando las circunstancias parezcan adversas, el creyente puede seguir confiando, sabiendo que Dios nunca abandona a quienes ha llamado.

27/05/2026

NO TE LO PUEDES PERDER...
en esta noche el SEÑOR tiene algo preparado para ti.

20/05/2026

19-05-2026

Las madres poseen una capacidad única dada por Dios: perseverar en amor, aun cuando las circunstancias parezcan contrari...
17/05/2026

Las madres poseen una capacidad única dada por Dios: perseverar en amor, aun cuando las circunstancias parezcan contrarias. En Mateo 20:20, la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús con una petición para el futuro de sus hijos, reflejando una verdad profunda: el corazón de una madre siempre anhela lo mejor para aquellos que ama. Aunque muchas veces la respuesta divina no llega de inmediato, la oración constante de una madre nunca es en vano, porque Dios obra en su tiempo perfecto, incluso cuando el silencio parece prolongado.

La Escritura presenta en Rispa, narrada en 2 Samuel 21:10, un ejemplo conmovedor de perseverancia maternal. Después de la muerte de sus hijos, ella permaneció vigilante día y noche, espantando aves y fieras, negándose a abandonar sus cuerpos hasta alcanzar para ellos una sepultura digna. Su constancia simboliza a la madre que no renuncia, incluso en medio del dolor más profundo. Rispa representa a aquellas mujeres que, aunque sus hijos parezcan perdidos, caídos o lejos del propósito de Dios, continúan luchando, clamando y esperando. Su historia enseña que una madre de fe no se rinde fácilmente, porque el amor verdadero persevera hasta ver cumplida la misericordia de Dios.

De igual manera, Lucas 7:11-17 muestra a una viuda que caminaba hacia el sepulcro de su único hijo, consumida por el dolor y la pérdida. Su llanto no pasó desapercibido para Jesús. Antes de que ella pronunciara una petición, Cristo vio sus lágrimas, tuvo compasión y realizó el milagro. Esto revela que Dios también responde al clamor silencioso de una madre quebrantada. Aun cuando las palabras se agotan y solo quedan lágrimas, el Señor sigue observando y actuando. Ningún llanto derramado por amor a un hijo es ignorado por Dios.

El amor de una madre permanece en la alegría y en la adversidad. No distingue entre tiempos buenos o malos; sigue presente. Ese amor refleja, en parte, el carácter del amor divino. Isaías 49:15 lo expresa poderosamente: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti”. Si el vínculo de una madre terrenal puede ser tan fuerte, cuánto más firme es el amor de Dios, que jamás abandona a sus hijos.

Por ello, una madre que ora, persevera y confía se convierte en un testimonio vivo de esperanza. Aunque el panorama parezca oscuro, Dios sigue teniendo la última palabra. Las madres que claman no deben rendirse, porque el Señor puede restaurar, levantar y transformar en el momento menos esperado. Y para quienes sienten ausencia o pérdida, permanece esta certeza: aun cuando falte el abrazo humano, el amor de Dios continúa siendo perfecto, constante y eterno.

La gratitud y la queja Santiago 5:9 advierte con claridad: “Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis...
13/05/2026

La gratitud y la queja

Santiago 5:9 advierte con claridad: “Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el Juez está delante de la puerta”. La queja constante no es simplemente una expresión de inconformidad, sino una actitud del corazón que revela falta de gratitud y confianza en Dios. Muchas personas viven atrapadas en la insatisfacción permanente: se quejan por lo que tienen y por lo que les falta, por la lluvia y por el sol, por la escasez y aun por aquello que alguna vez pidieron. Esta condición impide reconocer la fidelidad divina y nubla la capacidad de ver la provisión de Dios en cada etapa.

La Escritura muestra que la queja trae consecuencias espirituales serias. En Números 11:1, cuando el pueblo se quejó, el desagrado de Jehová se encendió contra ellos; y en 1 Corintios 10:10 se recuerda que muchos fueron destruidos por murmurar. La queja abre puertas a la destrucción porque enfoca el corazón en la carencia antes que en la provisión. Por ello, Filipenses 2:14 exhorta: “Haced todo sin murmuraciones y contiendas”, revelando que una vida guiada por Dios debe reflejar confianza antes que inconformidad.

En contraste, la gratitud transforma la relación con Dios y con la vida. 1 Tesalonicenses 5:18 declara: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. Dar gracias no depende de circunstancias perfectas, sino de reconocer que Dios sigue siendo fiel en todo tiempo. Colosenses 3:17 enseña que todo debe hacerse dando gracias, mientras Salmos 100:4 muestra que la gratitud abre acceso a la presencia de Dios: “Entrad por sus puertas con acción de gracias”. La gratitud no solo honra a Dios; también abre puertas espirituales que la queja cierra.

Lucas 17:15 revela que la gratitud desata dimensiones mayores de bendición. Diez leprosos fueron sanados, pero solo uno regresó para agradecer, y ese recibió más que sanidad física: recibió salvación. Esto evidencia que muchos pueden recibir beneficios, pero quienes agradecen verdaderamente experimentan una obra más profunda. De igual manera, en Juan 6:11, Jesús dio gracias antes de multiplicar los panes, enseñando que la gratitud precede a la multiplicación. Lo poco en manos ingratas se desperdicia, pero lo poco en manos agradecidas puede convertirse en abundancia.

Hechos 16:25 presenta a Pablo y Silas encarcelados, golpeados y encadenados, pero en lugar de quejarse, adoraron. Su gratitud en medio del dolor abrió las puertas de la prisión. Así, la gratitud rompe cadenas, aun en los momentos más oscuros. Colosenses 3:15 muestra que también protege el corazón, mientras Efesios 5:20 llama a dar gracias por todo, porque el agradecimiento apaga la ansiedad, fortalece la fe y silencia la murmuración.

Romanos 1:21 enseña que la ingratitud aleja al ser humano de Dios, endureciendo su entendimiento. Cuando el corazón deja de agradecer, comienza a perder claridad espiritual. Por eso, Salmos 50:23 afirma que quien ofrece alabanza glorifica a Dios. El agradecido no solo recibe; también honra, canta, sirve y reconoce constantemente la bondad divina.

La gratitud, entonces, no es un sentimiento ocasional, sino una disciplina espiritual que preserva el alma. Mientras la queja destruye, la gratitud edifica; mientras la murmuración esclaviza, la gratitud libera. Quien aprende a agradecer en todo tiempo descubre que aun en medio de la escasez, Dios sigue siendo suficiente, fiel y digno de toda gloria.

13/05/2026

Antes de seguir deslizando, escucha esto: Dios todavía hace milagros

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. (Hebreos 13:8)

Las cartas del enemigo. Las cartas del enemigo, descritas en 2 Reyes 18:28 en adelante, representan todas aquellas voces...
10/05/2026

Las cartas del enemigo.

Las cartas del enemigo, descritas en 2 Reyes 18:28 en adelante, representan todas aquellas voces de intimidación que buscan quebrantar la fe, sembrar miedo y debilitar la confianza en Dios. Así como Senaquerib desafió al pueblo de Judá cuestionando su esperanza en Jehová, también hoy surgen palabras de derrota, diagnósticos temibles, crisis familiares, ruinas económicas o pensamientos de fracaso que intentan convencer al corazón de que Dios no actuará. El propósito del enemigo sigue siendo el mismo: atacar la confianza, porque cuando la fe se debilita, la batalla parece perdida. Sin embargo, la Escritura revela que las amenazas no tienen poder sobre quien permanece firme en la Palabra de Dios.

Ezequías comprendió una verdad decisiva: no toda carta merece una respuesta humana; algunas deben llevarse directamente ante la presencia de Dios. Por eso, en 2 Reyes 19:14, tomó las cartas amenazantes, subió a la casa de Jehová y las extendió delante del Señor. No respondió con desesperación ni con temor, sino con oración. Allí mostró que la verdadera victoria no nace del pánico, sino de presentar cada amenaza, cada dolor y cada imposibilidad ante Aquel que tiene la última palabra. Su reacción enseña que las voces del enemigo pueden llegar, pero no determinan el destino de quienes confían en Dios.

Las cartas del enemigo siguen apareciendo cuando una enfermedad parece incurable, cuando un hogar parece destruido, cuando los hijos parecen perdidos o cuando las circunstancias anuncian derrota. Pero la respuesta continúa siendo la misma: extenderlo todo delante de Jehová. 1 Pedro 5:8 advierte que el adversario ronda como león rugiente, buscando intimidar; aun así, Isaías 54:17 declara con autoridad: “Ninguna arma forjada contra ti prosperará”. La amenaza puede sonar fuerte, pero jamás será superior a la voz de Dios.

La Palabra permanece firme por encima de cualquier diagnóstico o sentencia humana. Hebreos 4:12 recuerda que la Palabra de Dios está viva y es eficaz, mientras Salmos 119:89 afirma que permanece para siempre. Lo que Dios ha dicho tiene más peso que cualquier carta de temor. Por eso, quien decide creerle al Señor entiende que el enemigo podrá enviar mensajes de ruina, pero Dios sigue enviando promesas de vida, restauración y victoria.

El ejemplo de Ezequías demuestra que la fe no niega la realidad, pero sí decide a quién entregársela. Llevar las cartas al altar significa reconocer que Dios pelea las batallas que el ser humano no puede ganar solo. Éxodo 14:14 lo confirma: “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”. Cuando el creyente deposita sus cargas delante de Dios, deja de vivir bajo amenaza y comienza a caminar bajo promesa.

Así, las cartas del enemigo no tienen la última palabra; la última palabra siempre pertenece a Dios. Romanos 8:31 resume esta certeza eterna: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”. Frente a cada voz de temor, la respuesta sigue siendo confiar, orar y recordar que ninguna amenaza del in****no puede vencer a un corazón afirmado en la fidelidad del Señor.

10/05/2026

DOMINGO 10 DE MAYO DEL2026

06/05/2026

Dios quiere que escuches esto...
Te invitamos a que te quedes y puedas compartir con nosotros un momento especial.

Apártate de Lot.La expresión “Apártate de Lot” (Génesis 13:9) representa un llamado profundo a la separación total de aq...
03/05/2026

Apártate de Lot.

La expresión “Apártate de Lot” (Génesis 13:9) representa un llamado profundo a la separación total de aquello que limita el propósito de Dios. No se trata de un alejamiento parcial, sino de una decisión firme de apartarse de todo lo que contamina, detiene o apaga la vida espiritual. Muchas veces, el mayor obstáculo no es el mal visible, sino aquello con lo que la persona se ha familiarizado, aun sabiendo que le perjudica. El temor a soltar ciertas prácticas, relaciones o actitudes suele surgir de la costumbre, pero la obediencia exige una ruptura completa.

Lot también simboliza lo oculto: aquello que se guarda en el corazón y que, aunque se intenta esconder, permanece expuesto delante de Dios. “El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13). La Escritura recuerda que nadie puede burlarse de Dios (Gálatas 6:7), porque nada permanece oculto ante su presencia. Por ello, la restauración comienza con una confesión sincera delante de Él: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar” (1 Juan 1:9). No se trata de aparentar santidad, sino de permitir que Dios examine lo más profundo del ser (Salmos 139).

Asimismo, el deterioro espiritual rara vez ocurre de forma repentina; generalmente comienza como un apagamiento gradual. La vida de Sansón ilustra cómo una persona puede perder su fuerza y propósito cuando permite que influencias equivocadas debiliten su consagración (Jueces 16:18). Esto refleja la necesidad de apartarse de toda relación, hábito o deseo que disminuya la luz espiritual. La advertencia aplica tanto a jóvenes como a adultos: todo aquello que aleja de Dios, por atractivo que parezca, puede convertirse en instrumento de ruina.

Por esta razón, guardar el corazón es esencial, porque allí se define el rumbo de la vida. La Palabra confronta lo oculto, revela las verdaderas intenciones y conduce al arrepentimiento genuino. Como David, el creyente necesita pedir: “Examíname, oh Dios” (Salmos 139), permitiendo que Dios revele lo que necesita ser transformado. La restauración divina está disponible, pero requiere sinceridad, no una vida espiritual inconstante.

La imagen de Lázaro saliendo de la tumba (Juan 11:44) recuerda que Dios tiene poder para libertar de toda atadura. Sin embargo, la libertad exige reconocer la condición personal y abandonar aquello que esclaviza. Muchos han sido llamados a vida nueva, pero continúan atados porque siguen mirando atrás. Por eso, como Job, es necesario hacer pacto con los ojos y con el corazón para no volver a aquello que destruye.

La experiencia de David también confirma que el pecado oculto, cuando no es confesado, termina manifestándose públicamente. Dios ofrece misericordia, pero también llama al arrepentimiento verdadero. En definitiva, apartarse de “Lot” significa renunciar a lo oculto, a lo que apaga el espíritu y a todo aquello que impide avanzar. Solo así se experimenta la restauración completa, la libertad genuina y una vida alineada con el propósito de Dios.

03/05/2026

¡Hoy celebramos la fidelidad, la victoria y la grandeza de Jesús! ✨

📖 “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Corintios 15:57)

Hoy nos reunimos con corazones agradecidos para glorificar el nombre de Jesús, porque Él ha sido fiel en cada proceso, en cada prueba y en cada victoria. Su amor nos sostiene, su poder nos fortalece y su presencia nos llena de gozo.

📲 Te invitamos a conectarte a la transmisión de nuestro servicio de hoy, 05 de mayo de 2026.
🙌 Vive un tiempo especial en la presencia de Dios y recibe una palabra para tu vida.
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¡Jesús sigue siendo fiel y en Él somos más que vencedores! 💛

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