19/03/2026
19 de marzo
SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA
Patrono principal de la Congregación
Solemnidad
Introducción
San José, el esposo de María, tuvo la misión de hacer “las veces de padre” de Jesús (prefacio de la Misa). Pero el Señor quería que el jefe de la Sagrada Familia de Nazaret siguiera llevando a cabo la misma tarea en la Iglesia, Cuerpo de Cristo. Si María es la Madre de la Iglesia, san José es el protector.
Nuestra familia religiosa reconoce desde sus inicios el patrocinio de San José. El primer documento que tenemos de la primitiva comunidad de la Congregación, el llamado “Reglamento del Buen Padre” (1797), afirma: "Dios es nuestro Padre; Jesús nuestro Esposo; el Espíritu Santo nuestra Luz; la Santísima Virgen María nuestra Buena Madre; los Santos Ángeles nuestros guardianes nuestros; san José, nuestro patrono". Las primeras Constituciones (1817) confirman esta elección: "La Congregación tiene como patrono particular a san José, esposo de la Santísima Virgen María" (artículo 7).
La devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y María y la meditación de los misterios de la infancia y la vida oculta del Salvador, que dan forma a la Congregación naciente, la llevan naturalmente a elegir el jefe de la Sagrada Familia como "patrón principal”. Las congregaciones religiosas del siglo XIX que se fundaron bajo el nombre del Sagrado Corazón ponen de manifiesto una especial devoción a San José, mientras que otras lo toman para su propio nombre.
Los contactos del P. Coudrin con la población de Montbernage (Poitiers), fuertemente influenciados por el espíritu de san Luis Grignion de Montfort y de las Hijas de la Sabiduría, también han ayudado a anclar en el fundador y en sus compañeros el culto a san José. Una oración extraída del libro "Métodos para rezar el Rosario" de Montfort se utilizó en las primeras comunidades de los Sagrados Corazones:
"Dios te salve, José, un hombre justo, la sabiduría está contigo, bienaventurado tú entre todos los hombres y bendito el fruto de María tu fiel esposa, Jesús.
San José, digno padre adoptivo de Jesucristo, ruega por nosotros pecadores y alcánzanos de Dios la sabiduría divina, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. "