07/09/2019
¡¿Dónde está Dios, en mi momento de ansiedad y angustia?! Esta es una exclamación y una pregunta que quizás, casi todos (no soy la excepción), nos hemos planteado en algún momento de nuestra vida ante situaciones y presiones internas en las que sentimos intensa ansiedad y angustia.
Sin embargo, como vemos por la respuesta de Jesús a Martha y María ante la enfermedad de su hermano, hay otras posibilidades de enfocar las situaciones adversas, de angustia y ansiedad: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. Esto es lo que nos pasa a la mayoría de nosotros; ante estas situaciones solamente vemos nuestra situación de angustia, y esto nos impide ver con claridad los propósitos de Dios.
En medio de los momentos más turbulentos y angustiosos, como los que pueden ser una enfermedad terminal de un familiar, no existe un recurso o un consuelo mayor, tanto para los que la sufren como para la familia que se conduelen con el enfermo, que el del amor.
En la respuesta que Jesús da a Marta y en la manera que el resucitó a Lázaro hay dos principios profundos que servirán a las personas que estén llevando el peso de grandes aflicciones:
1º La necesidad de creer. Jesús mismo, le dice a Marta que es necesario creer para ver la gloria de Dios. Jn.11:25 “Dice Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté mu**to vivirá”) y, lo que es más importante, a la promesa de la “vida eterna” “Y todo aquél que vive y cree en mí, no morirá eternamente…”) Si podemos creer que Cristo está actuando y no está lejos de nosotros cuando pasamos aflicciones, podemos esperar bendiciones que sólo vienen a aquellos que ponen su esperanza en Dios. Job: 19:25–27 “Pero yo sé que mi Redentor vive, y que al final se levantará sobre el polvo. Y después de que haya desecho esta mi piel, ¡en mi carne he de ver a Dios, a quien yo mismo he de ver! Lo verán mis ojos, y no los de otros”
2º La necesidad de orar. Orar a Dios es lo mejor que podemos hacer en situaciones críticas. Cristo en esta situación tan trágica ante la tumba de Lázaro lo hizo (v:41) con la seguridad, de antemano de que Dios le iba a escuchar, por lo que le dio gracias. Esa misma confianza la tenía Marta “Pero ahora también sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”)