04/10/2026
TEMA: La tumba está vacía: creemos y anunciemos el evangelio
Cita bíblica: Marcos 16:1-20
Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo y Salomé compraron especias aromáticas para ir a ungir a Jesús. Pero cuando llegaron al sepulcro, encontraron algo que cambió la historia: la tumba estaba vacía. Cristo había resucitado.
Los discípulos tuvieron dificultades para creerlo. Aun después de escuchar el testimonio de quienes lo habían visto, permanecieron incrédulos. Por eso Jesús se les apareció y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón.
1. La resurrección es nuestra esperanza
Nosotros no seguimos a un personaje del pasado. Seguimos a un Cristo vivo.
Hay quienes reconocen a Jesús como profeta, como un hombre importante o como un ser espiritual, pero nosotros creemos en Jesucristo como Señor y Salvador, mu**to y resucitado.
Lo que Cristo hizo en el Calvario no es solamente un acontecimiento de hace dos mil años. Su obra sigue transformando vidas hoy.
Por eso no podemos vivir con una fe apagada. Tenemos que volver a creer en el poder de Dios.
2. Una iglesia que cree pone su fe en acción
La Escritura dice que la fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios.
Entonces, si escuchamos la Palabra, tenemos que ponerla en práctica.
Si hay un enfermo, oremos por él.
Si alguien necesita restauración, oremos por él.
Si alguien está caído, ayudémoslo a levantarse.
No podemos decir que creemos en el poder de Dios y al mismo tiempo quedarnos sin hacer nada.
Jesús dijo:
«“Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”»
Necesitamos volver a creer, activar los dones que Dios nos ha dado y permitir que Él se glorifique.
3. No podemos avergonzarnos del evangelio
Pablo dijo:
«“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación.”»
Nuestra identidad tiene que estar en Cristo.
No podemos esconder nuestra fe por miedo a lo que otros piensen. Si Cristo vive en nosotros, nuestra vida debe dar testimonio de Él.
Y también tenemos una responsabilidad con las nuevas generaciones.
No solamente debemos pensar en nuestra salvación individual. Tenemos que preparar a quienes vienen detrás de nosotros, enseñarles la Palabra y mostrarles que servir a Dios vale la pena.
4. Jesús nos dejó una misión
Después de reprender su incredulidad, Jesús les dijo:
«“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”»
La misión continúa.
Los milagros, las señales y los prodigios no deben convertirse en un espectáculo; deben apuntar a una verdad: Jesucristo vive y su evangelio tiene poder para transformar.
Hay cosas que podemos hacer, pero hay otras que están fuera de nuestro alcance. En esas situaciones debemos decir: “Señor, yo hago mi parte y dejo que Tú hagas la obra.”
CONCLUSIÓN
La tumba está vacía.
Cristo venció la muerte, y nosotros tenemos que mantener la fe encendida y la bandera del evangelio en alto.
Tal vez hemos fallado, tal vez hemos perdido fuerzas, tal vez hemos dejado de creer como antes. Pero hoy Dios nos llama a volver a Él.
Renuncia al orgullo. Vuelve a creer. Ora por los enfermos. Sirve en el ministerio. Prepara a la siguiente generación. Y no te avergüences del evangelio.
Porque nosotros no seguimos a un Cristo mu**to.
Seguimos a un Cristo que murió, resucitó y vive para siempre.
Apóstol:Vladimir Castro