17/05/2026
Tema: Miedo a la constancia
Texto bíblico. Romanos 5:1-8
Muchas veces el miedo, la culpa y la duda quieren detener nuestra vida espiritual. Sin embargo, debemos recordar que Jesucristo es poderoso y permanece con nosotros en todo momento. Aunque lleguen pruebas y debilidades, Dios nos fortalece y nos ayuda a seguir adelante.
La culpa es uno de los enemigos silenciosos del creyente, pero la Palabra nos enseña que cuando reconocemos nuestro pecado y nos acercamos a Dios con humildad, Él nos perdona y nos limpia. Así como el rey David alcanzó misericordia al reconocer su falta, también nosotros podemos alcanzar el perdón de Dios.
1 Juan 1:9 dice:
“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.”
Dios no solo perdona, también guarda, restaura y termina la obra que comenzó en nosotros. Por eso debemos permanecer constantes en la fe, en la oración y en la Palabra, confiando en que nada podrá separarnos de su amor.
Puntos principales:
▪︎ Reconocer nuestra culpa y pedir perdón.
▪︎ Creer que Dios ya nos perdonó.
▪︎ Permanecer firmes en la fe y la oración.
▪︎ Alimentar nuestro espíritu con la Palabra de Dios.
▪︎ Confiar en que Dios terminará su obra en nosotros.
Conclusión
El miedo y la duda pueden aparecer, pero no deben gobernar nuestra vida. Cristo ya pagó el precio por nosotros y en Él tenemos paz, salvación y seguridad. Caminemos confiados, porque somos hijos de Dios y nada podrá separarnos de su amor.
Expositor: Obispo Carlos Espinoza.