24/09/2026
La pequeña sucá
Había una vez un hombre llamado Elián que había trabajado durante muchos años para construir una hermosa casa.
Tenía paredes fuertes, una puerta resistente y un techo que lo protegía de la lluvia y del sol. Cada vez que alguien visitaba su hogar, Elián decía con orgullo:
—Aquí estoy seguro. Aquí tengo todo lo que necesito.
Un año, cuando llegó Sucot, su hijo pequeño le preguntó:
—Papá, ¿por qué tenemos que salir de nuestra casa y dormir en una construcción tan sencilla?
Elián no supo qué responder.
Juntos construyeron una pequeña *sucá*. Tenía paredes sencillas, algunas ramas como techo y unas pocas decoraciones.
Aquella primera noche, mientras cenaban dentro de la sucá, comenzó a soplar un fuerte viento.
Elián miró hacia arriba preocupado.
—¿Y si el viento se lleva nuestra sucá?
Su hijo sonrió y respondió:
—Papá, ¿no nos enseñaste que Hashem es quien nos protege?
Elián guardó silencio.
Miró su hermosa casa, luego miró aquella pequeña sucá y comprendió algo que durante muchos años había olvidado.
Había pasado gran parte de su vida construyendo paredes para sentirse seguro, pero Sucot le enseñaba que ninguna pared podía garantizarle el mañana.
La vida también tiene momentos de incertidumbre, cambios y fragilidad. Sin embargo, la *sucá* le recordaba que incluso cuando nuestras seguridades parecen pequeñas, podemos permanecer bajo la protección y la bondad de Hashem.
Esa noche, Elián abrazó a su hijo y dijo:
—Ahora entiendo. No entramos en la sucá porque nuestra casa no sea importante. Entramos para recordar que, por encima de todo lo que construimos con nuestras manos, dependemos del Creador.
Desde aquel día, cada Sucot, Elián entraba en la pequeña sucá con el corazón lleno de gratitud.
Y comprendió que **la verdadera seguridad no siempre consiste en tener paredes más fuertes, sino en tener una emuná más firme.**
Jag Sucot Sameaj.
Que aprendamos a agradecer por lo que tenemos, a confiar en Hashem cuando el camino sea incierto y a recordar que incluso en los momentos de mayor fragilidad, nunca estamos solos.