05/10/2026
📖 Este domingo la Hna. Jackie Castro nos trajo un mensaje del Señor basado en el capítulo 25 del libro de los Hechos.
En Hechos 23 y 24 vimos cómo Pablo enfrentó acusaciones y conspiraciones en su contra. Querían acabar con su vida, pero el propósito de Dios era llevarlo a Roma para que diera testimonio de Cristo.
En el capítulo 25, los líderes judíos llegaron a Cesarea para acusarlo, pero no pudieron demostrar que hubiera cometido algún delito. Festo incluso planteó llevarlo a Jerusalén, pero Pablo, como ciudadano romano, apeló al César.
El rey Agripa y Berenice también conocieron el caso y pudieron comprobar que las acusaciones contra Pablo no tenían fundamento. Mientras tanto, el testimonio de Pablo seguía avanzando. Dondequiera que iba, predicaba a Cristo, incluso mientras estaba bajo custodia.
Esto nos deja una pregunta: ¿nuestra vida está alineada con los propósitos de Dios? Pablo entendió que debía llegar a Roma porque Dios tenía un propósito con su vida.
También nos recuerda que nuestro testimonio no depende solamente de lo que decimos. Nuestras acciones deben hablar de Cristo aun cuando nosotros guardemos silencio.
Pablo finalmente llegaría a Roma, tal como Dios lo había dispuesto.
¿Tu manera de vivir está mostrando a otros a quién perteneces?