03/08/2026
Evangelio y Lectura
Lunes 03 de Agosto del 2026
𝗗𝗲𝗰𝗶𝗺𝗮𝗼𝗰𝘁𝗮𝘃𝗮 𝘀𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼 𝗢𝗿𝗱𝗼𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼
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PRIMERA LECTURA
A ti, Jananías, no te ha enviado el Señor, y has hecho que el pueblo crea en una mentira.
Del libro del profeta Jeremías 28, 1-17
El quinto mes del cuarto año del reinado de Sedecías, Jananías, hijo de Azur y profeta de Gabaón, le dijo a Jeremías en el templo, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo: "Esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: 'Voy a romper el yugo del rey de Babilonia. Dentro de dos años haré que se devuelvan todos los objetos del templo del Señor, que el rey Nabucodonosor tomó de este lugar y se llevó a Babilonia; haré volver a Jeconías, hijo de Joaquín y rey de Judá, y a todos los desterrados de Judá que han ido a Babilonia, en cuanto yo rompa, dice el Señor, el yugo del rey Nabucodonosor".
Entonces el profeta Jeremías le res-pondió a Jananías, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo que estaba en el templo del Señor: "Amén. Que así lo haga el Señor. Que el Señor confirme lo que has predicho y haga retornar de Babilonia a este lugar los objetos del templo del Señor y a todos los desterrados. Pero, pon atención a lo que voy a decirte delante de todo el pueblo: Antes de mí y antes de ti, siempre ha habido profetas que predijeron a muchos países y a grandes reinos la guerra, el hambre y la peste. Y cuando un profeta predice la paz, solo hasta que se cumplen sus palabras, se puede reconocer que es verdaderamente profeta, enviado por el Señor". Entonces Jananías tomó el yugo que traía Jeremías en el cuello, lo rompió y dijo delante de todo el pueblo: "Esto dice el Señor: Así romperé el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, dentro de dos años y lo quitaré del cuello de todas las naciones".
Jeremías se alejó de allí. Pero un tiempo después de que Jananías había roto el yugo del cuello del profeta Jeremías, el Señor le habló a este y le dijo: "Ve y dile a Jananías: 'Esto dice el Señor: Has roto un yugo de madera, pero yo lo sustituiré por uno de hierro. Porque esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: He puesto en el cuello de todas estas naciones un yugo de hierro, para someterlas al servicio de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y hasta las bestias del campo lo servirán". Y Jeremías añadió: "Escucha, Jananías: No te ha enviado el Señor y tú has hecho que el pueblo crea en una mentira. Por eso el Señor te dice: 'Yo te borraré de la superficie de la tierra. Este año morirás, por haber incitado a la rebelión contra el Señor". Y el profeta Jananías murió aquel mismo año, en el mes séptimo.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL Del salmo 118
R/. Enséñame, Señor, tus mandamientos.
Apártame de los caminos falsos /y dame la gracia de cumplir tu voluntad. / No quites de mi boca las palabras sinceras, / porque yo es-pero en tus mandamientos. R/.
Que se vuelvan hacia mí tus fieles, / los que hacen caso de tus preceptos. / Que sea mi corazón perfecto en tus leyes, / así no quedaré avergonzado. R/.
Los malvados me esperaban para matarme, / pero yo meditaba tus preceptos. / No me aparto de tus mandamientos, / porque tú me has instruido. R/
EVANGELIO
Mándame ir a ti caminando sobre el agua.
Del santo Evangelio según san Mateo 14, 22-36
En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba Él solo allí.
Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: "¡Es un fantasma!". Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: "Tranquilícense y no teman. Soy yo".
Entonces le dijo Pedro: "Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua". Jesús le contestó: "Ven". Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: "¡Sálvame, Señor!". Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?".
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: "Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios".
Terminada la travesía, llegaron a Genesaret. Apenas lo reconocieron los habitantes de aquel lugar, pregonaron la noticia por toda la región y le trajeron a todos los enfermos. Le pedían que los dejara tocar siquiera el borde de su manto; y cuantos lo tocaron, quedaron curados.
Palabra del Señor.
Comentario del Evangelio de Mateo
Otra vez, como el día anterior, por la noche, Jesús se pone en oración. El relato del evangelio nos ofrece la auténtica personalidad de Jesús. Por un lado, las palabras de los discípulos de la barca lo reconocen como verdadero Dios, y por otro, su necesidad de orar al Padre nos lo revelan como verdadero hombre. Y eso es lo bueno de nuestra fe, que nuestro salvador, en quien ponemos nuestra fe, es uno como nosotros, pero también es el Hijo de Dios.
Con franternal afecto
Parroquia Santa Narcisa de Jesús