09/05/2021
TESTIMONIOS ACERCA DE CONDUCTA SEXUAL, ADULTERIO Y DIVORCIO: ELENA G. DE WHITE
CAPÍTULO 9—SEPARACIÓN
UNA ESPOSA CONTROLADA POR EL DEMONIO
Estimado hermano D: Espero que el cambio que aparentemente se produjo en su esposa en ocasión de las reuniones en Chicago, sea duradero. Cuando oí su confesión, pensé que ésta debe haber sido muy agradable a nuestro Padre celestial… Sé que el cambio que se produjo en ella no es positivo. Los peligros y las dificultades que ella podría crear si se gratifican sus caprichos, serían casi increíbles para quienes no comprenden qué clase de espíritu la domina... No importa cuán seriamente intente Ud. seguir al Señor con rectitud, ella será el ángel malo que tratará de desviarlo del camino de la justicia. De acuerdo con su propia estimación…Ha seguido los impulsos de su propio corazón, carente de consagración, hasta que Satanás logró controlarla casi completamente... A menos que se produzca un cambio, pronto llegará el tiempo cuando la naturaleza baja de su esposa, controlada por una voluntad tan fuerte como el acero, derribará por el suelo su fuerte voluntad, para ponerlo a Ud. al mismo nivel bajo de ella... En este caso, Ud. no está tratando con una mujer, sino con un espíritu satánico dispuesto a todo. El Señor tiene una obra definida para que Ud. lleve a cabo; pero si llega a ser dominado por las explosiones de su esposa, será hombre perdido, y ella no podrá ser redimida por su sacrificio. La separación es mejor que la apostasía—Lo mejor que él podría hacer con esa mujer aniñada, dominante e incontrolable, es llevarla de vuelta a su madre, quien la hizo lo que es. Aunque ello podría resultar doloroso, es lo único que tiene que hacer. De lo contrario, él mismo será arruinado espiritualmente y finalmente sacrificado al demonio de la histeria y las fantasías de origen satánico. Satanás asume el control total del temperamento y la voluntad de la señora y los utiliza como un granizo desolador que derriba todo obstáculo. Su esposo ya no puede ayudarla más, sino que se está haciendo un daño incalculable a sí mismo, negándole a Dios los talentos y la influencia que le ha otorgado. Dios ha colocado al marido como la cabeza de la familia, y hasta que la hermana E. no comprenda cuál es su lugar y cuáles son sus deberes de esposa, será mucho mejor que él no mantenga conexión alguna con ella. La esposa tiene que respetarlo y obedecerlo, y si rehúsa del todo mantener el compromiso matrimonial, llegará a constituirse más y más en un deporte de las tentaciones de Satanás; No tiene la obligación de mantener a su lado a alguien que torture su alma de esa manera
Prioridad de las demandas divinas—La hermana E. está determinada a regir o arruinar. Me ha sido mostrado que se ha colocado completamente en las manos de Satanás, al punto que su esposo ha llegado a temer por su razón. Pero él cometería el mayor error de su vida si permitiera que Satanás lo controlara mediante los designios de su mujer. Afirmo de manera clara: ella está controlada por los demonios, y si a esos espíritus se les permite obrar abiertamente, la libertad del hermano D y su hombría se esfumarán. El es un esclavo de sus caprichos... Ella está tan poseída por el diablo como lo estaba el hombre que se desgarraba y laceraba la piel cuando Jesús echó de él los demonios... El hermano D debe dejar que Satanás se aíre, pero no debe separarse de los privilegios religiosos simplemente porque así lo quiera su esposa. Si ella decide irse, deje que se vayas. Carácter permanente de los votos matrimoniales—Hermano D, Ud. se ha sentido aterrorizado por la violencia de su esposa, pero debe seguir la senda de la rectitud y la verdad, la justicia y la sabiduría, siempre en el temor de Dios. Satanás ya se regocija por su éxito. ¿Podría meditar seriamente sobre este asunto? ¿La utilidad de su esposo tiene que ser destruida, y su vida tiene que terminar en un fracaso por su culpa?... La identidad de su esposo no debe ser absorbida por la suya. El voto matrimonial que une a los esposos es inquebrantable, pero él tiene votos también para con el Señor: amarlo de todo corazón, lo cual es un afecto indivisible.