05/10/2026
«Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?»
— Jeremías 17:9
Cuando el hombre se deja llevar por los deseos de su corazón, termina tomando decisiones guiadas por lo que siente y no por lo que Dios ha establecido. Y cuando el corazón ocupa el lugar que le corresponde a Dios, el resultado siempre termina siendo nefasto.
Como nos enseña el Ob. Franklin Parrales, no todo deseo que nace dentro de nosotros debe convertirse en una decisión. El corazón necesita ser sometido, examinado y dirigido por la palabra de Dios, porque seguir sus impulsos sin discernimiento puede llevarnos por caminos que terminan alejándonos de la voluntad de Dios.
La madurez espiritual también consiste en aprender a decirle no a aquello que nuestro corazón quiere, cuando sabemos que Dios ha dicho otra cosa. Porque no todo lo que sentimos merece ser seguido; hay deseos que necesitan ser rendidos delante de Él. 🙌