10/01/2024
Un Lamento por Ecuador
"Siervos se enseñorearon de nosotros;
No hubo quien nos librase de su mano.
Con peligro de nuestras vidas traíamos nuestro pan.......A los príncipes colgaron de las manos;
No respetaron el rostro de los viejos...
Los ancianos no se ven más en la puerta,
Los jóvenes dejaron sus canciones..."
(Lamentaciones 5:8-14)
Lo vivido este martes 9 de enero del 2024 no debe quedar en el olvido, así como el profeta Jeremías refrescaba la memoria de los habitantes de Jerusalén para no olvidar el terror de la llegada de los Babilonios, hoy vale reflexionar acerca de este inusual momento que paralizó a nuestro país e intentar discernir la voz de Dios acerca de nuestro destino como sociedad y como nación. Propongo los siguientes puntos de reflexión:
1. Somos una sociedad que ha sido entrenada para odiar: El constante bombardeo de acusaciones hacia determinadas tendencias políticas ha visto germinar su fruto en el corazón del pueblo, donde personas inteligentes y cultas se muestran dispuestas a culpar sin evidencias, acusar sin dar la oportunidad de la duda.
2. Somos una sociedad que abrazó el materialismo: En el altar del bienestar material se sacrificó la riqueza moral, la ética y la paz, incluso la fe cristiana se contaminó con las filosofías de la prosperidad que alejaron a los creyentes del verdadero Evangelio, el que hizo alejar triste al "joven rico". Nadie se escapó, la fe negoció con el materialismo y hasta algunos renombrados acusados de delincuentes confiesan haber profesado la fe evanélica.
3. Somos una sociedad que se acostumbró al morbo: Los primeros proveedores, los medios de comunicación tradicionales y alternativos, que alimentaban dosificadamente con las series de narcos, "paz y plomo", etc y los últimos, instituciones que van soltando conversaciones de chats entre reos, asegurando la atención, saciando el hambre de escándalo de una sociedad que ahora reacciona en medio de un estallido de violencia que en las series de TV le entretenía.
4. Finalmente somos una sociedad que ha olvidado el Juicio de Dios: El profeta Jeremías en el libro de Lamentaciones describe el juicio de Dios para una ciudad que no supo escuchar las advertencias de volverse a él. Hoy nuestra sociedad vive creyendo que con la muerte termina todo, ignora lo que su corazón presiente respecto a la eternidad, olvida que un día toda alma tendrá que dar cuenta por sus actos, allí donde no hay coima, allí donde no hay corrupcion ni trucos legales para salir libres, allí donde el "vil metal" no tiene ningún valor.
Por todo esto bien vale hacer un Lamento, pero también, bien vale observar un rayo de esperanza, es posible cambiar, es posible separar lo bueno de la malo, es posible retomar los caminos de antaño, cuando Ecuador era un país de gente amable, donde más eran los que sonreían que los que odiaban, cuando el respeto a los mayores, el respeto a Dios, el valor de la verdad, el amor, la estima al prójimo estaba representado por el obsequio de "la Yapa". ¡Es posible volver! Le animo ¡Volvamos a Dios! ¡Volvamos a escuchar su Palabra! ¡Volvamos a ser el Ecuador de Paz! ¡Dejemos que Dios convierta nuestro lamento en alegría!