23/01/2026
LOS SIERVOS SE VAN, LOS HIJOS PERMANECEN.
Hay momentos en la vida donde el Padre nos lleva al desierto. No para destruirnos, sino para formarnos. Y es ahí donde se revela quién camina contigo por conveniencia… y quién camina contigo por identidad.
El siervo sirve mientras hay pan y aplausos, pero el hijo permanece aun cuando no hay señales, ni multitudes, ni respuestas rápidas, muchos te celebran en el palacio, pero pocos te acompañan en la cueva.
El siervo pregunta: “¿Qué gano con esto?”
El hijo declara: “Aunque no entienda, confío en el Padre.”
Porque el siervo trabaja por salario,
pero el hijo vive por herencia, cuando salgas del desierto, no saldrás solo: saldrás con identidad, autoridad y unción renovada.
“Ya no los llamaré siervos… los he llamado amigos.”. Juan 15:15