14/05/2020
El amor. Es quien nos lleva más cerca de Dios. Con el amor podemos alcanzar la «unión con Dios», una relación tan intima que nos hace decir, como san Pablo: «No vivo yo, es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,20). El corazón es muy importante en María. Todos los recuerdos de su Hijo los guarda en él cuidadosamente (cf. Lc 2,51). ¡Cuánto ama a su Hijo…! Cuando Jesús dejó su casa para predicar el Reino, se llevó con Él, el amor de su Madre.
Al rezar el Rosario, hemos de encontrar esa sintonía afectiva con María, pues ella nos ama de todo corazón. Y nuestro corazón a de latir simultáneamente con el suyo. En cada «Dios te salve, María…» hallaremos en lo más profundo de nuestro ser, la plenitud de su amor maternal.
Por eso debemos coger su paso. Permitiendo que el corazón de María nos encamine al corazón de Cristo.