JHV JIREH

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JHV JIREH Mensajes Cristianos, promesas, oraciones y versículos.

28/09/2026

Las excusas se quedan afuera. El carácter se forja en la batalla.

Una noche para fortalecer tu fe, levantar tu carácter y caminar junto a otros hombres que quieren vivir para honrar a Dios.

📅 Martes 29 de septiembre
🕖 19h00
📍 Centro Cristiano de Guayaquil

Ven. Invita a otro compañero de batalla. ⚔️

25/09/2026

Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Proverbios 3:5

Señor amado, hoy vengo delante de Ti porque hay incertidumbre en mi corazón. No sé con claridad qué sucederá mañana, cómo se resolverán ciertas situaciones ni qué camino debo tomar en algunos momentos. Y aunque intento mantenerme fuerte, reconozco que la inseguridad y el temor a veces me inquietan profundamente.

Padre, Tú conoces mis pensamientos y sabes cuánto deseo sentir estabilidad y dirección. Hay momentos en los que quisiera tener todas las respuestas, controlar el futuro y asegurar cada detalle, pero hoy entiendo que mi verdadera seguridad no está en saberlo todo, sino en confiar en Ti.

Por eso te entrego mis dudas, mis preocupaciones y los escenarios que mi mente crea constantemente. Ayúdame a no apoyarme únicamente en mi entendimiento, sino a descansar en Tu sabiduría y en Tu fidelidad. Recuérdame que Tú ves el camino completo aun cuando yo solo puedo ver un paso a la vez.

Señor, dame paz en medio de lo incierto. Fortalece mi fe para seguir adelante sin dejarme dominar por el miedo. Enséñame a caminar confiando en Tu guía y en Tu cuidado diario.

Hoy decido poner mi futuro en Tus manos. Aunque no tenga todas las respuestas, sé que Tú permaneces fiel. En Tu presencia encuentro seguridad, descanso y esperanza.

En El Nombre de Jesús, Amén. 🙏

Como iglesia, debemos hablar de esto…En muchas de nuestras iglesias, la salud mental sigue siendo un tema del que no se ...
11/09/2026

Como iglesia, debemos hablar de esto…

En muchas de nuestras iglesias, la salud mental sigue siendo un tema del que no se habla, o del que se habla mal. A veces, sin querer, hemos dado a entender que luchar con depresión, ansiedad o pensamientos suicidas es “falta de fe” o “un problema espiritual” que se resuelve solo con orar más.

Eso ha hecho que muchos hermanos y hermanas sufran en silencio, con vergüenza, con miedo a ser juzgados en el mismo lugar donde deberían encontrar refugio. Incluso predicar que Dios no quiere que estemos tristes, y que por eso debemos dejar de estarlo, no hace a nadie menos triste, solamente le añade culpabilidad a estar como Dios supuestamente no quiere que estemos.

Pero la fe y la salud mental no están peleadas. Dios nos dio mente, cuerpo y espíritu, y cuidar los tres es parte de honrarlo.

Y es que siquiera los más grandes de la fe estuvieron exentos de esta oscuridad.

Moisés, agotado y abrumado por el peso de guiar a un pueblo entero, le pidió a Dios que le quitara la vida (Números 11:14-15). Elías, después de una gran victoria espiritual, huyó al desierto, se s sentó bajo un árbol y pidió morir (1 Reyes 19:4). Job, en medio de una pérdida devastadora, llegó a maldecir el día en que nació (Job 3:11).

Estos fueron hombres profundamente usados por Dios, que también llegaron a un punto de quebranto total. Y es notable cómo Dios respondió, porque no los reprendió por sentirse así.

A Moisés no le exigió que "tuviera más fe", le dio setenta ancianos con quienes repartir el peso de guiar al pueblo. A Elías le dio descanso, comida y compañía antes de hablarle. A Job lo acompañó en su proceso de duelo y preguntas. Su presencia y su cuidado llegaron primero; las respuestas, después.

Incluso Jesús, en el momento más angustiante de su vida, en Getsemaní, buscó la cercanía de sus amigos. Les pidió a Pedro, Santiago y Juan que se quedaran con Él, que velaran junto a Él porque su alma estaba "muy triste, hasta la muerte" (Mateo 26:38). Si el mismo Jesús buscó apoyo humano en su dolor, nosotros también podemos, y debemos, hacerlo. Pedir ayuda no es señal de debilidad, es un acto de valentía y de fe.

Y esa es nuestra tarea como iglesia: "Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo" (Gálatas 6:2). No fuimos diseñados para cargar solos el peso del dolor. Si conoces a alguien que está sufriendo, esta es una invitación a acercarte con amor, sin juzgar, solo para escuchar. A veces la diferencia la hace simplemente estar presente, como los amigos de Job se sentaron con él en silencio, o como Dios se sentó con Elías bajo el árbol.

Jeremías 29.11.
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”.

Debemos entender que:
La depresión no es pecado.
La tristeza no es pecado.
La ansiedad no es pecado.
Sentir miedo no es pecado.
Llorar no es pecado.

Salmos 34:18.
“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu.”

Y si estás pasando por una oscuridad profunda, quiero que sepas esto: tu dolor es real y aunque hoy el dolor se sienta más grande que la esperanza, no es el fin de tu historia. Dios te ama.

Romanos 8:28-29.
Por lo cual estoy seguro de que ņi la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Comparte esta publicación para seguir creando consciencia dentro de la Iglesia y apoyar a nuestros hermanos cristianos que luchan contra esto.

Te bendigo.

Doña Elena tenía setenta y ocho años y un sillón junto a la ventana donde recibía a las vecinas cada tarde. Allí, entre ...
10/06/2026

Doña Elena tenía setenta y ocho años y un sillón junto a la ventana donde recibía a las vecinas cada tarde. Allí, entre tazas de té y galletas, nacía algo que ella jamás llamó pecado: "solo estábamos hablando", decía. Pero lo que nadie veía era la criatura que llegaba con cada conversación.

Era un ciempiés gigante, de muchas patas afiladas como agujas, y tenía rostro humano: una cara sonriente, encantadora, que se enroscaba alrededor de sus hombros y le susurraba al oído. "Cuéntame más", silbaba con dulzura. "¿Y sabías lo del hijo de la vecina? ¿Y lo que hizo aquella mujer?". Cada palabra venenosa que doña Elena repetía hacía que una pata más del monstruo se clavara en su corazón. El demonio del chisme no grita; acaricia. No amenaza; halaga. Se siente bien... hasta que te das cuenta de que ya no puedes hablar sin destruir.

Las fotos familiares en la pared parecían mirarla con tristeza. Su lengua, que antes bendecía a sus nietos, ahora destilaba sospechas. Sus amistades se rompían una tras otra. Y ella sola, en su sillón, ya no recordaba la última vez que durmió en paz.

Una tarde, cuando el ciempiés se enroscaba más fuerte que nunca, alguien se sentó frente a ella. Era Jesús. No traía reproche en la mirada, sino una compasión que partía el alma. Extendió Su mano, abierta, llena de luz, y le habló con voz suave:

"Elena, conozco cada palabra que has dicho. Pero también conozco el dolor que te empuja a decirlas. Yo no vine a condenarte. Vine a liberarte."

La Palabra dice: "La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos" (Proverbios 18:21). Ese ciempiés se alimentaba de las palabras de ella, y mientras más hablaba, más fuerte se hacía.

Jesús continuó: "Está escrito que 'el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca' (Lucas 6:45). Déjame limpiar tu corazón, hija, y tu boca quedará libre."

Doña Elena sintió cómo las patas del monstruo apretaban, resistiéndose. El chisme nunca quiere soltar a su presa. Pero entonces ella hizo lo único que el enemigo teme: cerró los ojos, soltó una lágrima y susurró: "Señor Jesús, perdóname. Lléname de tu Espíritu Santo."

En ese instante, una brisa cálida llenó la habitación. El Espíritu Santo, el Consolador que Jesús nos prometió, descendió sobre ella. El ciempiés chilló, sus patas se desprendieron una a una, y la sonrisa falsa se deshizo en humo. Donde antes había veneno, ahora brotaba luz. "Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" (Juan 8:36).

Doña Elena abrió los ojos. Por primera vez en años, su boca estaba en silencio... y su corazón, en paz. Esa misma tarde tomó el teléfono y llamó a una vecina, no para hablar mal de nadie, sino para pedirle perdón y orar por ella.

El demonio del chisme se enrosca en millones de hogares hoy mismo, disfrazado de "conversación inocente". Pero ningún demonio puede resistir el nombre de Jesús ni el poder del Espíritu Santo.

Hermano, hermana: si sientes que tu lengua te ha esclavizado, hoy es el día de tu libertad. Jesús está sentado frente a ti, con la mano extendida. Solo tienes que tomarla.

Escribe "AMÉN, LÍBRAME SEÑOR" en los comentarios si quieres que Dios limpie tu corazón y tu boca. Y COMPARTE esta historia: alguien necesita saber que el chisme tiene rostro de demonio, pero Jesús tiene poder de Rey.

04/06/2026

Si algo no salió como esperabas, no te castigues. Dios no te pide perfección; te pide disposición. Aprende, ajusta lo necesario y vuelve a intentarlo. Cada experiencia tiene algo valioso que enseñarte.
💪🙂 Bendiciones para ti ❤️‍🩹

01/06/2026

A veces la vida pesa más de lo que imaginamos y sentimos que ya no podemos seguir. Pero incluso en los días más oscuros, Dios nunca abandona a quienes luchan en silencio. No te rindas, Aunque hoy todo parezca difícil, Dios sigue obrando en tu vida. Las tormentas pasan, las heridas sanan y después de los momentos más duros siempre llega algo mejor.
🤗 Dios te bendiga y te guarde 🫂

🌊 Hay tormentas que no nacieron por tu desobediencia… sino por cargar personas que Dios ya te mostró que no debían segui...
29/05/2026

🌊 Hay tormentas que no nacieron por tu desobediencia… sino por cargar personas que Dios ya te mostró que no debían seguir contigo.

La historia de Jonás nos enseña algo fuerte pero necesario: cuando Jonás subió a aquella barca huyendo de la voluntad de Dios, toda la embarcación comenzó a hundirse. Los marineros luchaban, tiraban carga al mar, remaban con fuerzas… pero nada cambiaba mientras Jonás siguiera escondido dentro del barco.

Y así pasa muchas veces con nuestra vida.

Hay relaciones, amistades, hábitos y personas que seguimos sosteniendo por lástima, costumbre o miedo a soltar. Aunque Dios ya nos mostró que no pertenecen a la temporada hacia donde Él nos está llevando. Y mientras insistimos en mantenerlas a bordo, terminamos peleando tormentas que ni siquiera eran nuestras.

A veces dices:
“¿Por qué perdí mi paz?”
“¿Por qué todo comenzó a sentirse pesado?”
“¿Por qué ya no avanzo como antes?”

Y quizá la respuesta no es falta de oración…
es falta de obediencia.

Porque no todo el que camina contigo tiene permiso para entrar al destino que Dios preparó para ti. Hay personas que fueron compañía para una etapa, pero no diseño para toda la vida.

Lo más difícil no siempre es discernir quién es “Jonás” en tu barca…
lo más difícil es aceptar que Dios te está pidiendo soltarlo.

Y duele.
Porque amas.
Porque recuerdas momentos buenos.
Porque tienes esperanza de que cambien.

Pero la obediencia muchas veces exige desprendimiento.

Los marineros no tuvieron paz hasta que soltaron aquello que estaba provocando la tormenta. Y hay temporadas donde tu paz no regresará hasta que dejes ir lo que Dios ya te pidió entregar.

No es odio.
No es orgullo.
Es discernimiento espiritual.

✨ Hay bendiciones que no llegarán mientras sigas aferrado a personas que constantemente apagan tu fe, drenan tu paz y retrasan tu propósito.

Dios no te llamó a cargar lo que Él mismo está tratando de remover de tu vida.

🙏 Oración

Padre amado, dame discernimiento para identificar aquello que ya no viene de Ti. Ayúdame a no aferrarme por emoción a lo que Tú ya marcaste como terminado. Dame fuerza para obedecer aunque duela, y paz para entender que todo lo que sale de mis manos bajo Tu dirección, nunca sale de mi vida para destruirme, sino para llevarme al propósito correcto. Amén. ✨

📖 “¿Qué haremos contigo para que el mar se nos calme? Porque el mar se iba embraveciendo más y más.”
— Jonás 1:11

"HAY SITUACIONES QUE NO SON SOLO DE ORAR"En mis tiempos más difíciles, cuando gritaba por ayuda, solía recibir mucho com...
28/05/2026

"HAY SITUACIONES QUE NO SON SOLO DE ORAR"

En mis tiempos más difíciles, cuando gritaba por ayuda, solía recibir mucho como respuesta esta frase: "VOY A ESTAR ORANDO POR TI." Y lo entiendo, pero había momentos en mi vida donde esa frase no me traía paz, porque no era seguro si realmente lo harían o no.

Al igual yo mismo he aplicado esta frase, y hasta estar al otro lado de la cara, he podido entender que hay situaciones donde se requiere más acción que solo oración.

* Cuando una persona esté enferm@ en el hospital, no ores solamente. Si estás disponible, visítale y llévale un regalito para animarle o compra lo que necesite.

* Si escuchas de una persona o familia que está pasando necesidades económicas y no tienen comida, y tu tienes dinero suficiente para ayudarle, ve y regálale una despensa.

* Si escuchas de alguien que está pasando un mal momento o cualquier otro padecimiento, invítalo a un café y escúchale. No te quedes solo orando.

¿Estoy diciendo que Orar es malo y que no sirve? No, no estoy diciendo eso. Pero debes entender que Orar va acompañado de buenas acciones y obras.

Así como lo explicó el Apóstol Juan
"Pero si alguien está bien económicamente y no ayuda a su hermano que está en necesidad, ¿cómo puede haber amor de Dios en él?. Hijitos míos, que nuestro amor no sea sólo de palabra ni de labios para afuera, sino que amemos de veras y demostrémoslo con hechos" (1 Juan 3:17-18).

27/05/2026

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