24/05/2026
Hay momentos en los que no sabemos qué decirle a Dios.
Las preocupaciones, el cansancio o las dificultades pueden dejarnos sin palabras.
Pero el Señor no nos abandona en nuestra debilidad. Su Espíritu actúa en nuestro interior, guía nuestra oración y presenta ante el Padre aquello que llevamos en el corazón, incluso cuando no sabemos expresarlo.
Confiemos más en la acción del Espíritu Santo y permitámosle conducir nuestra vida según la voluntad de Dios.
Ven, Espíritu Santo, ayúdame a orar y a confiar en los planes que Dios tiene para mí.