31/03/2026
Cuando el amor es traicionado… y aún así permanece
"Uno de ustedes me va a entregar… Antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces." (cf. Jn 13,21.38)
Esta noche duele.
No por los enemigos… sino por los cercanos.
El amor está sentado a la mesa…
y ya ha sido herido.
Así entramos al Martes Santo:
no desde la fuerza,
sino desde un corazón que sabe lo que es ser traicionado.
Jesús no ignora lo que viene.
Lo sabe. Lo siente. Lo nombra.
Sabe quién lo va a entregar.
Sabe quién lo va a negar.
Y aun así… se queda.
No se levanta de la mesa.
No expone.
No rechaza.
Ama.
Ese es el misterio más fuerte:
Jesús no ama porque lo aman…
ama porque su corazón no sabe hacer otra cosa.
Judas sale a la noche.
Pedro promete fidelidad… pero caerá.
Y en medio de esas sombras…
Jesús pronuncia palabras de gloria.
Porque el amor verdadero no depende de la respuesta del otro.
Permanece. Sostiene. Se entrega… incluso cuando duele.
Hoy también vivimos estas dos heridas: traicionar… y negar.
Traicionamos cuando cambiamos a Jesús por conveniencias pequeñas,
cuando preferimos quedar bien,
cuando vendemos la verdad por comodidad.
Negamos cuando callamos nuestra fe,
cuando dejamos de amar por miedo,
cuando nos alejamos en los momentos difíciles.
Y lo más duro: muchas veces lo hacemos siendo “cercanos”,
sentados a la mesa con Él.
Pero este día no es para quedarnos en la culpa…
es para dejarnos mirar por Jesús, que conoce nuestra fragilidad… y aun así nos ama.
¿En qué momento estoy traicionando a Jesús en lo concreto de mi vida?
¿Dónde lo niego por miedo, por presión o por comodidad?
¿A quién estoy hiriendo con mis decisiones… siendo alguien cercano?
Podemos decir que amamos a Jesús, caminar con Él, participar…
pero si en lo cotidiano lo cambiamos por otras cosas o lo negamos con nuestras acciones, nuestro amor se vuelve frágil y superficial.
Jesús no se escandaliza de tu debilidad.
La conoce.
La mira… y la ama.
No se levanta de la mesa.
No te excluye.
No te abandona.
Hoy te invita a volver.
A dejar de huir de tu verdad.
A aprender a amar… incluso desde tu fragilidad.
Y en medio de la noche, escucharás su voz:
“Permanece conmigo… yo no dejo de creer en ti.”
🙏 Oración
Señor Jesús,
Tú conoces mi debilidad
y aun así me amas.
No permitas que huya de Ti,
aunque caiga.
Dame la gracia de volver,
de permanecer
y de aprender a amarte de verdad.