BIOGRAFIA
Nacido en Tagaste en el año 354, sus padres fueron el pagano Patricio y la cristiana Mónica, quien oro por su hijo durante 30 largos años, para luego partir de este mundo y subir a los altares como Santa Mónica. Agustín, dotado de corazón e inteligencia fue amigo, maestro, filósofo, teólogo, polemista, apologista, moralista y hombre común y corriente. Desde muy joven tuvo inclinaciones
por la filosofía y la retórica, siempre fue un inquieto y sincero buscador de la verdad, aunque la buscaba fuera de si y en las fuentes equivocadas, esto hacia que Agustín se hundiera en la confusión y en las concupiscencias de la carne, mientras tanto su madre Santa Mónica oraba y lloraba sin descanso, descargando las angustias de su corazón en San Ambrosio, obispo de Milán, quien al verla tan afligida y lastimada por los extravíos de su hijo le dijo: “Mónica, un hijo de tantas lágrimas no se puede perder”, esta frase renovó la esperanza de Santa Mónica quien continuo con sus oraciones hasta ver los divinos frutos de su oración cristiana y maternal. Estremecida el alma de Agustín ante las palabras: “Toma y lee”, y la recomendación de San Pablo: “No se dejen dominar por la carne y sus concupiscencias” empezó una vida nueva y la frase que acuñaba en su corazón: “Nos has creado para ti, Señor, y nuestro corazón no tiene paz hasta cuando no descanse en ti” fue el estimulo para su conversión luego de haber buscado con ansias y rectitud la única verdad. En Milán pide el bautismo al Obispo San Ambrosio y luego regresa a África como penitente, donde es consagrado sacerdote de Cristo. San Agustín murió el 28 de Agosto del 430 en Hipo Regius, cerca ala actual ciudad de Bona en Argelia. ORIGEN DE LA IMAGEN DE SAN AGUSTIN DE PUNTA CORRAL
Juan Pablo Saquipay trabajaba como obrero en la construcción de la casa del Sacerdote Nicanor Aguilar. En el Oratorio de su casa en la ciudad de Cuenca tenia una imagen del Santo Patrono San Agustín traída del otro lado de los mares. A la muerte de este eximio sacerdote, los familiares cedieron la imagen a Juan Pablo quien junto con un niño de 11 años llevo en solemne procesión a la naciente comunidad que hoy en día lleva el nombre de San Agustín de Punta Corral.