25/08/2025
"Mi deseo es que todos vean el reflejo de Cristo en mí."
“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo…” Romanos 8:29
Este versículo nos revela el propósito eterno de Dios: _"Formar en nosotros la imagen de Cristo." No se trata solo de imitar sus acciones, sino de ser transformados desde lo profundo, hasta que nuestro carácter, nuestras palabras y nuestras decisiones reflejen Su presencia.
Cuando decimos “mi deseo es que todos vean el reflejo de Cristo en mí”, estamos abrazando ese llamado divino. No es vanidad, es rendición. Es permitir que el Espíritu Santo p**a cada rincón de nuestras vidas, como el artesano que trabaja el oro hasta que brilla sin mancha.
Que cada encuentro con otros sea una oportunidad para mostrar Su compasión, Su verdad, Su humildad. Que nuestras vidas sean un espejo limpio, donde no se vea nuestro ego, sino Su gracia. Porque cuando Cristo se refleja en nosotros, el mundo puede ver esperanza.