Parroquia Santa Teresa de Jesús - Monay

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Parroquia Santa Teresa de Jesús - Monay Quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta.
-Santa Teresa de Jesús-
(1)

La parroquia Santa Teresa de Jesús es
una comunidad iluminada por el Espíritu Santo
que bajo el acompañamiento de su párroco y con el apoyo
de los grupos y movimientos laicales, camina en formación
permanente, toma en cuenta los valores de solidaridad,
participación, integración y compromiso, y los proyecta
al servicio y evangelización del pueblo de Dios.

04/10/2026

¿Sabías que Santa Teresa de Jesús tuvo un sobrino franciscano?

Fray Juan de Jesús (Guzmán), OFM, fue sobrino de Santa Teresa de Jesús, hijo de su hermana mayor, María, y de Martín de Guzmán.

Al parecer, tomó el hábito de los franciscanos alcantarinos en el convento de Arenas y profesó en 1570. Teresa misma se lo comunicó a su hermano Lorenzo, dejando ver el interés y el afecto que sentía por la vida religiosa de su sobrino:

«El hijo de la señora doña María, mi hermana y de Martín de Guzmán profesó y va adelante en su santidad». (Carta 24, 10)

Ese mismo año, Teresa escribió al guardián de Cadalso de los Vidrios (Madrid), preocupada porque a Fray Juan lo hacían trasladarse continuamente de un lugar a otro:

«Dios le dé fuerzas, que no se han con él como yo pensé se hiciera por ser cosa mía». (Carta 25, 3)

Y añade poco después, con esa cercanía tan característica de sus cartas:

«Él le dé fuerzas interiores, que bien lo ha menester». (Ib., 4)

Estas breves referencias nos permiten descubrir también a una Teresa profundamente humana, que seguía con atención el camino espiritual de los suyos y se preocupaba por las dificultades que podían encontrar en la vida religiosa.

Fuente: Diccionario de Santa Teresa, Tomás Álvarez.

Ecos Teresianos

04/10/2026

La Beata Ana de San Bartolomé nació el 1 de octubre de 1549, en el Almendral de la Cañada, entre Toledo y Ávila, hija de Hernán García y María Manzanas. Desde joven sintió la llamada a consagrarse a Dios y entró en el Carmelo, donde llegó a ser una de las compañeras más cercanas de Santa Teresa de Jesús.

Fue enfermera y fiel compañera de la Santa durante sus últimos años. Estuvo a su lado hasta el final y tuvo el privilegio de sostenerla en sus brazos en el momento de su muerte, en Alba de Tormes, el 4 de octubre de 1582.

Después de la muerte de Teresa, Ana desempeñó un papel importante en la expansión del Carmelo Descalzo fuera de España. Fue enviada a Francia y posteriormente a los Países Bajos, donde contribuyó con su vida de oración, servicio y entrega a la fundación y consolidación de nuevas comunidades carmelitas.

Su vida estuvo marcada por la sencillez, la caridad y una profunda confianza en Dios. Aquella mujer que había servido humildemente a Santa Teresa continuó llevando consigo el espíritu teresiano allí donde fue llamada.

Oración para pedir su canonización

“Dios Padre, tú que hiciste de la beata Ana de San Bartolomé compañera inseparable de santa Teresa de Jesús, ejemplo de servicio, de entrega fiel y generosa, y con todo amor atendiste a lo largo de su vida sus peticiones a favor de los necesitados y enfermos, te suplicamos escuches nuestra petición y concedas a esta insigne carmelita la gloria de la canonización. Amén”.

Ecos Teresianos

04/10/2026
04/10/2026

¡Feliz Domingo 4 de Octubre! Día de San Francisco.

“Caminamos, pues, siempre incluso cuando nuestro paso es lento; pues si nuestro afecto es bien intencionado y decidido, no podemos sino caminar bien. No, mis queridísimas hijas, no es necesario para el ejercicio de la virtud…”

04/10/2026

Pinceladas de Francisco en Teresa…

Santa Teresa recuperó de la tradición franciscana la devoción a Jesucristo como Dios hecho hombre. Acudirá a la figura de san Francisco especialmente por su identificación con el Crucificado, de quien recibió “las llagas”, como ella misma menciona en el Libro de la Vida, capítulo 22. También tomará de él el ardiente deseo de salvar almas y la convicción de que Dios lo ha puesto, junto con santo Domingo, como medio para este fin.

Recordemos además que el misionero franciscano fray Alonso Maldonado despertó en la Madre una profunda pasión apostólica. Otro aspecto fundamental es la pobreza, no como utopía, sino en su valor real: una pobreza vivida desde el ejercicio de la fe y de la esperanza en el Dios Providencia, y desde la relativización de los bienes temporales; pero, sobre todo, una pobreza que lleva a asemejarse y solidarizarse con los hermanos pobres, y en ellos con el Cristo pobre.

Por santa Clara, alma gemela de Francisco, nuestra santa Madre sentirá un profundo amor: el ejemplo de su vida se convertirá en fuente de inspiración para el modo de vivir la pobreza en sus conventos. No podemos olvidar que los franciscanos fueron amigos y verdaderos maestros en su vida espiritual, y que san Francisco y santa Clara estaban entre los santos de su particular devoción.

Ecos Teresianos

04/10/2026

☕ Café Teresiano con el Pobrecillo de Asís...🕊️🌿

—Santa Teresa: Padre Francisco, ¡qué alegría poder sentarme contigo! Si supieras cuánto bien ha hecho tu vida a mi alma… Siempre te he mirado con admiración: pobre, alegre, contemplativo y enamorado de Jesucristo hasta el extremo.

—San Francisco: Y yo, Teresa, me alegro al contemplar lo que el Señor hizo en ti. Te dio un corazón grande para recorrer caminos, levantar monasterios, formar almas y enseñar a tantos a tratar con Dios como con un Amigo. Tú caminaste mucho por Castilla; yo caminé por caminos y ciudades. Pero, al final, nuestros pasos buscaban una sola cosa: encontrarnos con Cristo.

—Santa Teresa: Es verdad. Tú quisiste ser el juglar del gran Rey, cantando sus maravillas por los caminos. Yo fui aquella pobre monja andariega que, con todos mis trabajos y miserias, sólo quería que el Señor fuera conocido y amado. ¡Qué misterio tan hermoso! Cuando el amor de Dios prende de verdad en un alma, ya no la deja quedarse tranquila.

—San Francisco: Porque el amor verdadero siempre pide más. No se contenta con palabras. Por eso abracé la pobreza: quería tener las manos libres para recibirlo todo de Cristo y el corazón desprendido para entregárselo todo a Él.

—Santa Teresa: ¡Cuánto entiendo eso! También yo quise que la pobreza fuera algo vivo en mis monasterios, no simplemente una palabra bonita. Y al pensar en tu hermana Clara, tan enamorada de Cristo, encuentro otra alma que comprendió que quien ha encontrado el verdadero tesoro ya no necesita tantas cosas.

—San Francisco: Y tú, Teresa, bebiste también de lo que escribieron algunos de mis hijos: Osuna, Laredo, Pedro de Alcántara… El Señor puso en tu camino a buenos maestros para llevarte más profundamente hacia la oración y hacia Cristo.

—Santa Teresa: Sí, padre mío. El Tercer Abecedario me ayudó a descubrir el camino del recogimiento, y Pedro de Alcántara fue para mí un verdadero amigo y consejero en momentos decisivos. Siempre he sentido una profunda cercanía con vuestro espíritu. Tú llevaste en tu cuerpo las llagas del Crucificado; yo recibí en el corazón la herida de su amor. Distintas heridas, pero un mismo Amor.

—San Francisco: Eso es lo que importa, Teresa. No las formas exteriores, sino el fuego que las anima. Cuando Cristo entra de verdad en el corazón, ya no se puede vivir de la misma manera.

—Santa Teresa: ¡Qué bien lo dices! Al final, padre Francisco, ambos aprendimos que la oración no nos aparta de los demás, sino que nos hace amar más. Después de encontrarnos con Cristo, hay que volver al camino, servir, trabajar, sufrir cuando sea necesario y seguir adelante con alegría.

—San Francisco: Entonces, Teresa, terminemos nuestro café.

—Santa Teresa: ¿Ya?

—San Francisco: Sí. Que los santos también tenemos que aprender a levantarnos de la mesa.

—Santa Teresa: ¡Ah, padre Francisco! Siempre tan sencillo…

Y ambos sonríen.

Quizá, mientras terminan el café, vuelven a mirar al Crucificado. Porque eso fue lo que los unió por encima de los siglos: un corazón conquistado por Cristo, una vida entregada por amor y una alegría que ninguna cruz pudo apagar.

Y quizá esa sea también su invitación para nosotros: no complicar demasiado el camino. Orar, amar, servir, desprendernos de lo que nos aleja de Dios y caminar con alegría hacia Él.

Porque cuando el amor de Cristo alcanza verdaderamente el corazón, hasta el sufrimiento puede convertirse en ofrenda y hasta la pobreza puede transformarse en libertad.

🕊️🌿 Santa Teresa y San Francisco: dos grandes corazones, dos caminos distintos, una misma pasión por Cristo.

🕊️ Una huella franciscana en el camino de Teresa

Santa Teresa de Jesús sintió siempre una profunda admiración por San Francisco de Asís y por el espíritu de pobreza, oración y amor a Cristo que encontró en él y en sus hijos. La influencia franciscana estuvo presente en momentos importantes de su camino espiritual, especialmente a través de autores como Francisco de Osuna y Bernardino de Laredo, y de figuras como San Pedro de Alcántara, cuya amistad y consejo fueron de especial importancia para Teresa.

En el espíritu franciscano encontró una manera profundamente evangélica de acercarse a Cristo: con sencillez, recogimiento, pobreza, alegría y una humanidad profundamente enamorada del Señor. No es extraño, por eso, que Teresa sintiera tanta cercanía con aquel santo de Asís que quiso llamarse simplemente el Pobrecillo, porque había comprendido que todo lo demás pierde su peso cuando uno ha encontrado a Cristo.

Y quizá por eso podemos imaginar esta escena: Teresa y Francisco ante una mesa sencilla, con un café entre las manos y el Crucificado en el corazón.

Porque los santos, aunque hayan vivido en siglos diferentes, hablan el mismo idioma cuando hablan de Dios.

☕🕊️🌿 ¡Feliz fiesta de San Francisco de Asís, el Pobrecillo, el juglar de Dios!

Ecos Teresianos

Eucaristías domicales07h, 09h, 10h30, 12h y 19h
04/10/2026

Eucaristías domicales
07h, 09h, 10h30, 12h y 19h

¡Buenos días! En este XXVII domingo del compartimos el según san Mateo 21, 33-43:

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: "Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.

Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán'. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: 'Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia'. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.

Ahora, díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?'' Ellos le respondieron: "Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo".

Entonces Jesús les dijo: "¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?

Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos''.

Dios te salve, Reina y Madre......
02/10/2026

Dios te salve, Reina y Madre......

02/10/2026

De la Desolación a la Voz Interior: Un Encuentro con Santa Teresa de Jesús

En el trayecto del crecimiento personal y espiritual, no son pocos los momentos en que experimentamos una profunda desolación exterior e interior. Hay días en los que las certezas se desmoronan, los recursos habituales dejan de funcionar y la mente se ve atrapada en un torbellino de ansiedad y confusión. En los textos del Libro de la Vida (capítulo 25), la mística española Santa Teresa de Jesús plasma con aterradora honestidad y belleza esta vivencia humana universal.

1. La Tormenta Interior: Cuando Nada nos Consolaba

"Pues estándome sola, sin tener una persona con quien descansar, ni podía rezar ni leer, sino como persona espantada de tanta tribulación y temor..."

Teresa nos habla de un estado de sobrecogimiento extremo. Describe la angustia de estar completamente sola, imposibilitada incluso para realizar aquello que antes le daba refugio o serenidad (orar, leer o reflexionar). Cuando la mente entra en pánico o la fatiga espiritual nos rebasa, el dolor se percibe absoluto.

A menudo, ante la crisis, buscamos desesperadamente el apoyo en los demás o en distracciones externas. Sin embargo, Santa Teresa advierte cómo el consuelo humano suele quedarse corto en esos abismos del alma. Hay desiertos que exigen ser atravesados hasta descubrir que, en la más estricta soledad, radica la oportunidad para una verdadera transformación.

2. El Descubrimiento del "Amigo Verdadero"

"¡Oh Señor mío, cómo sois Vos el amigo verdadero; y como poderoso, cuando queréis podéis, y nunca dejáis de querer si os quieren!"

En medio del desamparo, Teresa experimenta un giro contemplativo: reconoce a Dios como un «Amigo verdadero». No un Dios lejano, castigador o abstracto, sino una presencia entrañable que sostiene con poder y amor constante.

Esta revelación modifica la perspectiva sobre la prueba:

Fidelidad invulnerable: Aunque las circunstancias, las personas o las fuerzas externas («todos los letrados», «todas las cosas criadas») se opongan o persigan, la presencia divina permanece.

Ganancia en la pérdida: La experiencia de quedar desnudo de apoyos mundanos enseña a «sacar ganancia» confiando únicamente en lo fundamental.

3. "No hayas miedo, hija, que Yo soy": La Palabra que Sana

"No hayas miedo, hija, que Yo soy y no te desampararé; no temas."

El momento culminante del pasaje ocurre cuando Teresa escucha una voz interior. Bastan unas pocas palabras cargadas de autoridad amorosa para disipar horas o días de tormenta.

La mística destaca que el verdadero consejo divino no es pura teoría o consuelo efímero:

«Sus palabras son obras»: Las palabras espirituales transforman la realidad del ser al instante.

Mutación del alma: De estar «espantada» y agitada pasa, en un segundo, a estar *«sosegada, con fortaleza, con ánimo, con seguridad, con una quietud y luz».

Dios no solo da el consejo, sino el remedio: Infunde la paz que promete.

Lecciones para nuestra Vida Espiritual

1. Aceptar los tiempos de sequía: No nos desesperemos cuando no sintamos consuelo o las prácticas habituales parezcan no dar fruto. A veces la desolación prepara el terreno para una presencia más honda.

2. Cultivar el silencio para escuchar la Voz: En el ruido del mundo, las mil dudas nos abruman. Necesitamos pausar para escuchar esa pequeña voz sutil que dice: «No temas, Yo soy».

3. Transformar el miedo en confianza: La fe no consiste en la ausencia de problemas o tribulaciones, sino en la certeza de saberse acompañado en medio de ellos.

"¡Oh, qué buen Dios! ¡Oh, qué buen Señor y qué poderoso! No sólo da el consejo, sino el remedio."

Ecos Teresianos

Es grato compartir con la familia parroquial el inicio de nuestras festividades patronales.
02/10/2026

Es grato compartir con la familia parroquial el inicio de nuestras festividades patronales.

Dirección

Pasto Y OEA/Cdla Bosque II De Monay
Cuenca

Horario de apertura

Lunes 15:00 - 18:30
Martes 15:00 - 18:30
Miércoles 15:00 - 18:30
Jueves 15:00 - 18:30
Viernes 15:00 - 18:30
Sábado 09:00 - 12:30

Teléfono

+59374200185

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