23/10/2025
Él cuida de nosotros
Hay días en que el corazón se nos siente pesado. Las noticias, las responsabilidades, los problemas familiares y/o económicos pueden llegar a hacernos sentir agotados. A veces incluso tratamos de mantenernos fuertes, pero por dentro llevamos un peso que nadie más ve.
Pedro, el apóstol que conoció tanto las alturas de la fe como los momentos de temor y frustración, nos dejó este consejo tan simple como poderoso:
“Pongan todas sus preocupaciones en las manos de Dios.” (1 Pedro 5:7)
La palabra “poner” implica soltar, entregar, dejar ir. Es el acto de confiar en que hay unas manos más grandes que las nuestras, capaces de sostener lo que nosotros no podemos controlar.
Y Pedro no nos pide que lo hagamos por disciplina o costumbre, sino por una razón preciosa:
“Porque Él cuida de ustedes.”
Dios no solo es poderoso; es tierno. No solo ve nuestras situaciones; se interesa por cada una de ellas.
Su cuidado no es una idea abstracta, es real: se manifiesta en la paz que llega cuando oramos, en una palabra oportuna, en un hermano o hermana que nos anima, en la fuerza que sentimos al despertar y seguir adelante.
Así que hoy, no carguemos solos. No permitamos que la ansiedad se convierta en nuestra compañera de camino. Entreguémosle nuestras preocupaciones a Aquel que prometió cuidarnos, porque Él cuida de nosotros.