18/07/2026
Con profunda devoción, la Santísima Virgen del Carmen arribó nuevamente a su lugar de veneración en el barrio Cango Bajo, después de cumplir un recorrido de 15,3 kilómetros, realizado durante aproximadamente siete horas y media.
No fue únicamente un trayecto marcado por la distancia y el paso de las horas; fue un verdadero camino de fe. A lo largo de la jornada, cada paso estuvo acompañado por oraciones, cantos, promesas y muestras sinceras de amor hacia nuestra Madre Santísima. En los rostros de los peregrinos se podía observar el cansancio propio del recorrido, pero también una profunda gratitud por haber sido parte de una experiencia que fortalece el espíritu y une a toda la comunidad.
Personas de diferentes edades caminaron juntas, compartiendo el mismo sentimiento de esperanza y devoción. Resultó especialmente emocionante observar cómo las nuevas generaciones empiezan, poco a poco, a integrarse en esta actividad religiosa, acompañando a sus padres, abuelos y familiares. Su presencia demuestra que esta tradición no pertenece únicamente al pasado, sino que continúa viva y se transmite como una valiosa herencia de fe.
Son ya 123 años de devoción, de historias compartidas, de familias que han confiado sus alegrías, preocupaciones y necesidades a la protección de la Virgen del Carmen. Una tradición que ha permanecido firme gracias al compromiso de quienes, generación tras generación, han mantenido encendida la llama de la fe y el amor por la patrona de Cango Bajo.
Nuestro agradecimiento especial a todas las personas que, minuto a minuto, asumieron con responsabilidad el cuidado, la protección y el acompañamiento de la sagrada imagen durante todo el recorrido. Gracias también a quienes colaboraron en la organización, brindaron agua, alimentos, apoyo y palabras de aliento a los peregrinos. Cada gesto, por pequeño que parezca, fue importante para que esta jornada se desarrollara con respeto, seguridad y fraternidad.
Hoy, al contemplar nuevamente a la Virgen del Carmen en su lugar de veneración, queda la satisfacción de haber cumplido un recorrido que representa mucho más que una tradición. Representa la unidad de un pueblo, la fuerza de una comunidad y la certeza de que la fe continúa pasando de generación en generación.
Que la Santísima Virgen del Carmen siga cubriendo con su manto protector a todas las familias, bendiga sus hogares, acompañe a quienes se encuentran lejos y fortalezca a quienes atraviesan momentos difíciles. Que estos 123 años de devoción sean el punto de partida para continuar escribiendo una historia de fe que seguirá creciendo en el corazón de Cango Bajo.
¡Viva la Virgen del Carmen!
¡Viva Cango Bajo y su tradición de fe!
¡Vivan los 123 años de amor y devoción!