28/04/2026
Hace unos días iniciamos el segundo mes del calendaria bíblico.Y te quiero entregar esta palabra.
Estaba en un tiempo de adoración y el Señor empezó a hablarme sobre la llegada de los israelitas a Mara.
Indiscutiblemente, Él mismo los guió hasta ese lugar. Ellos habían celebrado la gran victoria del cruce del mar Rojo; habían visto las aguas cerrarse sobre sus esclavizadores; habían cantado, danzado y se habían regocijado en el Dios de su salvación. Pero ahora era tiempo de llevarlos a una estación más de enseñanza.
Puedo imaginar la decepción tan grande de llegar a aguas amargas. Posiblemente, cuando vieron agua a lo lejos, se alegraron enormemente; sin embargo, cuando intentaron tomarla, se dieron cuenta que era imposible hacerlo debido a la amargura que contenía.
¿Cómo era posible que Dios los llevara hacia ese lugar? El Dios que tenía poder para abrir mares, ahora, en su momento de mayor necesidad del líquido vital, los conducía a aguas amargas.
Pero había una intención en el corazón del Señor, y obviamente no era amargarlos; era mostrarles que en Él siempre hay una solución, que no hay nada que no pueda ser solucionado si se siguen sus instrucciones.
Entonces el Señor me hizo ver el versículo 25 de Éxodo 15, y me detuvo ahí y me mostró algo poderoso.
Moisés clamó y el Señor le mostró un árbol, y cuando lo tiró en el agua, el agua se volvió dulce. Y ahí les dio estatutos y ordenanzas. Una versión dice que les dio “reglas de conducta”.
Entonces el Señor me empezó a dar una palabra para este tiempo.
El evento de Mara fue días antes del inicio del segundo mes según la Escritura, y en el cual ya hemos entrado. El Señor quiso llevarlos ahí para darles estatutos, y un estatuto en el hebreo (Joq) muchas veces es una regla, decreto, límite o tarea asignada.
A veces un estatuto es algo que no tiene una razón lógica. Es simplemente una prueba de obediencia.
Qué sentido tenía tirar un árbol para sanar el agua; a los ojos humanos ¡ningún sentido lógico! Pero a los ojos de Dios era obediencia pura.
Posiblemente algunos están hoy en Mará. Te preguntas por qué Dios te guió ahí. Quiero decirte que estás en esa circunstancia para que te sea dada una instrucción, y esta será de la manera más ilógica y sin sentido. Pero cuando obedezcas verás las aguas amargas convertirse en dulces.
No estás en Mara para amargarte; estás ahí para entrar en una nueva temporada.
Es una temporada de luz y revelación.
No te quejes por el agua amarga; da paso a la instrucción del Señor. Tu obediencia será la llave.
El Señor me dijo que nos mantengamos muy atentos a sus ordenanzas en este tiempo. Viene una temporada de orden en la vida de muchos.
Y como señal, muchos han entrado en la inquietud de ordenar sus casas, sus clóset, sacar lo que no sirve, tirar lo que ya no es útil y hacer cambios en su entorno. Es como cuando la mujer limpia y prepara todo para la llegada de un bebé. Es porque algo nuevo nacerá.
Sé que parece algo sin sentido lógico. Pero te digo: solo hazlo. Porque algo será desatado para ti y tu casa en esta temporada. Sigue sus ordenanzas y estatutos; en palabras actuales sería: sigue su dirección profética, obedece.
Porque te encontrarás muy pronto entrando en Elim, y verás la manifestación de aquello que te dejará en asombro. Porque el pan del cielo será desatado para ti y los tuyos.
Cuantos dicen Amén.