Parroquia de la Divina Misericordia - Arroyo Hondo

Parroquia de la Divina Misericordia - Arroyo Hondo Unete al proyecto pro-fondos compra terreno y construcción. ¡Yo quiero un templo para mi parroquia!

Depositando tus aportes en:

Cuenta Corriente:
Banco Popular #759675028
Banreservas #2400169521

14/06/2026

LA MIES ES ABUNDANTE

Todos los trabajos de los agricultores se dirigen, en último término, a la cosecha. ¿Cómo, entonces, llama Cristo cosecha a una obra que todavía estaba en sus inicios? La idolatría reinaba en toda la tierra... Por todas partes fornicación, adulterio, desenfreno, concupiscencia, robos, guerras... La tierra estaba llena de todos estos males. Ninguna simiente había sido sembrada. Los espinos, los cardos y la cizaña cubrían al tierra y no habían sido arrancados todavía. Ningún arado había surcado el terreno.

¿Cómo, pues, puede decir Jesús que la cosecha es abundante? ... Seguramente, los apóstoles quedaron desconcertados y desorientados: “¿Cómo podemos abrir la boca, nosotros, ante tanta gente? Nosotros, los once, como enseñar a todas las gentes de la tierra? ¿Sabremos, nosotros, ignorantes, abordar a los sabios, presentarnos, despojados, ante hombres armados; nosotros, subordinados, encararnos con las autoridades? No sabemos más que una lengua ¿sabremos discutir con pueblos bárbaros que hablan lenguas extranjeras? ¿Quién nos soportará sin entender nuestra lengua?”

Jesús no quiere semejantes razonamientos que infunden perplejidad en sus apóstoles. Por esto llama el evangelio una cosecha. Como si dijera: “Todo está preparado, todas las disposiciones están tomadas. Os envío a cosechar el grano maduro; podréis sembrar y recoger el mismo día.” Cuando el agricultor sale de su casa para ir a la mies, desborda de alegría y resplandece de felicidad. No hace caso ni de los trabajos ni de las dificultades que podrá encontrar... “Prestadme vuestra lengua, dice Cristo, y veréis el grano maduro entrar en los graneros del rey.” Y los envía en seguida diciéndoles: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mt 28,20)

San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilía sobre la cosecha abundante,10,2-3; PG 63, 519-521

MISA SOLEMNIDAD SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS❤‍🔥❤‍🔥❤‍🔥Felicidades y bendiciones para los nuevos consagrados a la Hermandad de...
13/06/2026

MISA SOLEMNIDAD SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

❤‍🔥❤‍🔥❤‍🔥

Felicidades y bendiciones para los nuevos consagrados a la Hermandad del Corazón de Jesús.

🙏🙏🙏

Mañana nos unimos como comunidad para celebrar una de las fiestas más hermosas de nuestra fe: la Solemnidad del Sagrado ...
11/06/2026

Mañana nos unimos como comunidad para celebrar una de las fiestas más hermosas de nuestra fe: la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús ❤️ En Él encontramos el amor infinito, la misericordia y el refugio que nuestras almas necesitan.

La Parroquia Divina Misericordia te invita con alegría a la Celebración Eucarística:

📅 ¿Cuándo? Viernes 12 de junio de 2026
🕦 ¿A qué hora? 6:30 p.m.
📍 ¿Dónde? Templo Parroquial (C/Euclides Morillo # 130, Sector Claret).

"He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres que nada ha escatimado" – Santa Margarita María de Alacoque.

¡Te esperamos para compartir juntos este momento de gracia y oración! 🙏✨

11/06/2026

“La mies es abundante...” (Mt (9,37)

Si uno echa una mirada superficial sobre nuestro mundo, se queda impactado por muchos hechos negativos que le pueden llevar al pesimismo. Pero no deja de ser un sentimiento injustificado. Tenemos fe en Dios, Padre y Señor, en su bondad y su misericordia. Estando ya cerca del Tercer Milenio de la redención, Dios está a punto de preparar para el cristianismo una gran primavera que ya apunta. En efecto, ya sea en el mundo no cristiano como en las cristiandades antiguas, los pueblos tienen tendencia de acercarse progresivamente a los ideales y los valores evangélicos. Esta tendencia se ve favorecida por el esfuerzo de la Iglesia. Hoy se percibe entre los pueblos una nueva convergencia hacia estos valores: el rechazo de la violencia o la guerra, el respeto de la persona humana y de sus derechos, la sed de libertad, de justicia y de fraternidad, la tendencia a superar los racismos y los nacionalismos exacerbados, la afirmación de la dignidad de la mujer y su estima.

La esperanza cristiana nos sostiene para comprometernos a fondo en la nueva evangelización y en la misión universal. Nos empuja a orar como Jesús nos lo ha enseñado: “Que venga a nosotros tu reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mt 6,10).

Aún son incalculables las personas que esperan la venida de Cristo. Los espacios humanos y culturales donde todavía no ha llegado el anuncio del evangelio o donde la Iglesia está poco presente son inmensos, hasta el punto de exigir la unión de todas las fuerza de la Iglesia. Preparando la celebración del jubileo del año 2000, toda la Iglesia está comprometida en un nuevo Adviento misionero. Debemos alimentar en nosotros la pasión apostólica para transmitir a los demás la luz y la alegría de la fe, y debemos formar al pueblo de Dios en estas actitudes.

San Juan Pablo II (1920-2005)
papa
Redemptoris missio, 86

10/06/2026

CRISTO ES EL CUMPLIMIENTO DE LAS ESCRITURAS

«No he venido a abolir, sino a dar plenitud». La fuerza y el poder de estas palabras del Hijo de Dios encierran un profundo misterio.
En efecto, la Ley prescribía unas obras, pero ésta orientaba todas estas obras hacia la fe en las realidades que Cristo manifestaría, porque la enseñanza y la Pasión del Salvador nos revelan el designio grande y misterioso de la voluntad del Padre. La Ley, bajo el velo de las palabras inspiradas, anunció el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, su encarnación, su Pasión, su resurrección; tanto los profetas como los apóstoles nos han enseñado repetidas veces que, desde toda la eternidad, estaba dispuesto que todo el misterio de Cristo sería revelado en nuestro tiempo...

Cristo no quiso que pensáramos que sus mismas obras contenían otra cosa que no fueran las prescripciones de la Ley. Por eso él mismo afirmó: «No he venido a abolir, sino a dar plenitud». El cielo y la tierra... deben desaparecer, pero no desaparecerá ni el más mínimo mandamiento de la Ley porque en Cristo toda la Ley y los profetas encuentran su fin y plenitud. Él mismo en el momento de la Pasión declaró: «Todo se ha cumplido» (Jn 19,30). En aquel momento se confirmaron todas las palabras de los profetas.

Por eso Cristo afirma que ni tan sólo el más pequeño de los mandamientos de Dios puede ser abolido sin ofender a Dios... Nada puede ser más humilde que la cosa más pequeña. Y la más humilde de todas ha sido la Pasión del Señor y su muerte en cruz.

San Hilario (c. 315-367)
obispo de Poitiers y doctor de la Iglesia
Cometario al evangelio de Mateo, 4, 14-15; PL 9, 936-937

09/06/2026

EL ALMA ES PENETRADA CON LA LUZ DE LA RAZON, COMO EL MUNDO POR EL SOL

Todos los elementos son distintos en el hombre y respetan un orden determinado. El alma aparece como un fuego y, en ella, la razón es como una luz. El alma es penetrada con la luz de la razón, como el mundo es iluminado por el sol. Así, por la razón, ella puede prever y conocer todas las obras del hombre. (…)

El sol, obscurecido por una nube negra, escondido bajo los relámpagos, truenos y lluvias abundantes, no aparece. Cuando ellos cesan, el sol esparce de nuevo su luz. Así ocurre en el alma del hombre, tan oprimida por el cuerpo que ella actúa según los deseos de la carne y la luz interior de la razón se ensombrece. Porque la cólera es como el relámpago, la avidez como el trueno, los deseos ilícitos de la carne como las lluvias torrenciales. Cuando la penitencia la ha limpiado de sus males, el alma brilla de nuevo en la claridad de la verdadera luz, iluminada por la esperanza de la liberación y la salvación. El alma exhala entonces la razón, como el fuego solar difunde sus rayos, y por ella discierne lo que es celeste de lo que es terrestre.

El alma del hombre es afirmada por el fuego del sol del Espíritu Santo para cumplir el bien, pero el fuego de la pereza y de la negligencia, la debilita. El fuego de la paciencia y de la compunción del espíritu, se unen, hacen producir al hombre frutos buenos, lo confortan y lo ornan de todo lo que es útil para que nada lo pueda separar del servicio y amor de Dios.

Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179)
abadesa benedictina y doctora de la Iglesia
El Libro de las Obras Divinas (“Hildegarde de Bingen, Prophète et docteur pour le troisième millénaire”, Éditions des Béatitudes, 2012), trad. sc©evangelizo.org

⛪MISA SECTORIAL - CORAZÓN DE JESÚS🙏“Vemos” que Dios lo “ve” todo. Dios, siendo tan grande como es (infinito), tiene espe...
06/06/2026

⛪MISA SECTORIAL - CORAZÓN DE JESÚS🙏

“Vemos” que Dios lo “ve” todo. Dios, siendo tan grande como es (infinito), tiene especial afición por lo pequeño. ¡Curioso! Varias veces dijo que el Reino de los Cielos es como el grano de mostaza: ¡una semilla pequeñísima! Como aquella pobre viuda. A ojos de los hombres no contaba para nada, era insignificante su aportación.

—A Dios no le importa la cantidad sino la calidad. Aquella mujer al echar “todo lo poco” que tenía, en realidad, echó amor. ¡Eso despertó la mirada de Jesús-Dios!

05/06/2026

EL MISMO DAVID LE LLAMA SEÑOR

En la traducción griega de los libros del Antiguo Testamento, el nombre inefable con el cual Dios se ha revelado a Moisés, YHWH, es sustituido por el de Kyrios («Señor»). Desde entonces Señor ha sido siempre el nombre habitual para designar la divinidad del Dios de Israel. El Nuevo Testamento utiliza este sentido fuerte del título «Señor», tanto cuando se refiere al Padre, como también –y esta es la novedad- cuando se refiere a Jesús, reconocido así como Dios. Jesús mismo se atribuye, veladamente, este título cuando discute con los fariseos sobre el sentido del salmo 110; pero también de una manera explícita cuando se dirige a los apóstoles. A lo largo de su vida pública, sus actos de dominio sobre la naturaleza, sobre las enfermedades, sobre los demonios, sobre la muerte y sobre el pecado demuestran su soberanía divina.

Muy a menudo, en los evangelios, algunas personas se dirigen a Jesús llamándole «Señor». Este título hace patente el respeto y la confianza de los que se acercaban a Jesús y esperaban de él ayuda y curación. Bajo la moción del Espíritu Santo, este título expresa el reconocimiento del misterio divino de Jesús. En el encuentro con Jesús resucitado, es adoración: «¡Señor mío y Dios mío!» (Jn 20,28). Es entonces cuando adquiere una connotación de amor y de afecto que será característico de la tradición cristiana: «¡Es el Señor!» (Jn 21,7).

Atribuyendo a Jesús el título divino de Señor, las primeras confesiones de fe de la Iglesia afirman, desde el origen, que el poder, el honor y la gloria debidos a Dios Padre corresponden también a Jesús, ya que él es «de condición divina» (Fl 2,6) y el Padre ha manifestado esta soberanía de Jesús resucitándolo de entre los mu***os y elevándolo a su gloria. Desde el comienzo de la historia cristiana, la afirmación del señorío de Jesús sobre el mundo y sobre la historia significa también el reconocimiento de que el hombre no debe someter su libertad personal, de manera absoluta, a ningún poder de la tierra, sino solamente a Dios Padre y a Jesucristo, el Señor: el César no es «el Señor»... También la oración cristiana está marcada por el título «Señor», ya sea en la invitación a la plegaria «el Señor esté con vosotros», ya sea en la conclusión «por Jesucristo nuestro Señor» y aún en el grito lleno de confianza y esperanza: «¡Amén. Ven Señor Jesús!» (Ap 22,20).

Catecismo de la Iglesia Católica
§ 446-451

CORPUS CHRISTI 2026"Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes" (Lc 22,19)
05/06/2026

CORPUS CHRISTI 2026

"Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes" (Lc 22,19)

04/06/2026

¡LA GRAN FELICIDAD DE RECIBIR A JESUCRISTO!
¡
Si él mismo no lo hubiera dicho, hermanos míos, ¿quién de nosotros habría jamás comprendido que Jesucristo ha llevado el amor por sus criaturas hasta darnos su Cuerpo adorable y su Sangre preciosa, para alimento de nuestras almas? ¡Así es! ¡Hermanos míos, el alma se nutre de su Salvador!... ¡y tantas veces cómo lo desee!... ¡Oh abismo de bondad y de amor de un Dios por sus criaturas!...

San Pablo nos dice, hermanos míos, que el Salvador, revistiéndose de nuestra carne, ha escondido su divinidad y llevado la humillación hasta el anonadamiento. Instituyendo el sacramento adorable de la Eucaristía, ha velado también su humanidad, dejando únicamente aparecer las entrañas de su misericordia. Hermanos míos, ¡vean hasta dónde es capaz el amor de Dios por sus criaturas!... Hermanos míos, de todos los sacramentos, no hay otro comparable a la Eucaristía. (…)

San Juan nos dice que Jesucristo “habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin” (Jn1,1) y encontró el medio de subir al cielo sin dejar la tierra. Tomó el pan en sus manos santas y venerables, lo bendijo y lo transformó en su Cuerpo y el vino lo transformó en su preciosa Sangre. Dio a los sacerdotes, en la persona de sus apóstoles, el poder de hacer el mismo milagro cada vez que pronunciaran las mismas palabras. Con ese milagro de amor, pudo permanecer con nosotros, servirnos de alimento, consolarnos y tenernos compañía. (…)

Hermanos míos, ¡qué felicidad para un cristiano aspirar al gran honor de nutrirse del Pan de los ángeles!... Hermanos míos, si comprendiéramos la grandeza de la felicidad de recibir a Jesucristo, ¿no trabajaríamos continuamente para meritarlo?

San Juan María Vianney (1786-1859)
presbítero, párroco de Ars
Sermón para el 6º domingo después de Pentecostés (Sermons de Saint Jean Baptiste Marie Vianney, Curé d'Ars II, Ste Jeanne d'Arc, 1982), trad. sc©evangelizo.org

Dirección

Calle Euclides Morillo #130
Santo Domingo

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Parroquia de la Divina Misericordia - Arroyo Hondo publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Lugar De Culto

Enviar un mensaje a Parroquia de la Divina Misericordia - Arroyo Hondo:

Compartir