31/05/2026
Detrás de cada madre hay una mujer que muchas veces lloró en secreto, oró de madrugada
y puso sus rodillas en el suelo para pedirle a Dios por sus hijos. Tal vez nosotros vimos sonrisas, consejos y abrazos… pero Dios vio las batallas que ellas pelearon en silencio.
Ser madre no es fácil.
Y qué hermoso es saber que Dios usa el amor de una madre para reflejar Su propio amor.
Un amor paciente, protector, dispuesto a darlo todo.
En Isaías 49:15 dice:
“¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz? … Aunque ella olvide, yo nunca me olvidaré de ti.