23/06/2026
Un error común al orar es rogarle a Dios como si fuera un juez distante o un jefe indiferente. Eso tiende a distorsionar nuestra comunión con Él.
La Escritura dice de manera contundente: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!» (Gálatas 4:6).
El hijo de Dios ora con reverencia pero con la seguridad de que su Padre le ama, le cuida y tiene control absoluto de su vida.
🎯 ¿Tus oraciones de esta semana han reflejado la confianza de un hijo?