14/06/2026
💕😀🙏🏽Con alegría nos reunimos en este XI Domingo del Tiempo Ordinario para participar de esta Santa Eucaristía y alimentarnos de la Palabra y del Cuerpo de Cristo.
De manera muy especial, hoy damos gracias a Dios por los 14 años de ordenación sacerdotal de nuestro párroco, el Reverendo Padre Joel Villafaña, quien ha presidido esta celebración eucarística acompañado por el Diácono Rogelio Cabrera y sus acólitos.
Como comunidad parroquial, elevamos nuestras oraciones para que el Señor continúe fortaleciendo su ministerio, concediéndole sabiduría, salud y un corazón siempre dispuesto al servicio del pueblo de Dios.
La liturgia de este domingo nos recuerda que Dios llama a su pueblo para hacerlo instrumento de su amor y de su salvación. Él nos elige, no por nuestros méritos, sino por pura gratuidad, y nos envía a anunciar su Reino mediante el testimonio de nuestra vida.
En la primera lectura, tomada del libro del Éxodo (19, 2-6), el Señor recuerda a Israel que lo ha llevado "sobre alas de águila" y lo ha elegido para ser un pueblo santo y una nación consagrada.
En la segunda lectura, de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos (5, 6-11), contemplamos el inmenso amor de Dios manifestado en Jesucristo, quien entregó su vida por nosotros aun cuando éramos pecadores, reconciliándonos con el Padre.
Finalmente, el santo Evangelio según san Mateo (9, 36–10, nos presenta a Jesús conmovido ante las necesidades del pueblo. Al ver a la multitud cansada y abatida, invita a sus discípulos a convertirse en obreros de la mies y los envía a proclamar que el Reino de los Cielos está cerca.
Las lecturas de hoy nos muestran a un Dios cercano, que mira con compasión la realidad de sus hijos y continúa llamando servidores para anunciar su amor.
El pueblo de Israel recibió la invitación a vivir en alianza con Dios. No se trataba solo de recibir bendiciones, sino también de asumir el compromiso de ser testigos de su presencia en medio del mundo.
Del mismo modo, cada bautizado está llamado a responder generosamente a la misión que el Señor le confía.
San Pablo, por su parte, nos recuerda que el amor de Dios supera toda medida humana. Cristo murió por nosotros cuando aún éramos pecadores, revelándonos que la misericordia siempre tiene la última palabra.
Reflexionando sobre esta Palabra, el padre Joel nos invitó a reconocer que la vocación cristiana es un servicio desinteresado.
“No nos cansemos en hacer el bien aun en medio de las dificultades”, dijo.
Asimismo, al meditar el Evangelio, destacó la compasión de Jesús ante quienes sufren y necesitan esperanza.
“Todos estamos llamados a ser instrumentos de consuelo y de evangelización allí donde Dios nos ha colocado, anímense a asumir con responsabilidad nuestra misión dentro de la Iglesia y en la sociedad”, expresó.
La Palabra de Dios nos invita hoy a reconocer el inmenso amor con que hemos sido llamados, reconciliados y enviados.
Que, al igual que los discípulos, sepamos mirar con compasión las necesidades de nuestros hermanos y responder con disponibilidad a la misión que Cristo nos encomienda.
En este contexto, celebramos con gratitud los 14 años de ministerio sacerdotal del padre Joel Villafaña, agradeciendo su entrega, dedicación y servicio pastoral.
Que el ejemplo del Buen Pastor siga inspirando su vida y fortaleciendo su vocación para continuar guiando al pueblo que Dios le ha confiado.
Pidamos también al Señor que bendiga abundantemente al padre Joel Villafaña en este nuevo aniversario sacerdotal, renovando cada día su alegría de servir y haciéndolo signo vivo de la presencia amorosa de Dios entre nosotros.
Cobertura: Marleny Piña