09/09/2024
La sujeción de la casada
¡Ser mujer es algo especial!
Y más cuando nos damos cuenta de que Dios nos ha escrito cosas en su Palabra, que son especialmente para nosotras.
Esto nos hace más especiales todavía.
Cuando leo y puedo meditar en versículos como este, me siento muy privilegiada de ser mujer.
Espero tu también te puedas sentirte así con esto que quisiera compartir contigo.
Si vas conmigo al capítulo 3, versículo 18 de la epístola a los Colosenses encontramos este pasaje:
“Casadas, estad sujetas a vuestros maridos como conviene en el Señor”.
Aquí definitivamente nos habla a las que estamos casadas.
Pero si tú que estas leyendo eres todavía soltera…
No te pierdas la bendición de aprender desde ahora, que tienes tiempo, todo lo que Dios quiere de ti; y cual debe ser tu correcta actitud como mujer casada en el día de mañana.
Bueno, este pasaje demanda a toda mujer casada, que debe estar sujeta a su esposo.
Si recordamos lo que la Biblia dice sobre la palabra “Sujeción o Sumisión” no solo la vemos contemplada para la esposa, es algo que se solicita para todo creyente.
¿No sé si recordarás pasajes como este?
“Someteos unos a otros en el temor de Jehová”
O aquellos que hablan de someterse a las autoridades superiores, gobernantes, jefes, pastores, sus padres.
Definitivamente está claro que para que haya sujeción debe haber una cabeza, un jefe o un superior.
En el caso nuestro, como casadas, es nuestro marido, nuestra cabeza, nuestro superior. El es la autoridad máxima puesta por Dios, nuestro líder.
Hasta aquí, estoy segura de que me entiendes bien.
Pero ¿entiendes bien cual es la correcta actitud que debemos tener para mostrar una buena sumisión a nuestros esposos?
Si nos vamos a lo práctico podríamos ponerle pasos:
1º Paso- debemos ser obedientes, y por todos los medios, mantener las normas ya por El establecidas en nuestro hogar y para con nuestros hijos, si los hay.
2º Paso- debemos ser respetuosas, para ser nosotras también respetadas, cuidar nuestro hablar, tono de voz, gestos y conducta para con nuestro esposo.
3º Paso- debemos ser su ayuda idónea en todo tiempo y según la necesidad, su mano derecha, su mejor amiga.
4º Paso- debemos estar dispuestas para satisfacer a nuestro esposo sexualmente, como es nuestro deber, siempre.
Pero algo muy importante… solo tú y yo podemos ser sujetas a nuestros esposos si amamos a nuestro Dios sobre todas las cosas y entendemos que si El nos lo mandó y estuvimos de acuerdo en aceptarlo, es porque nos conviene.
Solamente así lo podremos hacer con agrado, con gozo genuino, con diligencia, con amor…el estarle sujetas.
¿Sabes qué?
Para que no te olvides de lo que hemos compartido hoy, te tengo una idea muy práctica.
Mira tus manos…
Hagamos una comparación con lo que hemos visto de la verdadera sujeción.
Nuestras manos:
Están sujetas a nuestra cabeza, máxima autoridad.
Saben seguir órdenes de manera perfecta.
Están siempre dispuestas.
Son muy diligentes y trabajadoras.
No se quejan.
No discuten o llevan la contraria.
No esperan recompensas.
No ponen condiciones.
Trabajan hasta el cansancio.
Nos satisfacen y nos complacen en todo.
¡Qué mejor que mis propias manos, que las tengo tan presentes, para no olvidar mi correcta actitud de sumisión para con mi esposo!
¿Qué te perece?
Pero lo más importante… antes que, a mi esposo, como creyente que soy y espero tu también lo seas, tenemos al Grande y Supremo Jefe y Salvador, Nuestro Amo y Señor Jesucristo a quien debemos servir y estarle sujetas todos los días de nuestra vida.
Nuestra Sumisión será perfecta si consideramos que TODO cuanto hagamos, lo haremos como si fuera para Nuestro Señor y Salvador.