30/05/2026
En los últimos momentos de Su vida, Jesucristo se aseguró de que su madre fuera cuidada. Y con una frase con solo tres palabras, nos enseñó el valor eterno de una madre.
En octubre de 2015, durante la Conferencia General, el élder Jeffrey R. Holland compartió el testimonio de una madre que le escribió: "¿Cómo puede el amor humano ser tan fuerte que uno acepta voluntariamente la responsabilidad, la vulnerabilidad, la ansiedad y el dolor... y lo sigue haciendo una y otra vez?"
Y ella misma respondió: "El amor maternal tiene que ser divino. No hay otra explicación."
Las madres no solo nos sostienen antes de nacer, sino a lo largo de toda la vida. En los momentos de amargura, en los de miedo, e incluso en los que nadie más está.
Durante ese discurso, élder Jeffrey R. Holland también compartió sobre un hombre que se alejó del Evangelio toda su vida. Al final dijo: "Lo que no soporto es la idea de estar delante de mi madre. El Evangelio y sus hijos eran todo para ella. Sé que le he roto el corazón."
Así de profunda es la influencia de una madre. Si la tuya todavía está contigo, ¡valora a mamá! 🤍