08/06/2026
Título:El Hombre en el Medio
Texto base: Lucas 23:40–43
Jesús vino al mundo para sanar y salvar a la humanidad, incluyendo a aquellos que lo rechazaron, lo entregaron y participaron en su sufrimiento. Su cuerpo fue golpeado de tal manera que quedó desfigurado y difícil de reconocer.
Junto a Él fueron crucificados dos hombres. Uno de ellos se burló de Jesús y le dijo: “Si realmente eres quien dices ser, sálvate a ti mismo y sálvanos también a nosotros”. Sin embargo, el otro reconoció su condición y respondió: “Nosotros merecemos este castigo, porque recibimos lo que corresponde por nuestras acciones, pero este hombre no ha hecho nada malo”.
Luego, dirigiéndose a Jesús, le dijo: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. Jesús lo miró y le respondió: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Este relato nos permite reflexionar sobre la llegada de aquel hombre al paraíso. Si alguien le hubiera preguntado cómo llegó allí, probablemente no habría podido presentar méritos propios. No podría señalar una vida ejemplar ni obras de justicia. Lo único que podría decir es: “Había un hombre en el medio que me miró y me dijo que estaría aquí”.
De la misma manera, nosotros también éramos pecadores, marcados por la mentira, la maldad y el alejamiento de Dios. No merecíamos la salvación; sin embargo, por la gracia y la misericordia de Cristo hemos recibido vida eterna. Nuestra esperanza no descansa en nuestros méritos, sino en la obra redentora del Hombre que estaba en el medio.
Había tres cruces: dos ladrones y Jesús en el centro. Esta imagen representa una realidad espiritual. Muchos enfrentan luchas, pecados y circunstancias que parecen rodearlos por todos lados. Algunos viven atrapados entre la infidelidad y la traición; otros entre las adicciones, el alcohol o las dr**as. Sin embargo, en medio de toda condición humana se encuentra Jesús, ofreciendo misericordia, perdón, restauración y libertad.