15/08/2022
LUNES DE PEDAGOGÍA.
EL TEMA DE ESTUDIO.
La razón del tema de estudio en los ENS es la necesidad de seguir siempre formándonos.
No podemos vivir de lo que aprendimos en nuestra primera comunión o en la catequesis de confirmación.
En otros aspectos de nuestra vida seguimos formándonos, para nuestro trabajo, para estar al tanto de las nuevas tecnologías y no quedarnos atrás, en los idiomas etc, y no podemos pretender que en nuestra vida de fe ya lo sabemos todo, o que su vivencia sea igual que cuando teníamos 5 años, 20 años, 40 años...
Como nuestra vida cristiana es ante todo una vivencia experiencial, el tema de estudio que se plantea en los ENS es algo particular. En primer lugar, porque hay que prepararlo en pareja. No se trata de una formación personal, en la que yo leo la propuesta y la asimilo. Se trata de hacerlo en pareja, porque en segundo lugar el tema de estudio quiere ser algo vivencial.
Con él queremos aprender a pensar y vivir desde la fe, la realidad que como matrimonio y familia se nos“impone”. Se nos ofrecerán temas de estudio que vienen ya preparados para que los puedan tener desde el comienzo de curso y podamos trabajarlos a lo largo del mes.
Tienden a evitar un nivel intelectual muy elevado, porque están pensados para equipos de características muy heterogéneas, e incluso a veces se plantean para realidades culturales muy distintas, pues los equipos se extienden por muchísimos países.
Se trata de no perderse en argumentos, opiniones, discusiones de tipo teórico, y poder reflexionar sobre lo que hemos leído y asimilado y cómo nos ha interpelado en nuestra vida.
Con el tema de estudio pretendemos ir adquiriendo una mayor madurez y ser capaces de dar razón de nuestra esperanza en un mundo que no es fácil. Vivir cristianamente el matrimonio. La espiritualidad conyugal ¿Qué significa que los ENS son un movimiento de espiritualidad conyugal?
La palabra espiritualidad no está referida únicamente a la dimensión trascendente de la persona; lo espiritual se refiere a la totalidad del ser humano: cuerpo, alma, mente. De esta manera todo va dirigido a la totalidad existencial del ser humano, de la pareja humana, de la familia.
Queremos desarrollar y mejorar nuestra relación con Dios, pero también nuestra persona en todas sus dimensiones, nuestro matrimonio, especialmente y nuestra familia. Nuestra vida cotidiana, el encuentro y la amistad, la comunicación comunitaria. Todo forma parte de esa dimensión espiritual.
“Sin duda es necesario precisar bien lo que designa la palabra espiritualidad. La espiritualidad es la ciencia que trata de la vida cristiana y de los medios que la conducen a su plenitud. Ahora bien, la vida cristiana en su totalidad no es solo adoración, alabanza, ascesis, esfuerzo de vida interior. Es también servir a Dios, en el lugar en que El nos ha colocado: familia, profesión, ciudad… Del mismo modo, los hogares que se agrupan para iniciarse en la espiritualidad, lejos de buscar los medios para evadirse del mundo, se esfuerzan en aprender cómo pueden servir a Dios, en toda su vida y en medio del mundo, a ejemplo de Cristo.” Henri Caffarel, junio de 1950
Esta dimensión la iremos descubriendo con el tiempo, porque de momento nos puede parecer algo raro, ajeno a nuestras vidas. No se suele hablar de una espiritualidad conyugal, ni nos solemos preguntar por ella, pero sin embargo, día a día, aunque no nos demos cuenta, en nuestra manera de orar, celebrar, situarnos en la vida como matrimonio y familia, la vamos construyendo.
Por eso, todos los medios que estamos compartiendo serán una ayuda para reconocer la manera que estamos teniendo de concretar nuestra fe y de potenciar aquellos aspectos que el día a día puede hacer que descuidemos.
A todos estos medios que hemos ido desgranando poco a poco (la escucha de la Palabra, del encuentro con Dios en una oración personal, de la oración conyugal, del diálogo) y algunos que aún nos faltan, se llaman en la pedagogía de los equipos “puntos concretos de esfuerzo”, a pesar del nombre, “estos medios no son cosas que tenemos que hacer, sino actitudes que tenemos que despertar y asimilar.
Las actitudes no pueden contabilizarse; se trata de todo un proceso por el cual la vida se orienta poco a poco en una dirección determinada: la voluntad del Señor” (El Segundo Aliento).
Es un camino por el que poco a poco iremos construyendo esa espiritualidad, que en el fondo está formada por los puntos fuertes que
nos construyen como pareja.
Estos medios son en realidad DONES que recibimos del Señor para nuestro crecimiento como personas y para nuestra unión con Dios. Por tanto, podemos concluir que los ENS por medio de la espiritualidad conyugal nos ayudan a vivir cristianamente nuestro matrimonio.