16/06/2026
Cuando la ansiedad, la preocupación o la adversidad quieran robar tu paz, no permitas que tengan la última palabra.
Identifica aquello que te inquieta, ponle nombre y enfréntalo con una verdad de Dios.
Si el temor dice que estás solo, recuerda que Dios prometió estar contigo.
Si la incertidumbre te abruma, afirma que Él tiene el control.
No alimentes la ansiedad con pensamientos de miedo; fortalece tu corazón con las promesas de Dios.
Su verdad siempre será más grande que cualquier situación.